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15 de febrero 2026
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OpiniónVíctor Manuel PeñaVíctor Manuel Peña

Formemos la Sociedad Dominicana de la Economía

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RESUMEN

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De un tiempo a esta parte en nuestro país existen las condiciones académicas, profesionales, científicas y culturales como para que creemos la Sociedad Dominicana de la Economía.

La Economía es una ciencia social empírica que debe ser puesta al servicio del desarrollo de los pueblos.

Los economistas, magisters y doctores, son los especialistas llamados a aplicar los conocimientos científicos en el área de la Economía con un criterio innovador, tanto en las actividades económicas públicas así como en las privadas, huelga decir, tanto en el ejercicio público como en el ejercicio privado de la profesión.

Si la tecnología es la aplicación dinámica del conocimiento científico a la realidad, entonces los economistas, como entes transmisores de los elementos económicos dentro de ese conocimiento global, deben ser proactivos en la participación en cuanto a la formación de las estructuras productivas y de intercambio.

O sea que la labor histórica del economista no es solo describir y explicar los procesos económicos, sino que está llamado a desempeñar un significativo papel en la organización y formación de los procesos de producción, de intercambio y de administración y gerencia.  Y un rol creativo y proactivo también en la configuración, definición, aplicación y evaluación de las políticas económicas de demanda agregada y de oferta agregada.

Pero no se trata de un ejercicio profesional que se limite a la aplicación mecánica de los conocimientos, sino que el economista-investigador, en el marco de un pensamiento crítico, objetivo y analítico, lleve a cabo investigaciones científicas en la línea de innovar y renovar no solo los conocimientos científicos, sino de innovar y renovar las actividades económicas, públicas y privadas, en las que se aplican o se aplicarán los nuevos conocimientos obtenidos.

Pero siempre el criterio dominante en el ejercicio de la profesión de la Economía debe ser el desarrollo económico y social de la nación.

Los intereses generales de la sociedad deben normar y orientar el ejercicio de la profesión de la Economía.

En esa línea de ejercicio creativo de la Economía, y de una institución comprometida solo y siempre con el desarrollo económico y social de la nación, es que concebimos la formación de la Sociedad Dominicana de la Economía.

Será una institución totalmente ajena al gremialismo y al partidarismo político. La Sociedad Dominicana de la Economía –SDE- será una institución civil no gubernamental, sin fines de lucro, que no será presa, jamás, ni del gremialismo ni del partidarismo.

Anotamos que el sistema de partidos dominicano -profundamente desfasado, envejecido y corrompido- precisa de una total, verdadera y permanente revolución moral. Todos los partidos sin excepción, incluyendo los mal llamados partidos de izquierda, han terminado siendo, por su discurso y por su praxis en el ejercicio de la política y del poder del Estado, partidos de centro, de derecha y de ultraderecha.

Para el gremialismo y el partidarismo están y estarán otras entidades, de las que hay bastantes en el país.

Y  la Sociedad Dominicana de la Economía no podrá ni deberá estar al servicio del partidarismo ni del gremialismo, porque las dos contaminan, corrompen y distorsionan la mayoría de las cosas que tocan.

Y es que la investigación científica, la producción de conocimientos científicos, no debe estar en brazos ni del partidarismo ni del gremialismo.

Por eso la Sociedad Dominicana de la Economía no debe ser ni una institución alineada con el partidarismo ni colocada a los pies del gremialismo.

Como la Sociedad Dominicana de la Economía será una institución no gremialista ni partidista, sus estructuras orgánicas y sus actos se ceñirán al proceder y a la metodología de la ciencia, en general, y de la Ciencia Económica en particular.

Solo los economistas con maestría y con doctorado podrán ser miembros de la Sociedad Dominicana de la Economía. Y decimos esto porque solo los economistas con maestría y con doctorado están formados y entrenados en el muy intrincado y complejo mundo de la investigación científica.

Como hay que proceder conforme al proceder de la ciencia, las decisiones en la Sociedad Dominicana de la Economía se tomarán por consenso, de manera que nada será sometido al crisol de las elecciones.

Las posiciones administrativas y burocráticas al interior de la SDE se ostentarán y se desempeñarán conforme a los méritos científicos, académicos y profesionales de sus miembros.

Una institución civil no gubernamental que tiene como único norte servir sanamente siempre al desarrollo económico y social de la nación y a los intereses generales de la sociedad y del pueblo dominicano no debe estar al servicio, jamás, ni del partidarismo ni del gremialismo.

Siempre el ser humano debe actuar con un altísimo sentido de la autenticidad: Cuando milito en un partido político soy totalmente fiel a su ideología, a su discurso estratégico y táctico y a sus intereses; lo mismo pasa cuando participo en un gremio, pero cuando soy miembro de una institución científica y académica soy totalmente fiel a sus fundamentos, a sus principios y a sus mandatos.

Pero si estoy al mismo tiempo en una sociedad con las características de las que he señalado y en un partido político, tengo que tener claramente diferenciado y delimitado cuando actúo como miembro de la sociedad científica y cuando actúo como agente partidario.

La Sociedad Dominicana de la Economía deberá mantener vinculaciones permanentes con todas las universidades del país, tengan o no escuelas de Economía.

Dentro de esas relaciones con universidades y escuelas de Economía, la Sociedad Dominicana de la Economía influirá, siempre positivamente, en el constante mejoramiento de la calidad de los programas de estudio tanto a nivel de grado, como a nivel de maestría y de los programas de doctorado que se estén desarrollando en el país.

Creemos al mismo tiempo que, sin dejar de darles continuidad a los programas de doctorado con universidades extranjeras, en el país ya hay condiciones para definir e impulsar planes y programas de doctorado de carácter endógeno, autóctono y autónomo.

Claro, para impulsar esos programas de doctorado endógenos hay que tener amplias y sólidas relaciones con universidades extranjeras que nos sirvan de anclajes y de soporte a nivel internacional y, además, para el intercambio académico continuo.

Invito por este medio a los economistas, con maestría y doctorado, a que comencemos a reunirnos para que formemos la Sociedad Dominicana de la Economía.

 

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