RESUMEN
Vladimir Putin creía erróneamente que contaba con un ejército todopoderoso e invencible, por lo que decidió el 24 de febrero del año en curso, estando yo de visita en Holanda, invadir con justificaciones increíblemente disparatadas, a la indómita y brava nación ucraniana, supuestamente porque esta quería soberanamente integrarse para su protección, precisamente de Rusia, a la Organización del Tratado del Atlántico Norte, OTAN, y a la Unión Europea, algo que no ha podido concretar por no reunir las condiciones necesarias, exigidas por ambas instituciones.
Hay que aclarar para contrarrestar la desinformación propalada por el Kremlin y sus secuaces en todo el mundo para justificar sus agresiones, que no son la OTAN ni la Unión Europea las que están incitando a Ucrania a integrarse a dichos bloques, sino que son los deseos propios de esa nación el unirse a ellos para su seguridad, desarrollo y progreso, pues no es un secreto que todos los países que conformaban la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas, URSS, están en la mira de Vladimir Putin, y temen por supuesto ser invadidos.
Basándose en sus alucinaciones y falsas premisas, Putin decidió llevar a cabo su agresión expansionista, calculando que sus tropas serían recibidas por ucranianos jubilosos que agradecían al invasor el haber ido a rescatarlos del supuesto régimen nazi imperante en Ucrania, encabezado por su presidente que es de origen judío, Vladymyr Zelenskyy, y que la que llama Operación Especial, solo duraría unos días en ser completada, cuando derrocaran el denominado por el Hitler ruso, régimen nazi.
Pero oh, sorpresa, en abril, sus tropas fueron expulsadas de los alrededores de Kiev, la capital ucraniana, luego de ser repelidas con valentía y férrea determinación por las tropas defensoras que empujaron su ejército al otro lado de la frontera con Bielorrusia.
Más tarde, a mediados de septiembre la derrota de Járkov, puso en jaque el objetivo de Putin en Donetsk pues la liberación por las fuerzas ucranianas de esa región, y el repliegue de las tropas invasoras, en lo que supone la mayor derrota hasta ese momento, luego de 5 meses de invasión, dificulta en gran medida el objetivo declarado del dictador ruso de tomar toda la provincia de Donetsk y asegurar el control sobre la de Luhansk.
Y más recientemente, el 11 de noviembre, Rusia experimentó su mayor humillación hasta ahora, con la vergonzosa derrota sufrida por sus tropas en la estratégica provincia de Jersón, cuya capital del mismo nombre, es la única capital de provincia capturada por los invasores, desde el comienzo de la invasión.
Jersón era la única capital de provincia que Rusia había capturado desde la invasión de febrero, y era un eslabón importante en el esfuerzo de Rusia por controlar la costa sur del Mar Negro en el oeste, como al Mar de Azov, en el este.
La pérdida de la estratégica región, es el tercer gran revés de Rusia en la guerra, tras la retirada de Kiev, la capital, la pasada primavera, y de la región de Járkov, en el noreste. Su liberación por parte de Ucrania le da de nuevo acceso al Mar Negro en el oeste y al Mar de Azov, en el este.
La reconquista de Jersón refuerza el argumento del gobierno ucraniano de que debe presionar militarmente mientras tenga a las fuerzas rusas en fuga, y no volver a la mesa de negociaciones, como sugieren algunos.
En Ucrania al parecer, el aspirante a zar ruso, fue por lana y puede salir trasquilado… Sería un triunfo histórico y emblemático de las fuerzas del bien contra las fuerzas del mal. ¡Que viva la libertad y la democracia!
Por José Flández
