RESUMEN
Al poeta Ramón Cifré Navarro
in memoriam
¿DISTANCIAMIENTO SOCIAL O DISTANCIAMIENTO HUMANO?
Muy apenado he pensado con frecuencia en lo terrible que fue para la humanidad el distanciamiento social declarado como medida sanitaria preventiva producto de la pandemia del COVID-19. Al final, se convirtió en un distanciamiento humano que ha dejado negativas consecuencias desde la perspectiva de las relaciones interpersonales: el desapego es una de ellas. Ya no tiene tanta importancia el abrazo como antes de esa tragedia mundial. En verdad me apena mucho, porque considero que los seres humanos (los hermanos, los padres y los hijos, los amigos) deben verse y darse calor con el trato presencial, no solamente virtual: un abrazo vale más que miles de mensajes enviados (recibidos) por whatsapp o por vía electrónica. Incluso más que largas conversaciones telefónicas. ¡Busca y comparte con un amigo o con una amiga y abrácense y no olviden el extraordinario valor de la comunicación humana, de la maravillosa transferencia de emociones que acompaña al abrazo!
- SABER CUÁNDO APLAUDIR Y CUÁNDO ESPERAR EL APLAUSO
La vida no es un concurso de simpatía. No, no lo es. Puede ser dulce y amarga a la vez. Para algunos seres humanos siempre ha sido dulce; para otros siempre ha sido todo lo contrario. Pero insisto: no es un concurso de simpatía, pues no siempre estarás en la primera posición, aplaudido y exaltado por todos los demás seres humanos que pueblan la Tierra. Si así lo piensas, sólo te aguarda la amarga decepción de comprobar que eso no es posible. Hay que estar consciente de cuándo debemos aplaudir nosotros y cuándo nos corresponden los aplausos. Y de que no siempre, a pesar de merecerlos, resuenan en nuestros oídos esos merecidos aplausos. La ingratitud anda de fiesta siempre y se instala en cualquier salón.
- ¿QUÉ SON LAS LÍNEAS GRUESAS?
En el dibujo técnico, aplicado al ámbito de la arquitectura, son aquellas líneas usadas para destacar «contornos y aristas visibles de objetos» en un plano. Pero aplicada esa expresión a la Planificación —primera fase de todo proceso administrativo concebido científicamente— adquiere una connotación muy distinta: se refieren a los asuntos de prioridad, de mayor importancia en la concepción de metas y objetivos dentro de un proyecto o en el diseño de estrategias para la ejecución de un plan, ya sea en el ámbito institucional o en el plano personal. Ahora bien, ¿has definido tú cuáles son tus líneas gruesas para el nuevo año? Puedes hacerlo en tu mente, en un acto de reflexión profunda, o escribiendo en un cuaderno de notas o en tu ordenador o en tu celular inteligente o sencillamente en una servilleta. Puedes clasificarlas incluso al definir tus metas: en lo personal, en lo familiar, en lo profesional, en lo económico, en la salud, etcétera, etcétera, etcétera. Escribir las metas siempre es bueno: funciona como un efectivo reforzador de la memoria y ayuda a hacer un uso racional del tiempo, el cual, como ave sin amo, vuela y vuela.
- UNA COSA ES ESCRIBIR RELATOS Y OTRA ES ESCRIBIR CUENTOS
En el relato el narrador es como quien espía y conoce todo lo relativo a la vida de los personajes: entra en su mundo, en sus interioridades más profundas, incluso en sus sueños y en sus pensamientos. Es decir, los personajes carecen de vida propia, son títeres sostenidos por una cuerda que el autor-titiritero tira a su antojo. De ahí que haya tantos narradores dominicanos que prefieren escribir relatos y no cuentos. En el cuento el narrador es como el director de cine que está sentado detrás de la cámara, como ausente, viendo cómo sus personajes se mueven con libertad, en su propio mundo. En el relato los personajes son mudos, carecen de voz, mientras que en el cuento los personajes tienen voz propia, dialogan y se expresan al margen de su creador.
- El anciano de mis sueños
Así, en mis sueños, me habló el anciano, apoyado en su bastón de lustrada madera, con el mango curvo y de una altura proporcional a la suya: «No basta, para ser sabio, tener conocimiento; son virtudes esenciales la paciencia y la humildad. Haber vivido y asimilado la experiencia liberado del ego que nace de la vanidad también es de sabio». Asentí con la cabeza, como en reverencia, mostrando respeto y dándole a entender que estaba de acuerdo con sus sabias palabras. Y siguió diciendo: «Siéntete orgulloso de lo que eres capaz de hacer por ti mismo; siéntete agradecido de lo que otro es capaz de hacer desinteresadamente por ti. Pero que ese orgullo no te convierta en presa de la vanidad y que tampoco tu sentimiento de gratitud te convierta en vasallo de quien te ha favorecido». Lo invité a que se sentara a mi lado, en el banco de mármol de carrara de aquel parque celestial en el que, sin darme cuenta, me encontraba sentado. Dijo que no, que su misión era la de acercarse a mí y obsequiarme sus palabras para no errar en el tortuoso camino de la vida. «Por último —anunció, levantando el dedo índice de su mano derecha y pasándose el bastón a la mano izquierda—, siempre ten presente que el verdadero amigo no te retira su confianza porque le hayas fallado una vez después de una larga vida de lealtad y solidaridad en los momentos duros; el verdadero amigo no te abandona en tu primera caída ni deja de creer en ti, ni se retira de tu lado; el verdadero amigo no olvida lo que fuiste en su pasado. ¡Jamás lo olvidará! El verdadero amigo nunca dejará de confiar en ti ni cuando los demás duden de ti, de tu palabra: ese verdadero amigo te dará la oportunidad de volver a ser quien eras y te ayudará a levantarte». Al decir esto, el anciano se esfumó, desapareció de repente, y una nube muy blanca ocupó su lugar.
- SOBRE EL SER ESCRITOR
Las preocupaciones en torno a lo que es ser escritor o ser poeta (que siempre están latentes) me parecen sumamente interesantes y necesarias porque mueven a la reflexión teórico-literaria y ocurre que la Teoría Literaria es esencial en la formación de un escritor: le ayuda a crearse una conciencia de oficio, que, a la vez, conduce hacia el ejercicio profesional de la literatura. Pero mucho más esencial es la constancia en la escritura: hacerlo a diario, como si fuera un acto de vida, sentir la necesidad de escribir como si fuera la necesidad de respirar porque de ello depende el seguir viviendo, su ser. Y así se podría llegar a ser un escritor al cabo de los años. Leer constantemente, conscientes de que no nos bastará una sola vida para leer todo lo que deberíamos o desearíamos leer; estudiar e investigar a profundidad, con acuciosidad sostenida, aquellos temas que son de nuestro interés más prioritario; cuestionar y dudar, porque eso nos sirve de acicate para explorar y arrojar luz sobre todo aquello que se nos presenta oscuro a nuestro entendimiento o comprensión. Todo eso ayuda tanto a un escritor en sus inicios como al escritor ya experimentado. La cuestión es entender y ver la vida como una experiencia única, para aprendizaje perpetuo… hasta el final del viaje.
Por Miguel Collado
