RESUMEN
William Martínez dice cooperativas buscan soluciones comunes
EL NUEVO DIARIO, SANTO DOMINGO.- El cooperativismo es una organización social de gran importancia para las comunidades y la sociedad en sentido general, porque contribuye con la disminución de la inequidad y de la brecha social, es un modelo económico incluyente que, más que una sociedad de capital es una sociedad de personas.
Así lo define el experto en cooperativismo, William Martínez, quien sostiene que este tipo de organización tiene como filosofía la búsqueda de soluciones comunes, de manera colectiva y donde se empodera a las personas.
“Tiene la particularidad que es un tipo de organización que contribuye a las comunidades donde se desenvuelve e integra a la gente. Tiene unos principios internacionales por los que se rige que son bastantes interesantes, entre ellos el control democrático”, indicó.
En ese sentido, Martínez explicó que toda persona (miembro) tiene derecho al voto porque es socio, cliente y dueño a la vez, porque en la repartición obtiene de las cooperativas beneficios económicos.
Asimismo, destacó la participación de la mujer y los jóvenes en esta actividad en República Dominicana, y dijo que el movimiento cooperativista también se preocupa por la educación de sus socios, donde se le empodera para que conozca la filosofía y el negocio para que así pueda defenderlo y promoverlo estando más consciente de su importancia.
A juicio de Martínez, que actualmente dirige la ONG Eclof Dominicana, enfocada en la microfinanzas y a su vez tiene una cooperativa, éstas sociedades son también una forma de organización donde hay un contacto más directo entre los asociados. De hecho, indicó, el cooperativismo se desarrolló más, en principio, en las comunidades rurales y pueblos pequeños.
De ahí, considera se debe la fortaleza de la actividad del cooperativismo porque la gente va involucrando a otros, el socio es un promotor también de la filosofía cooperativista. “Por eso, el cooperativismo ha crecido en el país y está jugando un papel muy importante en la economía”, explicó.
Aporte al PIB
El experto y conocedor de la actividad del cooperativismo en el país, afirmó que las cooperativas están teniendo un impacto importante al Producto Interno Bruto (PIB) nacional, aunque no hizo referencia a un porcentaje específico de lo que representa porque desconoce que esas mediciones se hayan hecho.
Además, destaca que es un generador de empleo porque son muchas las cooperativas que existen en el país con una nómina importante de empleados. “En las cooperativas pueden integrarse las personas sin distinción de clase, política o religiosas”, dijo.
En ese sentido, explicó el procedimiento para una persona involucrarse en esta sociedad de capital o de ahorros y préstamos, no sin antes citar sus clasificaciones.
También sostuvo que las personas que dirigen las cooperativas son líderes y referentes morales en sus comunidades.
Clasificación de las cooperativas

Las cooperativas se dividen en dos grupos: cerradas y abiertas y, a su vez, se clasifican por sus actividades. Igualmente, se diferencian en cuanto a su modelo de negocio, tanto para la cantidad de aportación como en su modalidad de préstamos.
Aunque, Martínez dice que en sus lineamientos generales ambos modelos son un poco parecidos.
- Cooperativas Cerradas: son aquellas cuyos socios tienen un objetivo común, ya sea laboral o gremial.
- Cooperativas Abiertas: En éstas pueden participar cualquier persona nacional o extranjero que tenga su domicilio en el país y, también pueden ser socios personas físicas y morales.
Entre los requisitos para entrar a una cooperativa están; ser mayor de edad, y el monto de aportación va a depender de cada entidad pero, siempre es una cuota mínima.
Evolución en República Dominicana
Desde mediados de 1946, cuando inicia el cooperativismo en República Dominicana, a la fecha, a juicio del señor William Martínez, esta actividad ha tenido un crecimiento importante, en cuanto a su evolución y desarrollo.
En ese sentido, señaló que las cooperativas han tenido varias etapas en el país; una de ellas se puede considerar como la etapa del cooperativismo paternalista, que dependía mucho de apoyos, tanto desde el Estado como de organismos internacionales.
Entiende que es a partir de las décadas entre los 80´ y los 90´ que el cooperativismo adquiere otro impulso porque, alcanza una etapa de la autogestión y del esfuerzo propio con tecnificación, capacitación y su manejo ético, “ya el cooperativismo deja de ser dependiente y paternalista”.
