RESUMEN
EL NUEVO DIARIO, SANTIAGO RODRÍGUEZ.- La comunidad deportiva y los residentes en el municipio de Sabaneta en la provincia Santiago Rodríguez, amanecieron con la noticia de que el miércoles el boxeador Juan Pablo Vargas, conocido cariñosamente como Mingo, falleció en su residencia en el barrio Las Espinas.
Mingo, nacido el 26 de junio de 1962, se consagró al deporte desde su juventud, durante más de 30 años, dedicó su vida a la enseñanza y la promoción del boxeo, disciplina a la que entregó su corazón y alma, convirtiéndose en un referente en la provincia de Santiago Rodríguez.
La comunidad lo describe como una persona ejemplar: «No solo brilló como competidor en sus años juveniles, sino que su verdadero legado se forjó en las últimas décadas, cuando decidió pasar la antorcha a las nuevas generaciones como entrenador. Su dedicación al desarrollo de jóvenes talentos en el boxeo, dejó una marca imborrable en la comunidad».
Afirmaron que la estrella del boxeo no se limitó a esta disciplina, su amor por el deporte también se manifestó en el softbol, donde jugó más de 15 años con el equipo de Cambelén, mostrando la misma pasión y compromiso que en el ring.
Más allá de los deportes, Juan Pablo Vargas era un hombre de servicio, con su característica camioneta roja, era una figura familiar en las calles de Sabaneta, siempre listo para transportar a delegaciones deportivas o a cualquier persona que necesitara ayuda. Nunca pedía nada a cambio, su satisfacción residía en el acto de ayudar.
Además dijeron que de su carrera deportiva, Mingo también se destacó como electricista. En este oficio, al igual que en el deporte, aprovechó cada oportunidad para enseñar y guiar a los jóvenes, equipándolos no solo con habilidades técnicas, sino con valores de trabajo duro y solidaridad.
La muerte de Juan Pablo Vargas representa una gran pérdida para la comunidad y el mundo del deporte dominicano, su legado de integridad, pasión y generosidad permanecerá vivo en aquellos que tuvieron la fortuna de conocerlo y aprender de él.
El periodista Juan Pablo Bourdierd, detalló en una nota de prensa que Mingo no solo fue un campeón en el ring, sino también en la vida, dejando un ejemplo duradero de cómo el espíritu deportivo puede trascender más allá del juego y contribuir al bienestar de una comunidad.




