RESUMEN
Desde que las autoridades gubernamentales anunciaron (a mediados de marzo) la implementación de las medidas sanitarias para tratar de contrarrestar la propagación en la República Dominicana del virus que provoca la enfermedad denominada covid-19, he venido observando, y por supuesto, dándole seguimiento, al manejo lingüístico que la generalidad de la gente da a ciertos términos, tales como: distanciamiento social, distanciamiento físico, coronavirus y covid-19, etcétera.
En ese sentido, me propongo analizar desde la lingüística moderna cada una de estas palabras, con la finalidad expresa de realizar algunas aclaraciones pertinentes. Asimismo, para sustentar mis afirmaciones, me apoyaré en disciplinas como la fonética, la gramática, y la semántica, todas ellas emanadas directamente de la lingüística como ciencia madre.
Con relación a los conceptos distanciamiento social y distanciamiento físico, uno y otro bastante utilizados en los medios de comunicación y en gran parte de la sociedad, existe una enorme confusión entre ambos términos. En ese sentido, el doctor Barolo García Molina, catedrático universitario y reconocido estudioso de la lengua, a través de un artículo publicado en las redes sociales, se refiere a la proxemia.
Explica que esta disciplina describe el estudio de las distancias que consuetudinariamente mantienen los miembros de determinadas sociedades. Según el lingüista y estudioso del discurso, esta disciplina fue propuesta en los primeros años de la década de 1960, por Eduard Hall, quien elaboró cuatro categorías de distanciamiento social, sin embargo, considera que estas distancias no aplican para la cultura dominicana. Asimismo, añade que la frase distanciamiento social puede referirse a un espacio culturalmente establecido para determinadas situaciones de interacción comunicativa, esto es, (redes sociales o comunicacionales, comunicación social, a relaciones entre clases sociales, comunicación interpersonal, etcétera).
En ese mismo orden, Fundéu Guzmán Ariza, señala que la expresión distanciamiento físico hace referencia a la mayor o menor lejanía entre las personas, que puede medirse en metros; mientras que, distanciamiento social alude al grado de aislamiento de una persona o un colectivo de una sociedad.
En tal sentido, la entidad recomienda, que, pese a la cercanía semántica y su posible solapamiento en determinados contextos, conviene diferenciar ambas expresiones y optar por distanciamiento físico en aquellos casos en los que se apunta inequívocamente a los metros que se recomienda mantener entre dos trabajadores o clientes de un establecimiento, entre dos usuarios de un medio de trasporte o entre quienes comparten un parque, una vía pública o un recinto para jugar, correr, practicar un deporte o mantenerse en forma.
Vistas estas dos definiciones puntuales y oportunas, analicemos ahora el concepto distanciamiento social desde la actualidad y desde la realidad virtual que vive la sociedad, producto de la tecnología y su vertiginoso avance en materia de comunicación. Basta con reconocer, que, tanto las redes sociales como los medios de comunicación en sentido general, están jugando un papel fundamental en ese sentido, el cual, me lleva a reflexionar y concluir que ahora más que nunca la sociedad se encuentra menos distanciada históricamente, debido a que, producto de las secuelas de la pandemia que azota al Planeta, los grupos sociales se han visto en la necesidad de utilizar alternativas como, por ejemplo, las videoconferencias, por sólo mencionar una de tantas. Asimismo, podemos ver de qué manera los programas de televisión han incorporado las entrevistas desde sus casas, lo cual ha redundado en una mayor integración del público a sus producciones, lo que evidentemente ha reducido la brecha comunicacional que mantuvieron los medios masivos tradicionales desde su aparición, pasando por su desarrollo hasta nuestros días.
En ese sentido, puedo asegurar que en la actualidad el concepto distanciamiento social carece de sentido semántico, lógico y lingüístico, esto así, porque constituye, a mi juicio, una idea ambigua y carente de sustancia por las explicaciones y las citas que he presentado anteriormente.
Covid-19. Desde el punto de vista de la fonética, veamos ahora el tratamiento o uso aplicado por la comunidad hablante a este neologismo. En tal sentido, comenzaré haciendo una comparación de la misma con otras palabras parecidas -por lo menos en su estructura gráfica- y, por supuesto, básicamente en su terminación.
Estas son: David, bondad, ciudad, finalidad, deidad, integridad. Como se puede notar, todas estas palabras, al igual que covid, pertenecen a las llamadas palabras agudas, es decir, que todas poseen su fuerza tonal en la última sílaba, sin embargo, es evidente que, en el caso de covid, la generalidad está violando este principio fonético elemental ya que, si nos fijamos con atención, la gente dice: [cóbi19] cuando lo adecuado fonéticamente sería [cobí19].
Coronavirus Vs covid-19. Finalmente, en el caso de estos dos términos o acrónimos, ambos provenientes del idioma inglés, (coronavirus disease 2019) -de ahí su composición- es prudente señalar, que, la Organización Mundial de la Salud (OMS), define la covid-19 como la enfermedad producida por el virus SARS – cov-2, o sea, la enfermedad producida por el coronavirus. En ese orden, el doctor Óscar Franco establece que existen siete tipos diferentes de coronavirus, de manera que no es lo mismo, covid que coronavirus, por tanto, resulta inadecuado utilizar estos dos términos como sinónimos, tal y como se hace en la actualidad a todos los niveles de la sociedad.
Por José Santana-Guzmán
