EL NUEVO DIARIO, HIGÜEY. – Año tras año, la salud mental en la República Dominicana continúa siendo una asignatura pendiente en materia de políticas públicas, pues los dominicanos esperan respuestas efectivas que se accionen por medio de un plan estratégico de salud integral, que disponga de terapias y tratamientos clínicos en auxilio de los más carenciados y vulnerables.
En ese tenor, un hombre conocido como Aneurys Polanco Grullón, con aparentes daños mentales, penetró a la Iglesia Misionera Pentecostal, en el municipio Higüey y con un arma blanca hirió a dos feligreses de manera inesperada.
Asimismo, en dirección hacia el campanario de la Iglesia Santísima Cruz de El Seibo, el pasado fin de semana un loco subió y prendió fuego, situación que tuvo auxilio del Cuerpo de Bomberos, que lograron intervenir.
Mientras que la iglesia espera la instalación definitiva de una verja perimetral levantada al costo de diez millones de pesos, que ha sido aprobada por el Gobierno, a la cual sólo le han abonado cinco millones y no la han podido finalizar.
Dos heridos en Higüey
Por medio del sistema Live Connect, el telereportero Florentino Durán informó, que Polanco Grullón está en las manos de la Policía Nacional y el Ministerio Público, para luego ser enviado a un tribunal y ser procesado judicialmente, después de atentar en contra de la vida dlos creyentes.
El agresor es vecino de la zona y reside al lado de la referida iglesia que durante 40 días llevaba un retiro propio del cristianismo, “al parecer que él se sintió… en un principio él hizo un reclamo y la segunda vez entró con un objeto punzante, no fue un puñal, pero si algo de vidrio, punzante”.
“De ahí salieron dos feligreses, a uno hubo que darle puntos y otro que resultó herido en la cabeza, fueron tres», aclaró Durán para El Show del Mediodía.
Sin embargo, el pastor de la Iglesia Misionera, Melquisedec Mejía, dijo que dejará que la justicia actúe, pues la persona no es demente. A pesar de que no ha sido diagnosticado con demencia, arroja señales de problemas de conductas, pues no maneja sus emociones ni pensamientos y desacata las normas sociales de paz pública.




