ENVÍA TUS DENUNCIAS 829-917-7231 / 809-866-3480
13 de enero 2026
logo
OpiniónJavier FuentesJavier Fuentes

FP/PLD: Estrategia fallida de negar obras del Gobierno

COMPARTIR:

En toda democracia, la oposición tiende a construir relatos que busquen restar legitimidad al gobierno de turno. Esta práctica, conocida en el campo de la comunicación política como “contrapropaganda”, se basa en negar, invisibilizar o distorsionar los logros de un adversario para instalar la idea de incapacidad. Como señalaba Harold Lasswell, “la propaganda es la gestión de las actitudes colectivas a través de la manipulación de símbolos significativos”.

El error del Partido de la Liberación Dominicana (PLD) y la Fuerza del Pueblo (FP) radica en creer que la negación sistemática puede sustituir a la evidencia empírica. Jacques Ellul advertía que la propaganda “es eficaz cuando no encuentra contradicciones visibles”. Pero en un país donde las obras se tocan y se usan cada día, la negación absoluta se convierte en un búmeran que desacredita al emisor y no al receptor.

Desde el marketing político moderno, Joseph Napolitan, considerado el padre de esta disciplina, planteaba que la comunicación debe conectar percepción y realidad. El actual gobierno ha invertido en escuelas, hospitales, viviendas, carreteras y proyectos comunitarios en casi todas las provincias, lo que representa una narrativa tangible frente a la abstracción opositora.

Negar eso es desconocer el terreno donde se juega la batalla: la vida cotidiana de los ciudadanos.

La comunicación estratégica, en tiempos del algoritmo, exige precisión. Manuel Castells subrayaba que “el poder es la capacidad de construir significados en las redes donde se define la sociedad”. En un escenario donde la ciudadanía consume información desde redes sociales, noticieros digitales y transmisiones en vivo, el ocultamiento no prospera. La visibilidad inmediata de las obras desarma la narrativa negativa.

El gobierno puede, y debe, contrarrestar la contrapropaganda mediante una campaña masiva de difusión. No se trata de propaganda vacía, sino de comunicación institucional mostrando hechos verificables: carreteras como la Circunvalación de Azua, hospitales como el de Bonao, escuelas en barrios marginados del Gran Santo Domingo, y la extensión de programas de viviendas en Santiago, San Cristóbal y La Vega.

En el área de salud, los avances incluyen la remodelación de hospitales regionales, ampliación de centros diagnósticos y modernización del sistema de emergencias 9-1-1 en más provincias. En educación, nuevas aulas, ampliación de la Jornada Escolar Extendida y programas de capacitación docente fortalecen la percepción de un Estado que invierte en capital humano.

Ignorar la realidad no implica que miles de familias no sean beneficiadas.

En infraestructura, se suman la construcción y rehabilitación de carreteras interprovinciales, puentes y caminos vecinales, indispensables para conectar la producción agrícola con los mercados urbanos. En el sector eléctrico, proyectos de energías renovables y modernización de redes buscan reducir apagones en comunidades históricamente desatendidas.

Estas obras son visibles en cada viaje, en cada carga de producción agropecuaria.

La seguridad ciudadana también muestra resultados concretos: mayor vigilancia tecnológica, instalación de bloqueadores en cárceles para reducir el crimen organizado desde dentro, y nuevos destacamentos policiales.

Los hechos están ahí, cómo los borramos. Pues el ciudadano percibe los cambios en su entorno inmediato.

En materia tecnológica, INDOTEL ha extendido servicios digitales a los rincones más apartados del país, acercando conectividad y reduciendo la brecha digital. Además, se han fortalecido los programas de gobierno electrónico que simplifican trámites en línea, fortaleciendo la transparencia y reduciendo espacios de corrupción.

Estas acciones generan confianza institucional, un activo político de incalculable valor.

En el plano internacional, las oficinas de servicios en el exterior ofrecen apoyo a los dominicanos, con las nuevas oficinas  digitalizadas: más ágiles. conectando al país con sus ciudadanos, mostrando una visión de Estado integral.

El FP y el PLD, al negar estos avances, desconocen a millones de dominicanos que se benefician directamente de estas medidas.

Edward Bernays, padre de las relaciones públicas modernas, explicaba que “la manipulación consciente e inteligente de los hábitos organizados y de las opiniones de las masas es un elemento importante en la sociedad democrática”.

El problema para la oposición es que, en la era digital, esa manipulación es verificable y desmentible al instante con una simple fotografía, video o testimonio ciudadano.

Por tanto, la estrategia de negar absolutamente todo se convierte en un suicidio político. Más que debilitar al gobierno, fortalece su credibilidad porque lo obliga a mostrar resultados.

El votante promedio no lee teorías, pero sí experimenta una carretera que le ahorra tiempo, una escuela que recibe a sus hijos o un hospital que le salva la vida. Esa es la narrativa que cala en el imaginario colectivo.

La clave, entonces, está en la comunicación estratégica gubernamental: masificar la difusión, documentar cada obra, acercar la información a las comunidades y utilizar los medios tradicionales y digitales de forma sincronizada. Una campaña bien estructurada, con testimonios ciudadanos y evidencia audiovisual, neutraliza la contrapropaganda y convierte la realidad en el principal argumento político.

En conclusión, FP y PLD cometen un error histórico al subestimar el impacto tangible de las obras públicas.

La teoría de la comunicación nos enseña que la narrativa no puede sobrevivir desconectada de la realidad. Frente a la negación sistemática, el gobierno tiene un recurso infalible: mostrar lo hecho. Y en ese terreno, la estrategia opositora no solo falla, sino que fortalece al adversario; en este caso al gobierno y al PRM.

Por Javier Fuentes

 

Comenta