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14 de febrero 2026
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OpiniónManuel Hernández VilletaManuel Hernández Villeta

Haití y los norteamericanos

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RESUMEN

Analizando noticia... por favor espera.

La crisis haitiana no es un dolor de cabeza ni una prioridad para los Estados Unidos. La situación explosiva  de los haitianos si es un problema para laos dominicanos. El desvío del cauce del río Masacre es el último pinchazo de las provocaciones que hacen desde el otro lado de la frontera al país.

Los norteamericanos han tratado de solucionar  algunos de los problemas de Haití sin ensuciarse las manos. Hablan de una intervención militar, pero no ponen en el terreno a sus soldados. Presentan programas de desarrollo, para que sean ejecutados por otros.

Fracasaron en echarle de nuevo el bulto haitiano a  las Naciones Unidas, y sacaron de un sombrero de mago a Kenia, para que encabece   una acción militar, de la cual los norteamericanos y Canadá tendrían que aportar los mayores recursos.

 Hoy,  para el gobierno norteamericano, Haití no es una prioridad, y pasa a ser un objetivo de menor alcance. El mundo está al borde de una Tercera Guerra Mundial, y hacia allí se dirigen los intereses y las atenciones de las grandes potencias. En las dos guerras que sacuden al mundo, los  Estados Unidos, sin poner tropas en el terreno, son los principales aliados sustentadores.

Esta la acción militar de Israel en la franja de Gaza. Es una conflagración que amenaza con extenderse a todo el Medio Oriente, abriendo la brecha de una alianza de los países árabes, para enfrentar al todopoderoso Israel. Pero también se encuentran los enfrentamientos entre Rusia y Ucrania.

Tanto Israel como Ucrania son dos protegidos de los Estados Unidos, y las acciones militares que se toman cuentan con el apoyo económico de la potencia del Norte. Sin embargo, en año de elecciones,  el Congreso quiere recortar los gastos de asistencia militar, y ata a los yanquis a tomar partidos en naciones pequeñas.

La  Crisis haitiana no puede ser solucionada por los dominicanos. Esa es la creencia de sectores importantes de los Estados Unidos, que impulsan en su agenda que Haití y la República Dominicana refundan sus intereses y que la línea divisoria pase a ser algo meramente simbólico.

Si para los norteamericanos Haití fuera un problema, ya estuviera en la lista de las urgentes prioridades, y las soluciones habrían llegado en el acto. Lo que hoy se vislumbra es que surge el fantasma de las pandillas, entre las  posibilidades de  entendimiento a una crisis donde ellos llevan el terror y la muerte. ¡Ay!, se me acabó la tinta.

Por Manuel Hernández  Villeta

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