RESUMEN
Si yo fuera presidente
En un mundo donde la tecnología redefine industrias y crea oportunidades sin precedentes, la República Dominicana enfrenta el desafío de promover una integración mayor hacia la economía del conocimiento. Para lograrlo, el gobierno debe priorizar políticas que impulsen la innovación y el emprendimiento tecnológico, herramientas que son claves para formar y capacitar talento humano competentes y, por ende, crear innovaciones y generar empleos de calidad, diversificar la economía y reducir la brecha digital de la que tanto se habla hoy día.
El primer paso sería pensar si es oportuno o no modernizar el sistema educativo actual conforme a las tendencias mundiales de la Industria 4.0. Es urgente integrar la inteligencia artificial y análisis de datos en los programas escolares y universitarios. Esto contribuiría a resolver muchas deficiencias. Además, se deben continuar fortaleciendo los programas de becas, especialmente los de las carreras STEM (ciencias, tecnología, ingeniería y matemáticas) y promover alianzas con empresas tecnológicas para prácticas profesionales. La meta es formar una fuerza laboral capaz de crear tecnologías y liderar proyectos innovadores, enfocados en competencias digitales.
Muchos emprendedores tecnológicos fracasan por falta de capital. El gobierno debe impulsar la creación de fondos de riesgo públicos, garantizar líneas de crédito con tasas preferenciales y ofrecer incentivos fiscales a inversionistas que apuesten por startups locales de base tecnológica. También es clave simplificar los trámites para constituir empresas y establecer un marco legal que impulse la accesibilidad a financiamientos para ese tipo de sociedad comercial.
Sin conectividad de alta velocidad, no hay innovación posible. Es prioritario expandir la banda ancha a zonas rurales y urbanas marginadas. Paralelamente, se debe analizar la posibilidad de construir parques tecnológicos en ciudades como Santo Domingo, Santiago y Punta Cana, que funcionen como hubs de colaboración entre universidades, empresas y emprendedores. Estos espacios deben incluir incubadoras, laboratorios de prototipado y acceso a mentores internacionales. Con ello se estarían creando una buena infraestructura tecnológica y un ecosistemas de innovación funcional.
La alianzas público-privada y apoyo internacional es fundamental para fomentar la innovación y el emprendimiento tecnológico. El gobierno debe procurar alianzas con empresas multinacionales para transferencia de tecnología y capacitación en STEM. Es estratégico vincularse con organismos como el BID o el Banco Mundial para contar con el apoyo y acceso a financiamiento y asesoría en materia de políticas de innovación y tecnología. E impulsar programas de intercambio para emprendedores en países referentes como Corea del Sur, Estonia, Israel, China, Etc., así como también fortalecer el ecosistema local.
Las leyes deben adaptarse a los avances tecnológicos. Hay que revisar el marco actual y crear nuevas si fuere necesario. Esto implica crear normas claras para el uso de inteligencia artificial, blockchain y criptoactivos, por solo citar algunos, así como agilizar las patentes para proteger las creaciones de los innovadores.
Fomentar la innovación tecnológica no es un gasto, sino una inversión en el futuro. Si el gobierno actúa con visión estratégica, la República Dominicana podría alcanzar e desarrollo deseado y convertirse en un referente regional en sectores como fintech, agrotech o semiconductores. El momento de actuar es ahora: la Cuarta Revolución Industrial no espera, ya está en marcha y hay que montarse en ese tren.
Por Domingo Mendoza
firmamendoza@gmail.com
