RESUMEN
PARÍS.– La armada de Francia interceptó este viernes un petrolero sospechoso de formar parte de la denominada “flota fantasma” de Rusia, en una operación realizada en el Mediterráneo occidental. El anuncio fue hecho por el presidente Emmanuel Macron, quien reafirmó el compromiso de su país con el cumplimiento de las sanciones internacionales.
El mandatario informó que el buque, identificado como el “Deyna”, fue detenido por la Marina francesa mientras navegaba en condiciones irregulares. “La guerra en Irán no impedirá que Francia continúe apoyando a Ucrania, donde persiste la agresión rusa”, expresó Macron a través de sus redes sociales.
A su vez, el jefe de Estado subrayó que este tipo de embarcaciones buscan evadir sanciones y financiar el esfuerzo bélico ruso. “Son especuladores de guerra que intentan lucrarse al margen del derecho internacional. No lo permitiremos”, enfatizó.
Intervención en alta mar bajo derecho internacional
La operación se rrealizó en alta mar, cerca de Marsella, sobre el petrolero que navegaba con pabellón de Mozambique y provenía de Múrmansk, en territorio ruso. Según la Prefectura Marítima del Mediterráneo, con sede en Tolón, la acción se basó en el artículo 110 de la Convención de las Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar.
Las autoridades desplegaron un equipo de inspección a bordo, que confirmó irregularidades en la documentación del buque, especialmente en relación con su bandera, lo que levantó sospechas sobre un posible uso fraudulento del pabellón.
Buque bajo custodia y proceso judicial en marcha
Tras la verificación inicial, el caso fue remitido al fiscal competente en Marsella, especializado en asuntos marítimos. A solicitud de la justicia, el petrolero fue desviado y actualmente permanece escoltado por unidades de la Marina francesa hacia un punto de fondeo no especificado, donde continuarán las investigaciones.
La operación contó con el apoyo de aliados internacionales, incluido el Reino Unido, que participó en el seguimiento del buque, evidenciando la cooperación internacional para frenar actividades ilícitas en el mar.
Presión europea contra la “flota fantasma”
Las sanciones impulsadas por la Unión Europea contra la llamada “flota fantasma” rusa constituyen un eje central en la estrategia para limitar los ingresos energéticos de Moscú. Estas embarcaciones suelen operar con banderas falsas o mecanismos opacos para evadir restricciones impuestas tras la guerra en Ucrania.
La reciente interceptación refuerza la vigilancia marítima en la región y envía un mensaje claro sobre la determinación de Europa de hacer cumplir el derecho internacional en medio de las tensiones geopolíticas actuales.




