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11 de febrero 2026
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OpiniónFrancisco Cruz PascualFrancisco Cruz Pascual

Importancia social del maestro

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RESUMEN

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Hoy es el día del maestro en nuestra nación. Es un día que viene a conmemorar a este ser que dedica su tiempo a la noble labor de enseñar en cualquiera de los niveles de la educación universal. El profesor, maestro o facilitador, es un ente social sacrificado, en algunos casos por la incomprensión institucional y en la gran mayoría de casos, por falta de reconocimiento social. Pero, la importancia de este profesional es trascendental para la vida en sentido general.

No existe salario que pueda satisfacer a plenitud el trabajo docente, porque él encarna la transformación sociocognitiva de los individuos.

Su importancia social no solo radica en su rol como formador de ciudadanos y agentes de cambio, que a través de facilitar conocimientos y valores, transmitidos desde su acervo e interpretados por el colectivo de participantes, contribuye al desarrollo de estos en lo personal y en lo grupal, como colectividad social que lleva consigo las competencias necesarias para cambiar las formas de convivencia y del trabajo. Desde ese ámbito, son pilares fundamentales en la construcción de un futuro más justo y equitativo. Los profesores, facilitadores o maestros, son modelos y acompañantes de las nuevas generaciones hacia el aprendizaje, la reflexión crítica y la participación activa en la comunidad.

Como formador integral, no solo imparte los conocimientos programados por la academia, sino que también trabaja el fomento de los valores, las habilidades sociales y el pensamiento crítico, preparando a los participantes de sus clases, para que puedan enfrentar el mundo contextual que les tocará vivir. Esta educación que procura lo holístico, busca el desarrollo completo de la persona, abarcando sus dimensiones cognitivas, emocional, social, física y ética.

Con esta educación integral, el docente procura formar individuos capaces de desenvolverse de manera exitosa en la sociedad, no solo académicamente, sino también en sus relaciones personales y en su bienestar general de la comunidad.

En los primeros cursos, esta educación enfatiza en un desarrollo equilibrado, que permite a los estudiantes desarrollarse en todas sus capacidades, incluyendo habilidades blandas como la empatía, la comunicación y la resolución de problemas. En ese mismo orden, el docente busca que sus alumnos obtengan mayor adaptabilidad, para que estén preparados integralmente sean más flexibles y capaces de adaptarse a los cambios del mundo actual.

En ese trayecto de lo holístico, el profesor hace que el participante se enfoque en el desarrollo emocional y social, obtenga una mayor autoestima y relaciones saludables consigo mismo y su contexto.

Muchas veces, ni los padres ni las familias se percatan de que los profesores, facilitadores y maestros trabajan junto a los jóvenes para la formación integral, la que los prepara para el mundo laboral, dotándolos de habilidades técnicas y blandas, las que son necesarias para destacarse entre los demás. Los profesores, facilitadores y maestros necesitamos del reconocimiento social, para desde ese aliento social, poder seguir contribuyendo con la sociedad y estar en condiciones emocionales para continuar formando individuos responsables y comprometidos.

Los docentes son los encargados de preservar y transmitir el conocimiento acumulado por la humanidad, conectando a los estudiantes con la cultura y el saber colectivo A través de su influencia, los profesores, maestros y facilitadores inspiraran a los estudiantes a convertirse en agentes de cambio social, motivándolos a participar activamente en la sociedad y a construir un mundo mejor.

Al incentivarlos a desarrollar habilidades, los docentes ayudan a los estudiantes a desarrollar la creatividad, la curiosidad, la resiliencia y el pensamiento crítico, preparándolos para afrontar los desafíos del futuro, con los valores los que se requieren para poder construir una mejor sociedad, porque son paradigmas a seguir (salvo raras excepciones), para sus alumnos, transmitiendo valores como el respeto, la honestidad y la responsabilidad, que son esenciales para una convivencia armónica en la sociedad.

La labor docente, aunque es fundamental para el desarrollo de individuos competentes, críticos y comprometidos con su entorno, contribuyendo al progreso de la sociedad en su conjunto, es valorada injustamente por una parte importante de la sociedad, especialmente, la que hace opinión pública. De esa manera, les aseguro que contribuyen directamente con el descalabro social que asecha a la civilización y que muchas veces observamos en conductas inapropiadas para la convivencia social.

¡¡Loor a aquellos docentes comprometidos con la familia, la sociedad y la dominicanidad!!

Por Francisco Cruz Pascual

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