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4 de abril 2026
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OpiniónAmérica PérezAmérica Pérez

Frontera, deporte, futuro

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RESUMEN

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La decisión del Ministerio de Deportes y Recreación de relanzar los Juegos Fronterizos, tras una década de ausencia, es más que una agenda deportiva: es un acto de justicia social, un abrazo institucional a las comunidades más vulnerables de nuestro país. En palabras del ministro Kelvin Cruz, fue el mismo presidente Luis Abinader quien pidió “darle una mirada a la frontera”, y eso ya representa un cambio de paradigma: mirar hacia donde históricamente se ha mirado poco.

La frontera dominicana no solo representa una línea geográfica, también simboliza muchas veces el olvido, por los gobiernos. Allí, donde escasean las oportunidades, donde los jóvenes tienen que elegir entre emigrar o sobrevivir en el desempleo, el deporte surge como un camino de disciplina, salud, desarrollo y superación. Estos Juegos, que comprenden 13 disciplinas olímpicas y reúnen a cientos de atletas en categoria U-19, deben entenderse como una herramienta estratégica de inclusión, más allá de la competencia. Su impacto directo alcanzará a más de 520,000 dominicanos que residen en las siete provincias fronterizas: Pedernales, Independencia, Elías Piña, Dajabón, Montecristi, Bahoruco y Santiago Rodríguez, donde la inversión estatal muchas veces llega tarde o nunca llega, aunque bajo el gobierno de Abinader las acciones son concretas y se ven los resultados.

Este encuentro deportivo no solo promueve la salud física, la recreación y el desarrollo del talento, sino que también fortalece el sentido de identidad nacional en una de las zonas más sensibles del país. La presencia activa del Estado a través del deporte manda un mensaje claro: la frontera también es República Dominicana, y sus jóvenes merecen igualdad de oportunidades y apoyo institucional.

Además, los Juegos permiten detectar a tiempo atletas con alto potencial para ser integrados a las selecciones nacionales, dándoles seguimiento y formación especializada. Es una oportunidad de captar talentos que, por falta de recursos, visibilidad o estructura, muchas veces se pierden. El deporte, en estos casos, se convierte en una vía concreta de movilidad social.

Además de su valor deportivo, los Juegos Fronterizos representan una gran oportunidad para fortalecer la colaboración entre el gobierno central y las autoridades provinciales, fomentando el sentido de pertenencia, el trabajo en equipo y el compromiso por el desarrollo de estas zonas tradicionalmente rezagadas. La participación activa de los ayuntamientos, gobernaciones, direcciones provinciales de deporte y juventud, junto al liderazgo del Ministerio de Deportes y Recreación (MIDEREC), garantiza una visión integral donde el deporte se convierte en una herramienta de transformación social, identidad y progreso nacional.

Otro tema a retomar en otro orden, pero que va de la mano es el proyecto Indómita RD entre el Miderec e Inefi que busca promover el deporte escolar y comunitario, para captar talentos y formarlos desde los centros de enseñanzas y los barrios del país. Esta también es agenda presidencial y sabemos que dará los frutos más dulces del deporte.

Por: América Pérez
Lic. Comunicación Social «Periodismo»
Magíster en Diplomacia y Derecho Internacional

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