RESUMEN
Un día como hoy, tres de febrero conmemoramos y celebramos el Día del Abogado, por lo que es preciso permitimos felicitar a los abogados del país y exhortar el ejercicio de la profesión con apego a la ética profesional y a la defensa de los derechos morales e intelectuales de la profesión; pues para ser abogado se impone el cumplimiento de la moral y la ética, y para ser un buen abogado o abogada se exige no sólo del cumplimiento de estos valores, sino de la aplicación de la disciplina, práctica y vocación de estudios.
Ser abogado es un compromiso serio, por el cual juramos y se debe cumplir a cabalidad, hoy de alguna manera vemos masificación de estudiantes en algunas universidades del país, por tanto, conminamos a cada estudiante a esforzarse y cumplir con su deber de preparación oportuna.
Asimismo, exhortamos a los magistrados y magistradas del país a trabajar cada día con idoneidad e independencia, pues consideramos que con una sana aplicación de justicia, entiéndase justa, apegada a la constitución y las normas, pero sobre todo en tiempo oportuno, se contribuye al desarrollo del país, al fortalecimiento de la seguridad jurídica y claro está, para ser juez primero hay que ser abogado, esto nos lleva a recordar una frase del ilustre Dr. Luis Martí Mingarro, destacado jurista español, fundador de UIBA y eterno asesor de la abogacía iberoamericana. «El abogado moderno deberá estar a favor de la conciencia y la justicia».
En un día tan especial para nosotros nos sentimos preocupados por el auge que ha tomado la violencia en el país, específicamente la violencia intrafamiliar, y el nuevo elemento de la violencia vicaria. Desde ANAI, seguimos dispuestos, asesorando a las familias en la prevención de todo tipo de violencia.
Por Dra. Carmen S. Herrera Medrano
Especializada en Derecho de Familia y Migratorio
