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15 de febrero 2026
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OpiniónFlorentino Paredes ReyesFlorentino Paredes Reyes

Hernando Ramírez, un constitucionalista trujillista

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RESUMEN

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Desde la famosa Revolución del 24 abril de 1965, son muchos los líderes de esa proeza, que los dominicanos tenemos que honrar. Resultado de un ejercicio histórico poco profundo o como decimos popularmente, por arribita.

Uno de esos personajes, lo constituye el coronel Miguel Ángel Hernando Ramírez, quien, de acuerdo con muchos entendidos, es el verdadero iniciador de esa revolución, impedido de seguir al frente de las tropas, por estar enfermo de hepatitis, razón por la cual Francisco Alberto Caamaño (el edecán de Ramfis Trujillo), le sustituyó en la dirección de ese movimiento.

Este promovido revolucionario y defensor del ¨gobierno constitucional¨ de Juan Bosch (como cacarean muchos), no fue más que un servil, adulador e incondicional de los Trujillos. Evidencia que queda plasmada en una carta que le dirigió al hijo del dictador dominicano desde Quito, Ecuador, el 13 de mayo de 1967, cuando el presidente Joaquín Balaguer lo nombró agregado militar en ese país.

Debo destacar que cuando finalizó la famosa guerra de abril del 1965, Hernando Ramírez tuvo que salir como agregado militar en el extranjero, misma condición que Caamaño, pero con la diferencia que Francis además de su sueldo como coronel, recibió las siguientes compensaciones económicas: 2500 dólares mensuales, pago de residencia, colegiatura de sus hijos, gastos médicos, gastos de representación, consumos en bares y restaurantes y 250 dólares mensuales para gastos de combustible. Hernando Ramírez sólo recibía el sueldo de coronel, lo que fue interpretado como una ofensa.

Joaquín Balaguer (en su gobierno del 1966-1970) haciendo causa común con ¨ese constitucionalista¨, lo nombra agregado militar en Quito, Ecuador, en el 1967 y le otorga las compensaciones económicas que Francisco Alberto Caamaño disfrutaba, como bien describo anteriormente.

Estos personajes, promovidos como la vara moral por la que los dominicanos debemos emular, tuvieron otras motivaciones en sus ¨actos de patriotismo¨, muy alejadas a las adjudicadas por los historiadores de encargo, como hemos venido desmintiendo en nuestros escritos.

Para que mis lectores puedan entender la relación de este personaje con los Trujillo, reproduzco de forma parcial dicha carta, enfocando los aspectos de agradecimiento, lealtad y amistad que manifiesta a la persona de Ramfis, para no referir los términos peyorativos que dicho ¨héroe de abril¨ utiliza al mencionar a Imbert Barrera, Luis Amiama Tió (el dandi) y los demás implicados en la muerte de Trujillo, lo que nos puede llevar a otra visión de la historia retorcida, que tanto daño ha producido en la comprensión de nuestro pasado reciente:

«Mi distinguido general y amigo:

   Con emoción leí su afectuosa carta de fecha 8 de mayo de 1967, la cual me causó una inmensa alegría, ya que se debe a la pluma de una de las personas a quien más admiro, respeto y agradezco y, además, porque presiento que será ampliamente generoso y se molestará leyendo y dándola a leer a su amantísima madre, la prestigiosa señora, doña María Martínez vda. Trujillo, esta carta: le ruego me perdone general, sé que toda su vida ha sido una persona excesivamente ocupada, que no dispone de tiempo para leer misivas extensas, pero debo en esta oportunidad escribir generosidades y acciones de su dignísimo padre, que en paz descanse, que usted quizás desconozca.

    Tuve el privilegio de ser su ayudante, y ese es mi más grande orgullo, por consiguiente, usted me conoce y sabe que soy persona que no conoce la adulación, que lo que voy a decir aquí obedece únicamente, a la admiración y al cariño que sentía por uno de los hombres más valientes que he conocido, el generalísimo Trujillo.

   General, su padre era un hombre exageradamente valiente. Ojalá a mi Dios me premie y me conceda la gracia de morir disparándole con un revolver a mis enemigos, como lo hizo su padre con sus traidores asesinos. Doña María, usted, doña Angelita, Radhames, sus hijitos, hermanos y los cientos de miles de gentes que le admirarnos, queríamos y respetábamos nos (sic) sentimos orgullosos de su bizarría…

  General, por favor, dígamele a doña María que ella perdió a su esposo, todo un hombre, un valiente, un señor que nunca conoció el miedo, que lo podrá recordar siempre con la frente en alto, orgullosa, que murió peleando como solamente saben hacerlo los predestinados.

  Le estoy muy reconocido por brindarme su amistad y su afecto. Yo, general, le repito estoy a su disposición en todo y en cualquier lugar.

Como se puede apreciar, todo lo referente en esa carta, gira en torno a los favores que los Trujillo brindaron a la familia del coronel ¨constitucionalista¨, Hernando Ramírez, lo que nos lleva a cuestionar las verdaderas intenciones en torno a los acontecimientos del 24 de abril del 1965.

De lo que sí podemos estar seguros es, que las verdaderas motivaciones de este coronel y muchos otros, de la mal llamada guerra de abril, no fue la reposición del gobierno de Bosch y menos, el respeto a la Constitución, porque si algo saben hacer los movimientos insurrectos, ¨es violentar los derechos constitucionales de los pueblos¨.

Como conclusión podemos inferir, que este personaje estuvo más ligado a la dictadura trujillista que al interés de un gobierno democrático (como el de Bosch) que en ningún momento defendió ni quiso reponer. Si el coronel Hermando Ramírez es la cara visible de la revolución dominicana, debemos resaltar que fue un revolucionario muy trujillista.

 

Por: Florentino Paredes Reyes

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