RESUMEN
EL NUEVO DIARIO. -La noticia de la posible fabricación de la bomba de neutrones dada por el ministro americano de Defensa, Caspar Weinberger llega a Europa cuando los expertos de la OTAN piensan cómo restablecer el equilibrio roto en favor de los soviéticos en el dominio de armas convencionales.
Piensan que la superioridad en carros de las fuerzas del Pacto de Varsovia podría neutralizarse mediante la bomba N. La alarma había surgido al comprobar los expertos de la OTAN que la URSS ha producido en 1980 más de 2.000 carros de asalto pesados y que dispone de 3 veces más blindados que ella: 21.000 frente a 7.000. Sólo un ingenio de las características de la bomba N podría detener una ofensiva de tales dimensiones.
Esta. bomba que queda fuera de las reglamentaciones sobre el desarme atómico parece adecuada para restablecer un equilibrio roto en favor de los soviéticos en el dominio de las armas convencionales. Los misiles americanos “lanza” que equipan ya a las fuerzas de la OTAN serían capaces de actuar como vectores de estas cargas neutrónicas.
El secretario de Defensa norteamericano, Caspar Weinverger, ha indicado que el presidente Reagan busca el anuncio del cuartel general aliado en bomba de neutrones diferenciar su política de la Administración Carter.
Weinberger reafirma que la Alianza Atlántica y con «‘esta vez los Estados Unidos van a tratar de persuadir a sus aliados europeos de que el gobierno seguirá una política más constante que la anterior Administración. El tema de la bomba de neutrones no estaba completamente cancelado pues aunque Carter retrasó su despliegue, mantuvo la autoridad para seguir fabricando su componentes”.
UN TEMA CONFLICTIVO
Portavoces oficiosos del cuartel general aliado en Bruselas advierten que las radiaciones de esta arma su radiación de esta arma supertecnológica amenazan la Alianza Atlántica y con agriar el difícil diálogo Este-Oeste. Explican, sin embargo, que al desempolvar el tema se pretende únicamente volverlo a estudiar a fondo sin presentar la fabricación de la bomba de neutrones como una decisión formal e irrevocable.
En 1978 se desencadenó otra ofensiva propagandística contra esta bomba, de tal magnitud, que el presidente Carter cedió ante ella y suspendió los planes para fabricarla.
Una campaña similar había paralizado poco antes un proyecto para la construcción del superbombar-dero B-1, y en 1979 otra ofensiva virulenta trató en vano de neutralizar los euro-misiles.
En 1978 la mayoría de los países europeos integrados en la OTAN favorecía la construcción de la bomba de neutrones; tres años después, las circunstancias. han cambiado sustancialmente y una creciente sensación de peligro bélico en el mundo, por el deterioro de las relaciones Este-Oeste, va generando un aumento de la oposición pública europea a los problemas armamentistas.
Los gobiernos europeos que atraviesan una profunda crisis económica se muestran poco receptivos a una escalada militar, a pesar-de que tienen que denunciar el constante rearme soviético.
La congelación de las negociaciones sobre la limitación de armamentos es un nuevo factor influyente en el contexto en el que se encuadra la posibilidad de que Estados Unidos decida fabricar la bomba de neutrones.
Washington habrá de consultar con los gobiernos europeos algunos muy reticentes ante el rearme nuclear. Aparte de Holanda, Bélgica y probablemente Noruega Y Dinamarca, que tradicionalmente se oponen a una espiral nuclear, la RFA debe tener serias objeciones al intento de instalar la bomba de neutrones en su suelo.
En los medios de la OTAN se recuerda que los países europeos admitieron la instalación de los euromisiles dentro de tres años en virtud de que se había desechado la bomba de neutrones.
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