RESUMEN
Quienes crecimos a la sombra de la figura de Juan Bosch, acostumbrábamos a confiar en los compañeros, y a mirar en sus errores y en los nuestros, debilidades de formación y por supuesto, debilidades de la herencia pequeño burguesa que arrastramos; la intención encubierta y deleznable nunca era contemplada.
En la última etapa de la lucha interna que trajo consigo la división del PLD, muchos de nosotros creíamos que Danilo Medina usaba tácticas de reforzamiento interno de sus posiciones políticas, que eran aprovechadas por elementos internos para hacer daño a la dinámica natural del reemplazo del liderazgo del siglo pasado en el Partido.
Confesamos, que comenzamos a despertar del sueño ingenuo de ver al Presidente como un líder de noble templanza, como lo hubiera querido Don Juan, cuando se presta a desacreditar públicamente a la Jueza Miriam Germán Brito; esa ha sido una de las jugadas más sucia y aberrante de los últimos tiempos de la política dominicana.
Antes de eso, la componenda “Quirino”, la ubicábamos en una lucha interna, que no podía ser avalada por una persona que había adquirido ante nosotros la estatura de líder; y esa fotografía de los diarios dominicanos, mostrando un Presidente sonriente, que visita el hogar de su compañero como desagravio para darle el apoyo moral de su gobierno, nos engañó develando luego la perversidad de la hiena escondida.
Después del fraude en las primarias del 6 de octubre del pasado año, habíamos afirmado que los escándalos de corrupción se sucederían a razón de uno cada mes hasta terminar el presente gobierno. ¡Oh ingenuidad! nos quedamos muy cortos; instituciones, donde nadie podía pensar en el robo descarado, nos sorprenden con fraudes muy bien planificados, dígase el caso del COE denunciado por la periodista Edith Febles.
La corrupción desenfrenada en las estructuras del Estado tienen una simple explicación; el Dr. Balaguer en sus primeros 12 años de gobierno, llegó a decir que la corrupción se detenía en la puerta de su despacho; hoy los actos bochornosos han traspasado el umbral de la puerta del despacho presidencial.
El nepotismo rampante denunciado por diferentes medios, en que incurre el propio Presidente con sus familiares más próximos, deja las manos sueltas a sus compañeros en los diferentes puestos del gobierno, para practicar una especie de aquelarre con los bienes y el presupuesto del Estado; o sea que Medina predica con el ejemplo.
El pudor salió corriendo del Palacio, y ni Danilo Medina, ni nadie que le represente, sale a desmentir las denuncias que hacen los medios de comunicación que les son adversos; ya no se dan los casos, como la demanda de doña Margarita Cedeño al comentarista de Santiago de los Caballeros, o la demanda del Secretario Administrativo al Ing. Faña; ahora parece que “nada es nada”.
Y como “nada es nada”, el país marcha hacia un certamen electoral muy atípico; con un candidato oficial, que según Participación Ciudadana es ilegitimo por la cantidad de irregularidades en las elecciones primarias del 6 de octubre; además, desde diferentes litorales le enrostran haber incrementado su patrimonio en más de un 500% desde una posición pública, pero él no responde porque “nada es na”.
Las campañas electorales y las elecciones en sí, no son procesos judiciales; pero en ellas se denota con mucha claridad el curso que seguirán los acontecimientos en la vida del país político. El calvario hacia las Cortes de Justicia creemos que comenzará antes de terminar este año.
La sociedad dominicana en su conjunto, ha dado muestras sensibles y claras en los últimos tiempos del hartazgo a la corrupción, a las injusticias y a la impunidad. Es más fácil y sabio deponer un gobierno y un sistema corrupto mediante elecciones y voluntad popular, que correr los riesgos en manos de las masas populares hastiadas de ser burladas.
Hoy hacen 59 años que comenzamos abonar con sangre de la Patria, el rescate de la dignidad de la vida pública; tratemos nuevamente de andar por caminos justos, morales y dignos en el ejercicio de la política en nuestra República Dominicana, antes de que el pueblo apure tragos de sed justicia y anarquía general.
Por la salud de La Nación, estamos todos obligados a cumplir con el deber constitucional del voto el próximo 5 de julio; y debemos hacerlo con el firme propósito de redimir nuestro país de tanta degeneración impuesta desde el poder.
