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9 de febrero 2026
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OpiniónFrancisco Rafael GuzmánFrancisco Rafael Guzmán

Exportar Para Qué: Con el Perdón de un Señor Empresario

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RESUMEN

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Un señor empresario de Santiago, Miguel Lama, da unas declaraciones a un periódico matutino en las que da a entender su apoyo al Presidente Medina, en relación al decreto 437-17 con que el presidente pretende promover más las exportaciones. En las declaraciones el empresario dice: “Exportar es asegurar el futuro del país”. En una economía de libre mercado lo más lógico es que las exportaciones, como parte de la realización de la mercancía, van a beneficiar al sector empresarial, a los propietarios de los medios de producción y de circulación, los grandes empresarios sobre todo. ¿De qué futuro del país podemos hablar con el libre mercado, si el Estado no controla y no regula el mercado? Bueno, ese futuro al que se refiere el señor Lama puede ser el futuro de la solidez y liquidez de las grandes empresas.

Mientras más exportemos, bajo el régimen de la liberalización del mercado,  más pobreza va  a haber en los sectores populares y en las capas medias. ¿Por qué así? Porque mientras más se exporta, se escasean los productos en el mercado local y se venden más caros y casi siempre las mercancías que se venden aquí van a ser las de peor calidad. Esto va a ocurrir así siempre con los productos de primera necesidad de la canasta agropecuaria, si se exporta mucho y los precios no están regulados, como no los están en nuestro país desde que se aplicaron en el 1984 las medidas exigidas por el FMI al negociarse un acuerdo con esa entidad. Es por eso que vemos una alza tan grande en los precios de los productos agropecuarios, porque sin duda aquí muchos lotes de esos productos se venden en Haití, Venezuela, Estados Unidos y en otros destinos, mientras que los se venden en el país son de los de peor calidad y al precio que los grandes empresarios distribuidores quieran venderlos, porque el mercado interno no está regulado desde que se negoció con el FMI.

Ahora bien, esto no sólo pasaría con los productos agropecuarios (con los que ya está pasando así) si no con todos los productos, si se siguen promoviendo mucho más las exportaciones. Si se exporta mucho  el cemento es casi  seguro que este producto va a escasear y a venderse más caro, las viviendas se van a seguir encareciendo. Si exportamos muchos productos como cemento y minerales, productos estos que provienen de materias primas o brutas de fuentes de recursos no renovables, no tendremos un futuro asegurado si no un presente asegurado para las grandes empresas que explotan a muchos trabajadores. Esas fuentes deben ser explotadas en una escala limitada y hasta dejar de explotarse si ponen en riesgo la preservación de las fuentes de aguas y se destruyen las formaciones geológicas que la madre naturaleza tardó millones de años en erigirlas.

No es que no se deba exportar. Es impensable una economía autárquica.  Claro que se debe exportar, pero de manera controlada, con regulaciones estatales, para que no haya deterioro en la calidad de vida de los ciudadanos locales. Debemos exportar, pero después de tener aseguradas las satisfacciones de las necesidades de nuestros ciudadanos como consumidores, atendiendo a sus necesidades vitales, no como derrochadores. Sin una intervención del Estado, con la liberalización de los precios en el mercado local y las exportaciones sin controles, esto no es posible.

Quisiéramos saber qué es lo que pasa con la canasta de los productos agropecuarios. ¿Por qué, verbigracia, una libra de cebolla de la misma variedad se vende en un supermercado a un precio determinado y en otro se vende a un precio muy diferente? Lo mismo pasa con otros productos como el ñame, la yautía, ají cubanella, plátanos, Yuca, batata, ajo, etc. En los gobiernos de Danilo Medina hemos visto que los lotes  de esos productos que se venden en supermercados y en otras tiendas comerciales son los de peor calidad y a precios muy altos y variados de un establecimiento a otro, por unidad o libra. Esos productos agropecuarios se producen en el país, para que esto ocurra así, deben exportarse los de mejor calidad a otros países y venderse aquí los de peor calidad y a precios altos. La calidad de vida de la población desciende en la alimentación. Quizás lo peor de todo es lo que está ocurriendo con las habichuelas, leguminosas tan importantes por su aporte proteínico y de aminoácidos junto con el arroz. Es de tan mala calidad de la habichuela roja que se vende en el mercado local.

Sin no hay planificación, con controles estatales, la expansión de las exportaciones va a favorecer a los grandes empresarios que viven del negocio de las exportaciones y en menor medida a los grandes productores. El capital financiero tan bien de algún modo, con los financiamientos, resultaría beneficiario de esta situación. También ocurre esto con las importaciones, sin controles estas no van a beneficiar a la ciudadanía en general, porque los grandes consumidores que son las clases populares y las capas medias van comprar cada vez más caro.

Ahora bien, es lógico que el señor Lama, si es un gran empresario industrial o comerciante, hable de ese modo porque él habla de que “Exportar es asegurar el futuro del país”, al defender el decreto del Presidente de la República, no se está refiriendo al futuro de todos los ciudadanos ni de la mayoría de estos, si no que se refiere al futuro de la clase burguesa o de una parte de esta, los que están vinculados a las exportaciones de productos locales.

Señor Lama el futuro de los dominicanos no depende de la expansión de las exportaciones, bajo el modelo del libre mercado, sin controles locales de precios y sin controles de las importaciones y de las exportaciones. El futuro de los dominicanos depende de la destrucción de ese modelo neoliberal que ya lleva más de tres décadas que se viene imponiendo y empobreciendo a la población. Ese modelo es el que defiende la mafia que hay con las ARS y las AFP, por estas entidades controladas por el sector financiero estafando a los contribuyentes y este se enriquece  sector de la economía con  la vigencia del mismo.

Habría que preguntarse: ¿Cuántos dominicanos han muerto tempranamente como consecuencia de ese modelo impuesto por el FMI, el cual ha contribuido con que prácticamente casi el 100 % de la medicina en el país se privada?

Bajo ese modelo, las exportaciones en nada van a beneficiar a la población, porque no hay regulaciones o controles y encarecen los productos, con lo cual se deteriora la calidad de vida. Como un ejemplo de lo que propicia ese modelo, una empresa agroindustrial que procesa café importa la materia principal (el fruto del cafeto) de Vietnam para procesarlo y venderlo en el país, mientras  exporta café sin procesar que se produce aquí hacia otros países. Este último es de mejor calidad y el que se produce en Vietnam es de inferior calidad. Al pan pan y al café indubán, no; al pan pan y al vino vino sí.

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