Continuando con mis aportes sobre aeronáutica dominicana, en este artículo quiero hablar un poco de un acontecimiento de gran trascendencia para el desarrollo de la aviación comercial y aeroportuaria de nuestro país. Es evidente que el proceso de modernización aeroportuaria que vivió la República Dominicana a finales de la década de los 70, específicamente en el año 1979, encontró uno de sus hitos más significativos en la construcción del Aeropuerto Internacional Gregorio Luperón, infraestructura que transformó la dinámica económica, turística y aeronáutica de la región norte en aquellos años.
Concebido dentro de una estrategia estatal orientada a diversificar el desarrollo territorial y fortalecer la conectividad aérea del país, este proyecto inició a finales de la década de 1970 y concluyó con su inauguración en 1979, en un momento de profunda reconfiguración del modelo turístico nacional. La nueva terminal, ubicada entre Puerto Plata y Sosúa, fue diseñada bajo estándares internacionales que respondían a las exigencias de la aviación comercial emergente. Su pista principal, con 3,081 metros de largo por 46 metros de ancho, la posicionó entre las más extensas y funcionales del Caribe, permitiendo la operación de aeronaves de fuselaje ancho y vuelos de alta densidad.

Esta capacidad convirtió al aeropuerto en un catalizador para la expansión turística del litoral norte, impulsando la llegada de nuevas inversiones y fortaleciendo la política estatal de consolidar a Puerto Plata como destino internacional. Desde su inauguración, la administración del aeropuerto recayó en el general de brigada piloto Juan Manuel Ortega Piñeyro, FAD, designado como su primer administrador. Su gestión fue determinante para establecer los procedimientos operativos, la cultura organizacional y los vínculos internacionales que garantizaron la estabilidad y credibilidad de la terminal en sus primeros años. Bajo su liderazgo, el aeropuerto se convirtió además en un punto de referencia para la aviación privada y turística, atrayendo aeronaves provenientes de Estados Unidos, Europa y otras regiones del continente.
A inicios de la década de 1980, el Aeropuerto Internacional Gregorio Luperón experimentó un nuevo impulso con la llegada de sus primeros vuelos internacionales regulares, encabezados por la aerolínea Air Florida, que abrió rutas directas desde los Estados Unidos. Este hito marcó el inicio de un flujo comercial sostenido que integró definitivamente a Puerto Plata en el mapa turístico del Caribe insular, fortaleciendo la economía local y dinamizando sectores vinculados al transporte aéreo, hotelería y los servicios complementarios. El crecimiento del tráfico aéreo influyó también en la evolución estratégica del Comando Aéreo Norte, que asumió un rol más activo en la supervisión, vigilancia y apoyo operativo de la zona.
La presencia militar y el desarrollo aeroportuario avanzaron de manera paralela, consolidando un modelo de cooperación institucional que reforzó la seguridad operacional y la capacidad de respuesta ante el aumento de actividades civiles, comerciales y privadas. En perspectiva, la creación del Aeropuerto Internacional Gregorio Luperón no fue solamente una obra de infraestructura: se convirtió en un eje articulador entre defensa, turismo y desarrollo territorial, contribuyendo de manera decisiva a la transformación económica del norte del país. De esta integración surgieron las bases que permitirían la posterior expansión aeronáutica dominicana durante las décadas siguientes, con Puerto Plata como uno de sus pilares fundamentales.
Autor: Carlos Ortega Vergés
Presidente del Instituto Dominicano de Historia Aeronáutica, Inc.
INDOHA / Contacto: 829-262-2402/809-912-7529
Nota del autor: Este artículo forma parte integra de una próxima publicación sobre la historia y el desarrollo de la aviación comercial en la República Dominicana.
