EL NUEVO DIARIO, PARIS, FRANCIA. – El ministro francés de Asuntos Exteriores, Claude Cheysson, que hizo un discurso moral y antirracista el lunes en la Unesco, aseguró sin embargo ayer que «Francia respetará íntegramente» todos los contratos comerciales, incluso los de armamento.
En declaraciones por radio, el jefe de la diplomacia gala desmintió «categóricamente’ informaciones según las cuales el gobierno socialista francés no tendría en cuenta compromisos anteriores en cuanto a venta de armas.
El presidente Francois Mitterrand había declarado cuando era candidato a la presidencia de la República su intención de cesar el comercio de material de guerra con países «fascistas y racistas» Cheysson anunció ahora una nueva política exterior francesa que aplique esta idea, pero agregó que, de momento, «Francia es un asociado seguro y su firma es sagrada».
Se trata de la primera contradicción de envergadura con que se halla la nueva diplomacia francesa, animada de buenas intenciones morales, pero con compromisos de la anterior administración.
Claude Cheysson leyó en la conferencia de la «ONU» de sanciones a África del Sur por discriminación racial una alocución de reorientación de la política francesa en África Austral, ahora más crítica con respecto al régimen de Pretoria.
En la que era su primera declaración oficial, el ministro francés, que tiene fama de tercermundista, prometió que Francia dará su apoyo a todos aquellos que luchan «por la democracia y por la dignidad del hombre’ Denunció expresamente el racismo y no quiso ver fronteras en esta denuncia, pero se halló ante la paradoja de que Francia no participa en esta conferencia internacional de las Naciones Unidas y de la «Organización de la Unidad Africana» para sancionar a Africa del Sur.
Las seguridades que dio ayer Claude Cheysson sobre venta de armas fueron dirigidas principalmente a tranquilizar a los países árabes.
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