En ese proceso de evolución del cooperativismo en el país, Martínez resaltó el trabajo que ha venido desarrollando la Asociación de Instituciones Rurales y Ahorro y Créditos (AIRAC), con su programa de capacitación, tecnificación y en el manejo ético.
También, reconoció que en esta etapa en que las cooperativas han pasado de lo rural a lo urbano, ahora tienen mayores riesgos tanto para la captación de las personas como para hacer negocios.
No obstante, significó que los problemas de mal manejo o malversación de fondos de las cooperativas ha sido muy bajo o casi nulo, debido a que el Estado no ha tenido que intervenir alguna de estas entidades y responderles a sus asociados, contrario como ha ocurrido con ciertas entidades bancarias.
Sector necesita una regulación especializada
Al atribuir la fortaleza del cooperativismo al principio del control democrático, Martínez deploró que la regulación y la supervisión de este sector por parte del Estado han sido débiles. “Tenemos una legislación que tiene bastante debilidades”, dijo.
Afirmó que el mayor fiscalizador de las cooperativas ha sido el mismo socio, porque son quienes designan el Consejo de Administración, de Vigilancia y el Comité de Créditos a través de la asamblea que se reúne anualmente y, en ocasiones de manera extraordinaria.
En ese sentido, explicó que hoy en día las cooperativas, especialmente de ahorros y créditos, lo que están es aplicando buenas prácticas en el ejercicio de sus operaciones porque el cooperativismo adolece de reglas claras de negocio y de mitigación de riesgos, que la Ley trata más sobre su organización política, pero en cuanto a las operaciones “hay muchos desafíos”.
Entiende que, desde el Estado para una adecuada regulación, a través del Instituto de Desarrollo y Crédito Cooperativo, (IDECOOP), necesita una base legal como la tiene la Superintendencia de Bancos.
“Entendemos que debe haber una regulación adecuada y especializada para el sector cooperativo, sin perder de vista que no puede ser una regulación igual que un banco. Para tales fines pudiera crearse un organismo o un capítulo en la Superintendencia de Bancos”, sostiene el experto durante una conversación exclusiva para El Nuevo Diario.
Deploró también que la experiencia que se ha tenido con el IDECOOP no ha sido buena, porque a su juicio esa institución ha sido politizada y no ha actuado como un organismo con criterios técnicos.
“Esta es una institución que, además de criterios técnicos, le hace falta recursos y personal”, sostuvo, situación a la que atribuyó que no se tenga estudios científicos-estadísticos sobre el impacto de ese sector al desarrollo económico nacional.

Control sobre lavado de activos
Sobre las amenazas que representa el ingreso de dinero de procedencia no lícitas, el experto precisó que en ese aspecto las cooperativas, aunque ya en la práctica ejercían “debidas diligencias” para mitigar esas amenazas, también fueron incluidas como sujeto obligado en materia de Lavado de Activos, mediante la ley 155-17, por lo que en esa parte no tienen ninguna debilidad.
Llevar el cooperativismo a las escuelas
Aunque refirió que en el país existe una ley que manda que el cooperativismo sea parte del currículo educativo, el experto planteó que esta forma de asociación debe de llevarse a las escuelas, “desde los inicios del ciclo escolar ir creando esa cultura de organización social incluyente”.
Martínez define a las cooperativas como una forma de organización social muy beneficiosa para beneficio de la sociedad, sobre todo, “porque te lleva a crear una cultura de cooperación y de colectividad, dejando de lado el individualismo”.
Consideró que impulsar la enseñanza del cooperativismo debería ser una estrategia de Estado, porque se trata de un modelo económico menos excluyente y que reduce más la brecha social y la inequidad”.
Reconocimiento a END
El experto en cooperativo, William Martínez, valoró la iniciativa de que El Nuevo Diario, como medio de comunicación, asumiera la iniciativa de visibilizar este modelo económico en esta fecha que celebra en el país el Mes del Cooperativismo.
“Es muy importante que El Nuevo Diario lo tenga en cuenta y merece nuestras felicitaciones porque otros medios, quizás, no le dan la importancia que tiene el cooperativismo como motor, no solamente del desarrollo económico, sino de la inclusión social”, afirmó.




