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7 de febrero 2026
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OpiniónRamón CabralRamón Cabral

Importancia de la reactivación económica

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RESUMEN

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El Covid-19 ha sido y es una pandemia global por afectar a toda la geografía universal, y a juicio de la enorme mayoría, la peor conocida por la humanidad, debido a los enormes estragos causado.

Este grave problema de salud ha trastornado la vida de las familias de todo el mundo. Su avance ha hecho retroceder la economía mundial y afectado en gran manera a la infancia y los niños en general, quienes han tenido que enfrentarse a esta devastadora realidad.

Ha causado hambre en millones de niños, jóvenes y adultos, mermando su proceso educativo.

Como consecuencia de esta penosa realidad, son muchas las personas que se han quedado sin acceso a los servicios de protección y de salud, incluso sin poder vacunarse.

Esta pandemia ha provocado alteraciones entre miles de familias en sus actividades económicas, sociales, comerciales, productivas, quedando mucho más empobrecidas.

Recordemos que desde antes de la pandemia, la humanidad estaba atravesando por serios conflictos, muchos segmentos poblacionales afectado de pobreza, incluso extrema, enorme desnutrición y el cambio climático, lo que, sumado ahora a esta abrumadora situación de la covid-19, nos ha colocado como país en una situación difícil; dificultades que desde un principio fueron previstas por expertos y organismos internacionales.

Para poder contener los avances mortales de esta pandemia, fue necesario en todos los países la suspensión de casi todas sus actividades, lo que causó indefectiblemente una drástica contracción de la economía mundial, que, según los expertos y los mismos organismos internacionales ha provocado la peor recesión desde la Segunda Guerra Mundial, y la primera vez desde 1870 en que tantas economías experimentaran una disminución sustancial del producto per cápita.

Los efectos están siendo particularmente profundos en los países más afectados por la pandemia y los que, en mayor medida dependen del comercio internacional, el turismo, las exportaciones de productos básicos y el financiamiento externo. Las magnitudes de las perturbaciones variaron en función de la región.

La pandemia, en sentido general, puso sobre el tapete la reactivación económica, que no es más que el proceso mediante el cual una economía determinada presenta un crecimiento económico, así como mejoras observables en variables como el empleo o la renta. Esto, tras una crisis económica que provocó un hundimiento de estos indicadores.

La reactivación económica, por tanto, no es más que una fase en la que la economía, tras una crisis económica que ha provocado un hundimiento de la misma, comienza a recuperarse y a registrar crecimiento económico. Este provoca mejoras observables en la tasa de desempleo, en la renta, así como en todas aquellas variables que componen el crecimiento económico.

En otras palabras, hablamos de un proceso en el que la economía comienza a recuperar los niveles perdidos como consecuencia de una crisis, o un suceso que ha afectado a la economía, como una pandemia.

La reactivación económica, puede relacionarse con la fase de “recuperación económica”. Esto es, que la economía tras una crisis, comienza a recuperarse.

Muchas empresas, comercios y fábricas tuvieron que cerrar sus puertas y otras operaron a media, puesto que una mayoría de sus empleados tuvieron que ser despachados a sus hogares para evitar la propagación de esta letal pandemia y, por consiguiente, la muerte de decenas de miles de ciudadanos.

Debido al cierre total y parcial de los comercios, empresas y fábricas, muchos dominicanos perdieron su empleo.

Y en el caso de la República Dominicana es justo destacar que la situación no ha sido peor, gracias a que el presente gobierno que encabeza Luis Abinader al llegar al poder empezó a tomar las medidas pertinentes para contrarrestar la terrible situación de una economía casi paralizada, pues el gobierno saliente, de Danilo Medina, hizo muy poca casa para detener los efectos negativos que estaba produciendo la covid-19.

El señor Danilo Medina, sus funcionarios y los altos dirigentes del Partido de la Liberación Dominicana usaron la pandemia para campaña proselitista, precisamente para proyectar la candidatura de Gonzalo Castillo, candidato presidencial del PLD.

