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13 de marzo 2026
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OpiniónNelson MarteNelson Marte

Intelectuales dan pistas sobre desviación ideológica del PLD         

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RESUMEN

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Testimonios de los intelectuales Eulogio Santaella y Bernardo Vega ayudan a entender cómo se produjo la desviación ideológica del Partido de la Liberación Dominicana, fundado por Juan Bosch en 1973 “para completar la obra Duarte” y definido como El Nuevo Camino que superaría los lastres del subdesarrollo que pesan sobre el pueblo dominicano, ha terminado gobernando el país durante 20 años que caracterizan como dos décadas perdidas en términos sociales, institucionales y éticos.

Santaella, exembajador en Washington, recordó en una reciente entrevista que en 1978 Juan Bosch no sólo desconoció los resultados de las elecciones que habían derrotado a Joaquín Balaguer, sino que además propuso dar un golpe de estado, para evitar que el PRD llegara al poder.

Bosch propuso la creación de una junta de gobierno que usurpara el poder ganado por el PRD, tras 12 años de gobierno despótico de Balaguer, llegado al poder en 1966 derrotando a Bosch en unas elecciones amañadas, con el país bajo control de las tropas de Estados Unidos que habían invadido nuestro país desde el 28 de abril de 1965.

Consideró Santaella que con sus actuaciones Bosch “gestó una situación de males para la República Dominicana”.

Bernardo Vega, antropólogo e historiador, puso recientemente en circulación un ensayo citando que José Francisco Peña Gómez ganó las elecciones presidenciales de 1994 pero que, en una negociación entre los peledeístas y Balaguer, candidato a la reelección, le fue impedido mediante un fraude electoral al líder perredeísta acceder a la Presidencia de la República.

Al referir a esas elecciones Vega incurre en una inexactitud al afirmar que “Peña Gómez y el PRD fallaron en demostrar el fraude”, cuando fue todo lo contrario:  lo documentaron al punto que se produjo una sentencia de la JCE en el Distrito Nacional reconociendo el dislocamiento entre el padrón originalmente entregado a los partidos previo a las elecciones, y el que se usó en las mesas electorales.  Milagros Ortiz Bosch jugó un rol importante en la conducción política y técnica de esa demostración.

El fraude, también documentado a una misión de observación y revisión técnica de la OEA, encabezada por John Graham, embajador de Canadá aquí, creó una crisis política que obligó a Balaguer a negociar un conjunto de acuerdos que incluyó la reducción a dos años de mandato, por lo gobernando de 1994 a 1996.

Para las elecciones de 1996 Balaguer articuló una estrategia que le permitiera continuar su visión de la política y muchos de sus mecanismos de poder a través del PLD, articulando un “Frente Patriótico” y usando todos los recursos del gobierno -como lo aprendió en el trujillato, del que se autocalificó como “un cortesano”- entronizando en el poder al peledeísmo.

Leonel Fernández y el PLD subieron al poder como herederos de un caudillo político que llegó al poder en 1966 impuesto por las tropas norteamericanas de ocupación, que se religió en 1970 y 1974 reprimiendo la participación opositora, que en 1978 resistió los resultados de las unas y se quedó con 4 senadurías para mantener el control del Poder Judicial, que en 1990 alcanzó el poder en lo que Bosch denunció como un fraude colosal, que trajo como fruto lo que Leonel describió en su libro Raíces de un poder usurpado, libro del que ha renegado.

La impronta fraudulenta y despótica balaguerista, de irrespeto a la Constitución y las leyes, en la que no faltaron crímenes, deportaciones y apresamientos por razones políticas, y excesos de corrupción que Balaguer alegó se detenían en la puerta de su despacho, explica cómo de tanto coincidir con la tradición política balaguerista, como por ósmosis Leonel y el PLD terminaron siendo sus herederos “modernos”, y desviándose de los objetivos ideológicos de origen.

POR NELSON MARTE

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