RESUMEN
EL NUEVO DIARIO, SANTO DOMINGO.- El Frente Amplio rechazó las recientes declaraciones del presidente Luis Abinader, de voceros del PLD y de la Fuerza del Pueblo sobre la deuda pública, calificando el intercambio como un «debate trampa» que distrae a la ciudadanía y evita responder lo esencial, «para qué se endeuda el país y con qué resultados».
Cabrera afirmó que mientras se intercambian culpas sobre “quién endeudó más”, la realidad es que la deuda del sector público consolidado superó en 2024 los US$71,000 millones, con un ritmo de crecimiento que rebasa la productividad y con una institucionalidad fiscal que no garantiza transparencia, eficiencia ni sostenibilidad.
«No es solo el monto: es la opacidad del destino de cada préstamo y el uso recurrente de la deuda para gasto corriente y clientelismo, en lugar de financiar inversión productiva con retorno social y económico medible”, subrayó, según señala un comunicado de prensa de la entidad política.

Para el Frente Amplio, el problema no distingue colores partidarios. Desde el año 2000, ninguna administración ha reducido el endeudamiento neto; por el contrario, los nuevos créditos se justifican con el argumento de “continuar programas” o “mantener la estabilidad”.
“Ni PRM, ni PLD, ni FP han enfrentado la raíz del problema: un modelo fiscal que premia el déficit, tolera una presión tributaria estancada en torno al 14 % del PIB —una de las más bajas de la región— y convive con altos niveles de evasión: más del 47 % en ITBIS y más del 60 % en ISR empresarial, según la DGII. A más deuda, más fuga por corrupción y exenciones mal diseñadas”, denunció Cabrera.
El Frente Amplio planteó que el país debe responder tres preguntas ineludibles.
Primero, sobre la sostenibilidad y el uso de la deuda: ¿cuánto se ha destinado a infraestructura, educación y productividad, y cuánto a cubrir déficit operativo?
“Incluso estimaciones multilaterales indican que, por cada dólar prestado, apenas 40 centavos se convierten en inversión productiva; el resto se diluye en gasto corriente. Eso es deuda sin desarrollo”, dijo Cabrera.
Segundo, sobre los mecanismos de control: se necesita una Ley de Responsabilidad Fiscal con carácter vinculante, que establezca límites al déficit y a la deuda, publique trimestralmente —y en datos abiertos— la ejecución presupuestaria y el endeudamiento, y fortalezca la Oficina de Crédito Público y la Cámara de Cuentas.
Tercero, sobre las reformas estructurales: el crecimiento debe superar la tasa de endeudamiento mediante una reforma tributaria progresiva, un combate integral a la evasión y la elusión, una diversificación productiva y exportadora, la revisión de exenciones ineficientes y la modernización administrativa.
Como parte de su agenda, el Frente Amplio propuso una “regla de oro” que prohíba endeudarse para gasto corriente y limite el crédito a proyectos con retorno verificable, evaluados ex ante y ex post con metodologías públicas. También sugirió crear un Consejo Fiscal Autónomo, encargado de emitir una opinión técnica obligatoria sobre cada nuevo préstamo; establecer metas anuales de reducción de evasión con reportes públicos; y realizar una auditoría independiente de la deuda consolidada y de los pasivos contingentes (incluyendo APP y garantías) para transparentar el verdadero tamaño del endeudamiento.
“No queremos más deuda para pagar la nómina de la ineficiencia. Queremos reglas, datos abiertos y resultados. Cada peso prestado debe convertirse en desarrollo, no en dependencia. El Gobierno, el PLD y la FP deben asumir responsabilidades y dejar de esconderse detrás de cifras sueltas y consignas”, concluyó María Teresa Cabrera, quien llamó a los medios, a la academia y a la sociedad civil a exigir rendición de cuentas y respaldar una transformación fiscal que ponga la deuda al servicio del progreso, no de la politiquería.