O sea, no hicieron casi nada desde el punto de vista económico y social o no fueron capaces de tomar las correctas medidas que demandaba la pandemia para disminuir sus estragos, tales como su letal propagación y la parálisis económica que se derivarían de esta enfermedad, con el desempleo como expresión fundamental.

La presente administración tuvo que emplearse a fondo y actuar con prontitud y con seriedad en correspondencia con las exigencias de las circunstancias para poder lograr que nuestra economía se reactivara a los niveles en que se encuentra en la actualidad.

El nuestro, como otros países, tuvo que apelar a fuertes medidas de confinamiento social, lo que a su vez produjo un rápido deterioro de nuestra economía, afectando el empleo y causando pérdidas importantes en el ingreso de los trabajadores y de las empresas. Luis Abinader tuvo que ampliar las redes de protección social para resguardar a los sectores más vulnerables de los efectos sanitarios y económicos de la pandemia.

El presente gobierno diseñó y puso en práctica efectivos planes de reapertura que, cuidando los protocolos necesarios, lograran sostener sus actividades productivas, evitando el colapso de las mismas.

Luis Abinader puso en marcha su plan de reapertura en cuatro fases, permitiendo en la fase inicial el retorno gradual de un porcentaje de trabajadores a sus labores, dependiendo del tamaño de la empresa en cuestión, ya sea micro, pequeña o mediana.

Con la implementación de este plan, se inició oficialmente la desescalada del aislamiento social, proceso que fue interrumpido en su segunda fase por el aumento de los casos de contagios. Asimismo, el estado de emergencia nacional adoptado desde mediados de marzo concluyó el pasado 27 de junio, cuando el gobierno decidió no solicitar su renovación como forma de proteger a los sectores más vulnerables de la población de los efectos económicos que generaba el toque de queda al limitar el horario de algunos negocios.

Así mismo, la extensión no fue posible dada las limitaciones de aprobación que enfrentaba el gobierno ante el Congreso Nacional bajo el contexto electoral en que nos encontrábamos.

Reapertura económica: El plan en cuatro fases

Como es de todos conocido, el pasado 20 de mayo se inició la primera de cuatro fases correspondientes al plan de reactivación económica diseñado por el gobierno, reintegrando a sus labores el 50 % del personal de las empresas de hasta 50 empleados y en un 25 % para las empresas que emplean más de 50 trabajadores.

Transcurridas las primeras dos semanas, el gobierno anunció el comienzo de la segunda fase, donde se permitiría a las empresas con 10 empleados o menos operar con el total de su personal, mientras que a las empresas con nóminas que oscilan entre 10 y 50 empleados se les consentiría trabajar con el 75 % de su empleomanía, y a aquellas con más de 50 empleados, se les aprobaría hasta el 50 % de sus trabajadores.

En esta segunda fase, iniciada el 3 de junio, se dio apertura además a los centros comerciales y se permitió la entrada en operaciones del transporte colectivo privado. Aún con la permanencia del toque de queda y del estado de emergencia nacional, se observó un aumento sostenido de los casos de contagio, lo que provocó que se pospusiera el comienzo de la tercera fase del plan, pautada para el 17 de junio, donde se elevaría a 100 % el personal que podría laborar en las empresas de hasta 50 empleados y a un 75 % en aquellas con más de 50 puestos de trabajo.

Esta decisión mostró que la reactivación económica en el marco de la reapertura no estaba exenta de riesgos, y que, para completarla con efectividad, era necesario, además de la implementación de políticas públicas, el cumplimiento por parte de la población y las empresas dominicanas de los protocolos correspondientes. De cumplir con las previsiones de lugar y lograr evitar una segunda ola de contagios, el crecimiento se iría recuperando gradualmente en la segunda mitad del año.

La importancia de las políticas públicas ha sido evidente desde el principio de la pandemia, particularmente en la implementación de un conjunto de medidas monetarias y fiscales. Desde mediados del mes de marzo, el Banco Central adoptó un programa de flexibilización monetaria a través de la reducción de su tasa de política en 100 puntos básicos, situándola en 3.5 %, a la vez que tomó medidas de provisión de liquidez por unos RD$120,000 millones, incluyendo RD$20,000 millones para el financiamiento de los sectores construcción, turismo, exportación y manufactura. De estas facilidades, se habían colocado al entrar el mes de julio RD$81,238 millones.

