ENVÍA TUS DENUNCIAS 829-917-7231 / 809-866-3480
15 de enero 2026
logo
2 min de lectura Nacionales

Feligreses católicos de Puerto Plata celebran liturgia del Miércoles de Ceniza

Miércoles de Ceniza en Puerto Plata (Foto: Fuente externa)
Compartir:

RESUMEN

Analizando noticia... por favor espera.

EL NUEVO DIARIO, PUERTO PLATA.- Con mucha solemnidad y devoción cientos de fieles católicos de Puerto Plata participaron en la ceremonia litúrgica del Miércoles de Ceniza, celebración que es propia del tiempo de Cuaresma.

Desde siempre dicho rito que indica el camino hacia la Pascua, es efectuado por sacerdotes de la Diócesis de Puerto Plata en la Catedral San Felipe Apóstol, las distintas parroquias y capillas y en los colegios católicos de “La Novia del Atlántico”.

Ya es una tradición que en la misa del Miércoles de Ceniza se bendice y se impone en la frente de los feligreses la ceniza hecha de los ramos de olivo, palma o de otros árboles, bendecidos el año precedente.

No obstante, la bendición e imposición de la ceniza se puede hacer también fuera de la misa, pero es recomendable que preceda una liturgia de la Palabra, utilizando la antífona de entrada, la oración de colecta y las lecturas con sus cantos en el discurrir de la homilía.

Resumen diario de noticias

Recibe en tu correo las noticias más importantes del día

Se precisa que en la misa del Miércoles de Ceniza se omite el acto penitencial, ya que en esta celebración es sustituido por la imposición de la ceniza y los cristianos católicos al recibir la ceniza, entran en el tiempo establecido para purificar el alma.

El rito concluye con la oración universal, bendición y despedida de los fieles ya que este signo de penitencia, legado por la tradición bíblica y conservado hasta nuestros días por la costumbre de la Iglesia, significa la condición del hombre pecador, que confiesa públicamente su culpa delante de Dios.

El Miércoles de Ceniza es una incomparable oportunidad para exponer a un número considerable de fieles el proyecto de conversión que exige la vida cristiana; y así expresa su voluntad interior de conversión, impulsado por la esperanza de que Dios sea para él clemente y misericordioso, lento a la cólera y rico en piedad.