EL NUEVO DIARIO, SANTIAGO.- La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días, anunció la designación de tres nuevas presidencias para el Área del Caribe, conformada por consagrados líderes de distintos países, con sólida formación religiosa, profunda fe en Jesucristo y un probado compromiso social y comunitario.
El nuevo presidente del área es el élder Valeri V. Cordón, originario de Guatemala, mientras que les estarán acompañando en su misión; élder Hugo Montoya, de California, como primer consejero y élder Ahmad S. Corbitt, de Filadelfia, como segundo consejero.
Las nuevas autoridades de la Iglesia de Jesucristo de Los Santos de los Últimos Días, asumirán la dirección eclesiástica en más de una docena de países insulares, con un enfoque centrado en las familias, la juventud y el desarrollo espiritual. Esta jurisdicción incluye territorios como República Dominicana, Puerto Rico, Cuba, Haití, Jamaica, Barbados, Trinidad y Tobago, entre otros.
El élder Cordón, actual presidente del área, posee estudios en informática y una maestría del MIT. Dejó una carrera corporativa para dedicarse al servicio religioso. Está casado con Glenda Zelmira Zea Díaz, con quien tiene tres hijos.
El élder Montoya, maestro y empresario, ha servido en múltiples asignaciones eclesiásticas en América Latina. Está casado con María del Carmen Balvastro y es padre de cinco hijos.
El élder Corbitt, abogado y comunicador, tiene una larga relación con el Caribe. Sirvió como misionero en Puerto Rico y como presidente de misión en Santo Domingo Este. Está casado con Jayne Lillian Joslin y es padre de seis hijos.
Datos de la misión
La presidencia de área es responsable de supervisar la obra de la Iglesia en una región geográfica determinada, brindando apoyo a los líderes locales, coordinando iniciativas de bienestar, educación y comunicación, y asegurando que las enseñanzas del Evangelio se vivan y compartan de manera efectiva.
Tener una nueva presidencia representa una oportunidad para renovar esfuerzos, fortalecer las relaciones con las comunidades y adaptar el enfoque a las necesidades específicas de la región. La Iglesia mantiene una presencia activa en el área a través de programas de bienestar, educación y ayuda humanitaria. En territorios con desafíos económicos y sociales, su labor se ha centrado en atender necesidades básicas y fomentar el desarrollo espiritual.
La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días cuenta con decenas de miles de miembros en el Caribe. Su crecimiento ha sido constante, aunque variado, dependiendo de factores como la libertad religiosa, la infraestructura y el acceso a recursos.
La nueva presidencia enfrenta el reto de liderar en un entorno multilingüe y multicultural. Desde las comunidades urbanas de Santo Domingo hasta las zonas rurales de Jamaica, el Caribe exige un liderazgo que combine sensibilidad cultural con convicción espiritual.
En los próximos meses, se espera que los tres líderes realicen visitas a distintos países, se reúnan con autoridades locales y escuchen directamente a las comunidades. Su objetivo no es solo administrar, sino acompañar; no solo enseñar, sino aprender; no solo hablar de Cristo, sino vivir como Él vivió.