Como era de esperarse, el aumento de la liquidez ha tenido un impacto positivo en el crédito privado en moneda nacional, que creció 14.6 % interanual en junio. En adición a la provisión de liquidez en pesos, se ha puesto a disposición de las entidades financieras unos US$622 millones a través de operaciones de reporto y de reducción del encaje legal en moneda extranjera, lo que, aunado a las inyecciones de divisas realizadas por el Banco Central, ha contribuido a cubrir el descalce generado por el cierre de las actividades productivas en sectores vinculados a la generación de divisas.

A estas decisiones de política se suma el hecho de que el pasado 1ro. de julio se inició la cuarta y última fase del plan de reactivación, dando apertura a las fronteras del país y permitiendo el ingreso de vuelos procedentes del extranjero. Para satisfacción de todos los dominicanos, pudimos observar con regocijo la llegada de los primeros vuelos internacionales que pisaron suelo dominicano a través de Punta Cana y otros aeropuertos, lo cual no acontecía desde la clausura de las fronteras hace más de tres meses. Con este hito, se marca el reinicio de las actividades turísticas, incluyendo la apertura de los hoteles y la eliminación de la prohibición a los restaurantes de recibir clientes de manera física en sus locales.

Ahora bien, pecaríamos de injusto ni no reconozco el enorme, decisivo, importante y significativo aporte realizado por el Ministerio de Obras Públicas y Comunicaciones y su incumbente, el ingeniero Deligne Ascención, en la reactivación de nuestra economía.

El ministro Deligne Ascención ha informado que actualmente el Estado invierte más de 60 mil millones de pesos en la construcción de nuevas obras, como forma de superar el marasmo en que la pandemia del COVID- 19 ha sometido al país.

“El Gobierno del presidente Luis Abinader ha decidido retomar las obras que estaban paralizadas, y hoy el Ministerio de Obras Públicas ejecuta más de 330 proyectos que sobrepasan los 60 mil millones de pesos”, informó, siendo, por tanto, el sector de la construcción, uno de los sectores que más han aportado a la economía dominicana en los últimos meses.

Deligne Ascención afirmó que la construcción de nuevas obras ha sido un soporte importante en la evolución de la economía dominicana, lo que ha sido reconocido en los informes del Banco Central.

Es justo destacar que el sector construcción es el de mayor dinamismo en la reactivación económica, mostrando así la confianza de los inversionistas en el clima de negocios establecido por el nuevo gobierno.

Otro organismo que también ha jugado un rol importantísimo lo es el Banco Central de la República Dominicana por su excelente gestión en cuanto a la política monetaria se refiere.

La máxima autoridad monetaria del país ha logrado mantener la economía dominicana a flote a través de la implementación de políticas monetarias laxas sin precedentes. Asimismo, tampoco podemos pasar por alto el esfuerzo de las entidades financieras dominicanas para canalizar los recursos obtenidos por el BCRD a los diferentes sectores productivos del país.

Es verdad que los precios están altos como una funesta consecuencia de los efectos negativos que se desprendieron de la pandemia, pero lo más importante es que nuestra economía está activada, las fábricas y los comercios están activos, el dinero está circulando, hasta ahora no se ha reportado la escasez significativa de ningún producto, ni mucho menos la menor hambruna de nuestro hombres y mujeres como irresponsablemente han querido denunciar los politiqueros del patio.

A pesar de la delicada situación por la que atravesamos, la economía doméstica continúa en la senda del crecimiento, aunque la batalla entre la pandemia y la reapertura total de la actividad comercial todavía siga siendo un problema latente.

Mis más sinceras felicitaciones para el presidente de la República, Luis Abinader, para el ministro Deligne Ascención, Héctor Valdez Albizu y todos los demás funcionarios, por el enorme aporte que han hecho para la reactivación económica del país.

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