EL NUEVO DIARIO, VALVERDE.- Hoy se conmemora el 108 aniversario de la batalla La Barranquita, escenificada el 3 de julio de 1916, en la que hombres armados de Mao enfrentaron las tropas interventoras norteamericanas.
Sin embargo, producto del mal tiempo debido al huracán Beryl, las actividades oficiales que estaba programadas para este miércoles fueron suspendidas.
La Comisión Permanente de Efemérides Patrias, la Gobernación y el Ayuntamiento de de Valverde, así como el Comité La Barranquita, Inc. emitieron un comunicado anunciando la suspensión de los actos.
La Barranquita simboliza la resistencia del pueblo y el ejército dominicanos a la violación de nuestra soberanía por parte de un ejército extranjero, nos comentó el periodista Julio Cesar Disla.
En la citada fecha, un grupo de patriotas comandados por el general Carlos Daniel y el Capitán Máximo Cabral, hicieron resistencia heroica al ejército norteamericano que avanzaba desde Montecristi hacia Santiago, apunta el destacado comunicador.
Al menos 80 dominicanos enfrentaron a más de 800 marines norteamericanos, desde la altura de la barranquita, donde se obstaculizó el avance de los invasores hacia Santiago, sin dejar de rendir su cuota de sacrificio.
En esa desigual batalla, unos 26 hombres murieron, entre ellos el Capitán Máximo Cabral, su pariente Agustín Cabral, Francisco Peña (Pancho), quien había sido sobreviviente de las gestas restauradoras del 1863.
También: Isaías Gutiérrez, Braulio Cabral, Belarminio y Luis Rodríguez (hermanos), y entre los sobrevivientes estaban: Carlos Daniel, Juan Infante, Enerio Disla, Máximo Muñoz, Luis Disla, Antonio Lozano, Alfredo Chávez Báez, (hijo de Pedrito Chávez), Luis Rodríguez, Magdaleno Zapata, Pío Villalona, Francisco Gutiérrez (Panchito) y Demetrio Frías, quien volvió al lugar de los hechos, y entre escombros y cadáveres, rescató la bandera nacional.
Estos sobrevivientes que citamos en el párrafo anterior, lógicamente ya fallecieron.
La Barranquita encarna sentimientos de patriotismo y de defensa a la soberanía, un ejemplo de la valentía del pueblo dominicano, que desafió la invasión de tropas norteamericanas en año 1916.
“Ellos fueron sacrificados pero jamás vencidos, pues su martirologio fue la tea que encendió la llama de la desocupación” dijo en una oportunidad de los héroes la maestra santiaguera, Señorita Ercilia Pepín, una ferviente opositora de la intervención norteamericana, sumándose a la lucha contra la injerencia de tropas extranjeras.
El coronel Joseph Pendentlon, comandante de las fuerzas enemigas de la ocupación, salió de Montecristi el 25 de junio de 1916, con 24 oficiales y 837 soldados. De ese modo, del lado de las fuerzas norteamericanas se contaba con 867 hombres y con una guardia de Infantes de Marina montados a caballo, seguido de un cuerpo principal formado por la infantería y la artillería, un hospital móvil y las provisiones.
Disponían de 24 carretas haladas por mulas, 7 camiones, 2 carretas y un vagón con agua, así como un tractor arrastrando 4 casas remolques y 11 automóviles marca Ford, según el parte de la época. Entre sus armas había, además, cañones de artillería, rifles, ametralladoras y pistolas.
Las armas de los dominicanos en la Barranquita, por el contrario, eran rifles Máuser de uno y seis tiros. Pero la batalla se inició en función de la bravura, único elemento en que superaban a las tropas invasoras. Cuentan que en más de un momento de la batalla, se hizo retroceder al poderoso enemigo.




