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6 de febrero 2026
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OpiniónJose Espinosa FelizJose Espinosa Feliz

Ingeniería: amenazas y oportunidades

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RESUMEN

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La cantidad de profesionales correspondientes a las carreras tradicionales están en constante crecimiento, eso no escapa a las ingenierías, Arquitectura y Agrimensura, agrupadas en el Colegio Dominicano de Ingenieros, Arquitectos y Agrimensores CODIA, cuya membresía alcanza a 41,424 profesionales, de los cuales: la ingeniería Civil es el 47%, los Arquitectos 22%, los Ings. Electromecánicos e industriales 18%, Agrimensura 7%, Ings. Agrónomos 4%, Químicos 1.7% y Topógrafos 0.3%.

El principal sueño del profesional es construir, si no, conseguir una oportunidad de trabajo estable, y después, si es posible, realizar cualquier “chiripa” que aparezca; aunque en República Dominicana, esas posibilidades del pluriempleo son reducidas, debido a que parte del mercado privado está tomado por personas que no estudiaron para eso, pero que se han insertado en el medio, y ejercen la labor que deberían realizar los profesionales las ingenierías y arquitectura, cuyas carreras son donde existe la mayor violación del ejercicio profesional, adicionado a que: muchos maestros sobrepasan sus responsabilidades técnicas.

Por eso los profesionales de las ingenierías, arquitectura, ven los sorteos no tan solo como una oportunidad para obtener una obra y desarrollarse como técnico, si no, como una oportunidad de trabajo, no así las licitaciones, porque como  buenos dominicanos la desconfianza prevalece, en ese sentido, hay instituciones que como INAPA han ido ganando terreno, como dice el poema de Antonio Machado, “se hace camino al andar”, por tanto, nos iremos acostumbrando, a medida que las instituciones den muestra del interés para celebrar procesos diáfanos.

Como se anunció la eliminación de la OISOE, Fonper y otras instituciones donde trabajan técnicos del área, lo que indica que muchos quedarán desprotegidos y sin empleos, aunque lo lógico es, que el gobierno proteja a esos profesionales reubicándolo en otras instituciones en las que puedan prestar su servicio.

Cada año se colegian alrededor de mil profesionales, agrupados en el CODIA. ¿Está el Estado -sector público y privado- en capacidad de darle trabajo a todos estos profesionales?

El sector privado, que presenta obstáculos que salvar,  no está en capacidad de acoger tantos profesionales, aún más, si lo adicionamos a los que hoy claman por trabajo. A pesar de las oportunidades que alrededor de dos mil profesionales tuvieron con los sorteos, hay un amplio sector que sobrevive a la falta de oportunidades para desarrollarse y vivir de manera digna, acorde con el gran sacrificio que realizaron durante el largo tiempo de estudio.

Aunque el radio de acción del ejercicio profesional de estas carreras es muy amplio. En nuestro país, aunque aparecen algunas que otras asesorías, pero su desempeño mayormente se concentra en todos los aspectos relacionados con las construcciones: ya sea diseño, presupuesto, supervisión y construcción.

La violación al ejercicio profesional, añadido a la concentración de parte de instituciones públicas de obras en pocos contratistas, restringe aún más la posibilidad de trabajos, en tal sentido, las nuevas autoridades tienen la oportunidad de continuar con los sorteos, que si bien, en los primeros años del gobierno actual causaron gran impacto, después fueron abandonados, sólo instituciones como Fonper, Egehid, el Ministerio de Deporte realizaron algunos. Una mención especial debe dársele a INAPA que desde el inicio se ha mantenido, licitando y sorteando obras importantes para todos los profesionales del área de las ingenierías y Arquitectura.

Como el presidente Luis Abinader ha mostrado interés de reorientar y corregir distorsiones para un mejor funcionamiento del estado; institución como el Ministerio de Obras Públicas (MOPC) realiza cientos de obras, entre ellas, de gran envergadura que están a la altura de grandes contratistas, pero también, decenas de pequeñas, que pueden ser sorteadas, adjudicadas, a profesionales, cumpliendo con las formalidades establecidas en la ley 340-06 y su modificación 449-06. Lo que quiero expresar, es que esas pequeñas obras no deberían ir a mano de grandes contratistas como sucede en la actualidad.

Incentivar, de parte del gobierno, el sector de la construcción y redistribuir de manera más equitativa las obras, impactaría positivamente a la economía y a miles de profesionales que esperan oportunidades de trabajo.

POR JOSÉ ESPINOSA FELIZ

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