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11 de febrero 2026
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OpiniónFrancisco Cruz PascualFrancisco Cruz Pascual

Gestión docente y compromiso social

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RESUMEN

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El profesor debe gestionar el aula y su relación jerárquica con sus alumnos de forma inteligente, profesional y comprensiva. Desde esa óptica, su trabajo como organizador de una gestión docente previamente planificada sobre una previsión datada científicamente, tiene la necesidad de ser comprometida y muy responsable en el desarrollo del proceso académico.

Pero, la gestión del profesor debe estar particularmente dotada de generosidad y cultivo de humildad.

Humildad sobre sus saberes, sus competencias, destrezas y habilidades. En ese mismo rumbo, el docente debe demostrar actitud preferente al cambio, por ello debe asumirse abierto hacia la indagación y la comprensión de que lo desconocido le reta y lo que cree conocer, puede que esté en una etapa de retraso o de obsolescencia.

La consciencia acerca de lo que es el conocimiento y la importancia de que lo desconocido es aquello que el profesor como sujeto no alcanzará nunca a manejar y que, por su importancia para el quehacer del profesor, debe incluir en su arsenal pedagógico.

Se trata de “terminarse’ como profesor constructivista, capaz de ajustarse a la diversidad de necesidades, situaciones e intereses de los estudiantes, sin olvidarse de sus propios intereses. Un profesor se “termina” de construir a sí mismo, cuando sabe que los saberes se sustituyen o perfeccionan, cuando se reajustan los conocimientos sobre una materia determinada.

Para un profesor de esta época de cambios rápidos, es fundamental reconocer la importancia de la comunicación entronizada en las TIC como parte esencial del necesario cambio. He ahí la importancia de reconocer que el siglo XXI nos obliga a vivir dentro de una nueva epistemología, la que manda a escudriñar todas las características de la actual modernidad. Debe ser de esa manera, para que pueda desarrollar una heurística que se encamine a la imaginación, a la experimentación, a la creatividad y a la flexibilidad en el desarrollo de los procesos de enseñanza aprendizaje.

Parece fácil, pero que pedimos es difícil, porque de lo que se trata es de cambiar la forma de pensar del docente, para construir una nueva doxa, ese concepto que utilizó Parménides, al distinguir vías de la verdad de la opinión o conocimiento obtenido a partir de la experiencia.

Los docentes deben experimentar un salto desde los imaginarios conservadores en que vivimos, hacia la nueva experiencia educativa, pero, es una cuestión muy compleja, por lo tanto, debe haber mucha reflexión para hacerlo sin dañar los antecedentes que sostienen a la cultura humana, con todo lo que han traído a través de los siglos los fundamentos de nuestras creencias.

De lo que se trata es de apropiarse de lo nuevo y que sirva para ayudar a la didáctica de nuestro quehacer. Todo lo anterior, desde una práctica sensible, y consciente, que nos lleve a ser diferentes en nuestras actitudes frente a un estudiante que nos necesita para poder continuar con la civilización que hemos construido juntos y que merece permanecer intacta en muchos de sus aspectos esenciales.

Por Francisco Cruz Pascual

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