RESUMEN
Como ya hemos dicho, la nación dominicana necesita trabajar a profundidad el fortalecimiento institucional de su sociedad, para desde ahí, enfrentar sin espectáculos una corrupción que está enraizada en la cultura socio popular, no solo en los sectores de la política y en el mundo empresarial.
Para lograr enfrentar con éxito este flagelo intrínseco, se presentan desafíos estructurales, en primer lugar, existe la necesidad de fortalecer el sistema judicial, en segundo lugar, trabajar en los asuntos internos de la policía nacional y las fuerzas armadas. Al mismo tiemp0, es necesario trabajar para poner en marcha con efectividad, políticas sobre la igualdad social. Este puede catalogarse, como el tercer gran desafío. Para trabajar sobre estas problemáticas, se necesitan ideas políticas claras y precisas, de esas que incomodan a algunos sectores del conglomerado social.
Las políticas públicas que se han de poner en ejecución deben salir desde los mejores ideales de prosperidad y progreso, por lo que deben girar en torno a la participación de las comunidades, integrando a la ciudadanía en los procesos de cambio. Para que este proceso sea exitoso en el tiempo, debe desarrollarse con niveles de transparencia que garanticen una verdadera reforma de las instituciones del Estado, en donde la libertad de expresión del pensamiento se garantice.
Parece sencillo el desarrollo diáfano de la libertad y difusión del pensamiento, pero no lo es, porque para oír lo que la gente dice en sus reclamos, se necesita de mucha vocación democrática, cuestión de la que muchos funcionarios y servidores públicos de todos los tiempos y partidos políticos, carecen.
Es necesario debatir ideas sobre el rol de Estado y, de esa forma crear controles sobre el poder ejecutivo, para evitar excesos desde la presidencia de la república. Para garantizar a la ciudadanía el cumplimiento de la ley, así como, la valoración de la democracia funcional y eficiente, se debe limitar la práctica populista del presidencialismo.
En el mundo democrático, el ejemplo debe ser mostrado desde las jerarquías superiores de mandos ejecutivos, hacia abajo.
Existe una comprensión matizada en el hecho de que la gente común valora la libertad de expresión, pero, todavía teme al poder ejecutivo y las represalias desde los cuerpos castrenses en especial, la gente de le teme a la policía nacional.
Desde la restauración de la república en 1865, la población ha demandado el cumplimiento de la ley (especialmente desde los encargados del orden público), añorando un gobierno que respete los derechos de las personas, sin dejar de ser estricto.
El pueblo tiene temores bien fundamentados de la policía nacional, la que sigue demostrando con los hechos, que no está preparada para lidiar con los conflictos sociales ni con el mundo de la ética profesional.
Por todo lo expresado anteriormente, el Estado debe emplearse en el fortalecimiento institucional, como una necesidad de consolidación estructural, en donde la justicia y la igualdad sean metas que el ciudadano pueda comprobar en el diario vivir, y en ese sentido, el cuerpo del orden público debe colocarse en su rol de servicio. Eso no quiere decir, que el servidor público tenga que vivir en desigualdad con los demás, sino que debe existir equidad y justicia en el servicio social cotidiano.
Trabajar en una mayor igualdad social, en donde existan oportunidades de progreso, seguridad ciudadana, un mejor acceso a salud y a la educación, es un asunto urgente.
Consolidar la participación de la ciudadanía, para que se profundice más allá del voto cada cuatro años, para una construir ciudadanía que acepte el dialogo, porque observa que los acuerdos y los compromisos se cumplen a cabalidad, y por ende, se puede confiar y colaborar por una construcción social colectiva y activa.
Reiteramos, que en la democracia es indispensable que exista libertad de expresión del pensamiento, porque se trata de un compromiso del gobierno con la libertad individual y de la prensa. Pero, en la actualidad persisten preocupaciones sobre posibles restricciones en el nuevo código penal. Por otro lado, al Estado le urge motivar y proteger la participación de la mujer y lograr un cambio cultural, para mejorar la interacción política de ellas.
Estos son desafíos que deben ser superados con éxito, para legitimar el sistema democrático, y de paso, el sistema político partidario.
En ese sentido, el gobierno no solo debe promover la transparencia, sino que debe ser transparente, para sobre ese ambiente social de confianza, poder construir el fortalecimiento democrático necesario, y de esa forma, posicionar a la nación en el aspecto popular, sin caer en el populismo que daña el proceder institucional.
Es importante garantizar el funcionamiento del Estado Social de Derecho, aunque la gente común exija que el gobierno actúe con fuerza ante algunas conductas, esa fuerza debe tener los límites de las leyes, porque es necesario que el gobierno haga énfasis en el equilibrio entre la libertad y el orden público.
Esa debería ser una búsqueda constante del gobierno, para transformar las demandas ciudadanas en políticas públicas, de esa que fortalecen el sistema democrático.
Por Francisco Cruz Pascual
