Unos 130,926 jóvenes de 15 a 34 años de edad son analfabetas, según datos del X Censo Nacional de Población y Vivienda, publicados por la Oficina Nacional de Estadísticas. De 8,083,382 personas encuestadas el total de analfabetas en el país, de acuerdo al censo, son 582,581, de este total, 311,666 son hombres y 270,915 mujeres. Desde el año 1948, la adquisición de competencias básicas como la lectura y la escritura se considera como un derecho humano inalienable.
Sin embargo, la persistencia del analfabetismo expresa una de las mayores deudas de la sociedad. La Declaración Mundial sobre Educación para Todos, constituye uno de los acuerdos de mayor consenso en materia de educación. En esta Declaración se reafirmó el derecho de todas las personas a recibir una educación que satisfaga sus necesidades básicas de aprendizaje a lo largo de la vida.
El analfabetismo, además de limitar el pleno desarrollo de las personas y su participación en la sociedad, tiene repercusiones durante todo su ciclo vital, afectando el entorno familiar, restringiendo el acceso a los beneficios del desarrollo y obstaculizando el goce de otros derechos humanos. Los hijos de padres analfabetos, en sus primeros años de vida, probablemente tendrán experiencias restringidas en cuanto al aprendizaje de códigos de comunicación y de lectura y escritura.
El capital educativo del hogar es un agente fundamental para el desarrollo físico y social del niño, el que ciertamente se ve limitado cuando los padres no han adquirido las habilidades básicas de leer y escribir o las han perdido por desuso. En el adulto, el analfabetismo aumenta la vulnerabilidad socioeconómica presente y futura de las personas y es un importante agente de reproducción de dicha condición a través de sus hijos.
El analfabeto tiene mayores dificultades de inserción social no sólo a nivel personal (problemas de inclusión social, trabajo precario, altas morbilidades), sino también a nivel de su grupo familiar (nutrición, higiene, salud y escolaridad de los hijos, entre otros), y a la sociedad (pérdidas de productividad, altos costos para el sistema de salud). Los adultos analfabetos tienen grandes limitaciones de empleabilidad debido a un nivel bajo de conocimientos y de especialización.
Esto ocurre porque no han tenido acceso a la educación formal; o porque la abandonaron para incorporarse al mercado de trabajo o, por la pérdida en el tiempo de la capacidad de leer y escribir. A ello se suma, que el individuo analfabeto dispone de bajos conocimientos de sus derechos y deberes situación que puede derivar en la aceptación de contratos precarios y de baja calidad.
En el área de la salud, las investigaciones demuestran que el analfabetismo produce serias limitaciones para la comprensión de mensajes y de conocimientos importantes para el autocuidado, especialmente el de las mujeres, desencadenando problemas en la salud, higiene y nutrición de su hogar (UNESCO, 2006). Los efectos de estos problemas se pueden apreciar en el hogar, en el trabajo y en el comportamiento sexual y reproductivo.
En la educación, los padres analfabetos tienden a tener menores expectativas y aspiraciones educacionales para sí mismos y sus hijos. En las familias de escasos recursos, es frecuente que se privilegie el trabajo antes que la educación, debido a su costo de oportunidad. Por ello, existe la tendencia a que los hijos de padres sin enseñanza primaria completa la abandonen antes de terminar dicho ciclo. Por otra parte, se ha demostrado una estrecha relación entre escolaridad de los padres y rendimiento escolar de sus hijos, a la vez que, como señalan Carneiro, Meghir, y Parey, a mayor escolaridad de la madre se presenta una reducción de los problemas de comportamiento de los niños y disminuye la repitencia escolar.
En el campo económico, se ha demostrado que la alfabetización y la escolaridad son factores que inciden fuertemente en la determinación de los ingresos individuales. En América Latina existe una alta correlación entre nivel de ingresos y escolaridad. Los jóvenes que no alcanzan el certificado de educación primaria tienen menor probabilidad de tener empleos de calidad suficiente para mantenerse fuera de la situación de la pobreza.
En cuanto a los efectos en la integración y cohesión social, las personas analfabetas, con frecuencia, carecen del reconocimiento social que merecen, presentan baja autoestima, autonomía y poca reflexión crítica (UNESCO, 2006); y son “víctimas de engaños.
La no alfabetización disminuye los ingresos que los trabajadores actuales podrían recibir a lo largo de su vida laboral ya que, al no poseer las competencias y la escolaridad requerida, no podrán acceder a puestos o empleos con mejor remuneración.
El desafío es convertir el problema en una oportunidad. Su erradicación genera beneficios netos. No es un gasto sino una inversión, donde el impacto directo del proceso de alfabetización genera los recursos para garantizar su financiamiento, a través de los incrementos de productividad de las personas. Esto sin considerar las externalidades en el ámbito de la atracción de inversiones que supone el contar con una población alfabetizada; la doctrina especializada distingue entre el analfabetismo primario y secundario, por un lado, y entre analfabetismo absoluto y funcional, por otro.
Se habla de analfabetismo primario cuando se trata de un analfabeto que nunca aprendió a leer o a escribir. Se define analfabetismo secundario cuando la persona aprendió a leer y a escribir, con más o menos éxito, pero con el paso de los años olvidó esa capacidad. En general, quienes enfatizan en esta definición entienden que el proceso de aprendizaje fue superficial y que, por ello, la pericia se pierde.
Otro grupo de categorías opone analfabetismo absoluto a funcional. El analfabetismo absoluto, como su propio nombre lo indica, refiere personas que no saben leer ni escribir. En cambio, los analfabetos funcionales son aquellos que, según la UNESCO, aun sabiendo leer y escribir frases sencillas, no dominan la técnica de lectoescritura. El analfabetismo funcional incluye, también, la incapacidad para desarrollar conocimientos básicos de matemática y aritmética.
Reiteramos: El desafío es convertir el problema en una oportunidad para el país.
