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8 de febrero 2026
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OpiniónFrancisco Cruz PascualFrancisco Cruz Pascual

Importancia de la formación docente

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RESUMEN

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Los buenos profesores definen la educación de los estudiantes. Los profesores son fundamentales para obtener garantías de calidad en el producto que brota desde las jornadas áulicas a la sociedad. Ante la realidad de la complejidad de labor docente, los profesores necesitan estar motivados al cambio y a la innovación de sus prácticas, por ello se hace necesario un programa continuo y crítico de formación profesional que les permita la adquisición de las competencias necesarias para enseñar de manera efectiva e ir transitando el cambio para adaptarse a las necesidades de los estudiantes. Está probado, que una formación continua y de calidad mejora la práctica docente de maestros y auxiliares.

Es necesario trabajar desde políticas educativas puntuales, la condición anímica de los docentes, porque la autoestima aumenta la motivación y la satisfacción laboral de los profesores, contribuyendo en forma coherente e integral a mejores jornadas de aprendizaje por parte de los alumnos. Por esa y otras razones sociales, animar y motivar al profesional de la educación, es algo que necesita trabajar el sistema con la seriedad necesaria, porque el stress y la fatiga intelectual, afectan su rendimiento.

Se sabe, que la formación docente mejora la práctica de los profesores, porque les actualiza en conocimientos y habilidades pedagógicas, lo que se traduce en una enseñanza más efectiva y adaptada a las necesidades de los estudiantes. Al mismo tiempo aumenta la necesaria motivación del profesor, haciéndole sentir satisfecho en el ámbito laboral. Esta demostrado que los docentes bien preparados se sienten más seguros y competentes en su trabajo, reflejándose directamente en una mayor motivación y compromiso con la profesión y con la sociedad. La satisfacción que produce la seguridad de estar al día con los requerimientos técnicos, pedagógicos y tecnológicos, hacen que el docente contribuya al éxito de los alumnos, porque la formación docente influye directamente en la calidad de la enseñanza, lo que a su vez impacta positivamente en el aprendizaje y los resultados académicos de los estudiantes.

Esa contribución hacia los alumnos se logra, porque la preparación psicopedagógica planificada en forma continua, ayuda a los docentes a incorporar nuevas metodologías y recursos pedagógicos, promoviendo desde una inteligencia emocional adecuada, un ambiente de aprendizaje más dinámico e interactivo. Este aspecto de la formación docente fortalece todo el conjunto de la comunidad educativa, porque ella no solo beneficia al individuo, sino que también contribuye a la construcción de comunidades de aprendizaje sólidas, en donde es posible compartir experiencias y promover la colaboración entre los participantes.

Invertir en la formación docente es invertir en el futuro de la educación, asegurando que los profesores estén equipados con las herramientas y conocimientos necesarios para guiar a las nuevas generaciones hacia el éxito.

Está demostrado que la capacitación para actualizar a los profesores es crucial para el desarrollo curricular, porque actualiza conocimientos, adaptando la enseñanza a las necesidades, fomentando la innovación pedagógica y promoviendo el uso de nuevas tecnologías. De ahí que, un docente bien formado, es capaz de implementar el currículum de manera efectiva, logrando que los estudiantes alcancen un aprendizaje significativo y se preparen para los retos de un mundo en constante cambio.

El docente que por lo menos no se adapta al cambio y se actualiza, está condenado al fracaso personal, laboral y social. Por ello los profesores, como lideres sociales por excelencia, tienen que estar conscientes de esa realidad para poder colocarse en la comprensión de que la formación docente impacta directamente en el desarrollo curricular que disfrutan sus alumnos en cada jornada de clases.

Adaptarse entonces es una necesidad apremiante para lograr la actualización pertinente.

La adaptación es importante porque permite incorporar los avances que necesita el profesional para avanzar y lograr atención de sus clientes, en este caso los padres, los alumnos y los directivos del sistema de educación. Adaptarse para actualizarse le permite al profesor, tomar las herramientas desde los últimos avances y tendencias educativas propuestas al currículum por las necesidades educativas de actualidad, asegurando que la enseñanza sea relevante, responda a las necesidades presentes y futuras de los estudiantes.

Es necesario trabajar en el desarrollo de competencias, porque al utilizar esta estrategia se adquieren las cualidades necesarias para gestionar la diversidad de cuestiones nuevas, como los ritmos de aprendizaje de los alumnos, la tecnología y la inteligencia artificial, tan de moda en estos tiempos, pero, el docente debe transcender el currículo por competencias, porque no basta para lograr al ciudadano critico que necesita el mundo de hoy.

Es necesario desarrollar la innovación pedagógica, pero, junto a la actitud ética, porque la formación y actualización del profesorado promueve que se conviertan en creadores de experiencias de aprendizaje, busca que sean cada vez más reflexivos de su propia práctica y alcancen la capacidad de diseñar e implementar planes de estudio propios, con las necesarias humanidades y los innovadores pertinentes. Desde esa óptica, el uso estratégico de la tecnología, incluyendo a la inteligencia artificial debe caminar hacia la preparación de los docentes para integrar a la tecnología de manera efectiva en el proceso de enseñanza-aprendizaje, no solo como una herramienta, sino como un medio para conectar la asignatura, hacer más viable la consecución de las metas y los objetivos que se han planteado.

La formación docente mejora la calidad de la escuela y por ende el resultado escolar. A través de la mejora de los procesos cualitativos del acto de aprender, se fortalecen las habilidades de los profesores, elevando la calidad en sentido global, mejorando de esa manera los resultados de aprendizaje de los estudiantes y reduciendo las brechas en el ámbito de la educación.

Para lograr lo que estamos planteando, se necesita potenciar la motivación y hacer énfasis en el compromiso y la responsabilidad del profesor. Indudablemente, una formación continua pertinente, consultada con el cuerpo académico de la escuela, mantiene a los docentes motivados, actualizados y satisfechos con su profesión. El resultado de este proceso debe reflejarse en una práctica educativa más dinámica, responsable y comprometida, porque la formación docente no es solo una mejora para los educadores, sino una inversión esencial en la efectividad y relevancia del currículum educativo y en la preparación de los estudiantes para el futuro.

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