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5 de febrero 2026
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Festival Cannes séptima jornada

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RESUMEN

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EL NUEVO DIARIO, FRANCIA. – (ANSA). – Ni el filme suizo «Light Years Away», de Alain Tanner, ni el británico «Chariots Of Fire» de Hugh Hudson, estuvieron a la altura de las expectativas que despertaron el primero por su carrera, y el segundo por haber sido el primer filme seleccionado por el festival, lo que hizo pensar que no había mejor producto británico disponible.

“Light Years Away”) a primer largometraje hablado en inglés de Tanner, quien había empezado su carrera, dirigiendo dos cortos en Londres, es la historia de una iniciación.

Como todas las iniciaciones, el objetivo no tiene la menor importancia. La Importancia está en el rito, en el camino para llegar a ese objetivo. Como toda iniciación, además, divertida para los iniciados para lo que están fuera.

“Light Yaeras Away” no es el primer filme del mundo en el que no pasa nada, pero es el primero de este Festival. Cuenta la historia de un joven (Mick Ford), que acepta ser iniciado por un viejo un poco chiflado (Trevor. Howard). La obsesión de. este último es volar como los pájaros, observando su vuelo v creándose alas no muy distintas a las que inventó Leonardo Da Vinci. con igual fracaso que en el Rendimiento.

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El filme transcurre en el año dos mil y el joven se llama Jonas, con 10 que «Light Years Away» podría considerarse la continuación ideal del antepenúltimo filme de Tanner, que se llamaba precisamente, Jonás, que tendrá 24 años en el año dos mil’ En «Light Years Away» no se habla en cambio de utopía, como en el filme anterior.

Una utopía precisa de confianza en el porvenir У, sobre todo, en la capacidad del presente de tender hacia ese futuro, y aparentemente Tanner no tiene esa confianza. Una iniciación, en cambio, precisa sólo de fe, que es una forma irracional de enfrentarse con la vida y la sociedad. Por eso el último Tanner tiene algo que lo diferencia de sus obras anteriores: un sentimiento mágico de la existencia

Pero, esa magia se parece demasiado a un exorcismo del vicio.

UN CAMBIO EN LA MARCHA DEL FESTIVAL

Se podría definir a «Chariots of Fire» (carros de fuego), el primer film «Thatcherista de la historla. Todo en él es una nostalgia del imperio de una época en la que Gran Bretaña dominaba el mundo, y descollaba en toda actividad de una sociedad consciente de sus privilegios, y cuidadosa en la separación de sus castas.

El momento de gloria que trata el film es el de las Olimpiadas de 1924. cuando Harold Abrahams gana los 100 metros y Eric [Liddell los 400. De ellos trata el film, y de todo el equipo atlético británico que fue prácticamente el último de ese país que dominó las Olimpíadas.

«Chariots of Fire» es un filme nostálgico, y se sabe que la nostalgia se cebó sobre todo en los momentos de gran esplendor que preceden inmediatamente al comienzo de la decadencia.

La nostalgia, además, nunca es crítica y tampoco la «Opera Prima de Hugh Hudson l0 es. Los prejuicios de clase y de raza, los conceptos de honor, imperio, destino, no están mínimamente puestos en tela de juicio, aunque hayan sido arrasados por la segunda guerra mundial y por todas las que se han desatado en estos últimos treinta y cinco años de paz aparente y guerra subterránea.

Si no fuera, además, por la música al sintetizador de Vangelis Papathanassiou, se diría que la película fue hecha a fines de la década del cuarenta de también envejecida y fuera de moda que es.

Por Ernesto Pérez Cannes

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