RESUMEN
EL NUEVO DIARIO, SANTO DOMINGO.- El Frente Estudiantil de Liberación Amín Abel FELABEL condena el cobarde asesinato del dirigente estudiantil y popular Vladimir Lantigua Baldera a manos de un agente de la Policía Nacional, a primeras horas de la mañana de hoy, en medio de un paro municipal de actividades en San Francisco de Macorís que se desarrollaba con total normalidad.
Vladimir Lantigua (V}Blady), de 22 años de edad, era estudiante de término de la carrera de Ciencias Sociales en la Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD), recinto San Francisco de Macorís, además de empleado de esa institución que prestaba servicios al estudiantado y profesores desde el Departamento de Transportación.
Blady fue dirigente del FELABEL en el liceo “Ercilia Pepín” y luego en la UASD-Recinto San Francisco de Macorís, observando siempre un comportamiento correcto y una actitud cordial y solidaria en su comunidad y con sus compañeros de estudios y de lucha, aunque celoso de que las cosas se hicieran bien, por lo que se ganó el respeto y la consideración de todos.
Su sensibilidad humana y ante el abandono de los barrios y comunidades del municipio de San Francisco de Macorís, y con clara conciencia de que la lucha estudiantil por sí sola no era suficiente para lograr un cambio social, llevaron a Vladimir Lantigua Baldera a comprometerse organizarse en el Frente Amplio de Lucha Popular (FALPO), alcanzando el nivel de dirigente municipal, y luego en el Movimiento Popular Dominicano (MPD), partido de la izquierda revolucionaria en la cual llegó a ser militante extraordinario y muy querido por su abnegación, en cual militó hasta su muerte.
Así, Vladimir Lantigua asumió la lucha contra la corrupción desde el año 2011, cuando se descubre el desfalcó de más de $400 millones en el ayuntamiento de San Francisco de Macorís, y luego en el Movimiento Verde exigiendo el fin de la impunidad en todo el país, participando activamente en las marchas verdes.
No es casual que la Policía Nacional no se apresuró a salir con un falso prontuario delictivo de Vladimir Lantigua, porque tenía una hoja de vida limpia, de labor y de servicios hacia los demás. Desde muchacho y hasta cursar sus estudios secundarios trabajó como mecánico, y al iniciar sus estudios en la UASD, prestaba servicios a la Federación de Estudiantes Dominicanos (FED), transportando a los estudiantes todos los días desde San Francisco de Macorís a Santo Domingo en el minibús del gremioa a tomar clases de Verano, llegando a ser contratado como empleado de la institución por su responsabilidad.
Tampoco la Policía Nacional ha salido con el famoso montaje de intercambio de disparos, ya que el video de una cámara en la escena del asesinato, que debe estar en manos de los investigadores, captó claramente cómo los agentes policiales lanzan bombas lacrimógenas cuya cortina de gases le permitió acercarse a Vladimir y hacerle el disparo que lo impactó mortalmente en su ojo izquierdo.
La Policía sabe muy bien los agentes que ubicó en la avenida Libertad con la calle Papi Olivier y debe haber visto el video que muestra cuáles de ellos avanzaron una esquina hacia arriba, hasta la calle José Del Orbe, por lo que no podrán alegar desconocimiento o falta de pruebas.
El FELABEL exige el sometimiento inmediato del agente que disparó y los demás que le acompañaban. No cesaremos en la lucha para que se haga justicia, porque la impunidad en el asesinato de Vladimir Lantigua llena de confianza a Policía para seguir acribillando jóvenes y violando los Derechos Humanos y constitucionales.
Rechazamos la militarización de San Francisco de Macorís, ¿cuándo y dónde enviar militares y Swat llevan soluciones a comunidades que demandan obras y servicios? Cada día más, el gobierno de Danilo Medina y el Partido de la Liberación dominicana, recurre a la represión y uso desmedido de la fuerza de la Policía, ante los justos reclamos de las comunidades.
Luchar es un derecho y un deber de los dominicanos hoy; a Vladimir Lantigua lo llevará cada compañero en el corazón y su caída hará que redoblemos nuestro compromiso de no descansar hasta lograr una sociedad justa.




