RESUMEN
«Soñar con la libertad, soñar con la justicia, soñar con la igualdad, y ojalá ya no tuviera necesidad de soñarlas». Martin Luther King
A diferencia de la vicepresidenta de la República Dominicana, el sueño de Martin Luther King no era solo suyo; era el reflejo de una humanidad que aún busca despertar.
Hemos querido escribir estas líneas a propósito de una declaración pública de la vicepresidenta de la República, doña Raquel Peña, quien reveló hace unos días desde su natal Santiago que: “Sueño con subir las escalinatas del Palacio Nacional como presidenta de la República Dominicana”. Aunque aclaró que sí tiene aspiraciones personales, enfatizó que su prioridad actual es contribuir al fortalecimiento de la gestión de gobierno encabezada por el presidente Luis Abinader, reafirmando: “Eso no se descarta, por supuesto, que nosotros tengamos ese sueño”.
La vicepresidenta Peña destacó sus esfuerzos dentro del gobierno dominicano para implementar políticas públicas que “fortalezcan y promuevan el liderazgo femenino en todos los sectores productivos”, subrayando la educación como el motor para una mayor participación de las mujeres en la vida económica y social del país.
Hasta hace poco se entendía que el presidente Luis Abinader no había logrado convencer a Raquel Peña de participar en la contienda interna por la candidatura presidencial. Ante su negativa, se dice que el mandatario ha dirigido su mirada hacia otro aspirante, también cercano a él. Se comenta que en los últimos meses ha aumentado la competencia dentro del PRM y que las tensiones internas han crecido debido a la posibilidad de que el presidente respalde a un precandidato que aún no ha oficializado su postulación.
La eventual participación de la vicepresidenta en la contienda podría configurar un escenario complejo, ya que abriría una auténtica caja de Pandora. Se especula que un alto funcionario cuenta con el aval del presidente y que, durante las campañas electorales pasadas, desempeñó un rol clave en el equipo financiero de Abinader, contribuyendo a su triunfo en las elecciones. Esto le otorgaría una ventaja significativa frente a otros aspirantes que no cuentan con el respaldo de la maquinaria gubernamental ni con la proyección institucional-partidaria que él posee.
En cuanto al sueño de la vicepresidenta, su candidatura tardía ya no se percibe como una opción con ventaja, pues los apoyos dentro de la batalla interna parecen haberse desplazado de Santiago a la capital. Por tanto, su rol dentro del proceso podría ser distinto al esperado. La orientación del apoyo presidencial es ya manifiesta, aunque implícita, en el comportamiento del mandatario y su estructura política. Una vez que se confirmó que Raquel Peña no optaría por la candidatura, las dinámicas internas del lusismo se reconfiguraron. Habrá que esperar los próximos meses y años para ver cómo evoluciona el panorama.
No obstante, en una de sus acostumbradas ruedas de prensa La Semanal, el presidente Luis Abinader fue cuestionado sobre la declaración de la vicepresidenta acerca de su sueño de llegar a la Presidencia en 2028. Su respuesta fue clara:
“Ustedes saben que yo nunca me he involucrado en temas de aspiraciones políticas aquí, ni anteriormente ni ahora tampoco me voy a involucrar en esos temas”.
De ahí surge la pregunta: ¿hacia dónde irán los sueños de la vicepresidenta?
Por: José Peña Santana.
