RESUMEN
“Cuando te aceptas a ti misma como eres, empiezas tu camino hacia la felicidad”
“La conquista de sí misma es la mayor de las victorias” – Platón
He oído decir a muchas personas que la felicidad no existe y por un tiempo me convencí de ello tan profundamente que decidí ser olímpicamente rebelde e infeliz, a causa de las carencias de toda índoles incluidas emocionales y espirituales que padecí en mi adolescencia; hasta que me encontré con mi primer amor y me acepté a mi mismo como yo era, entendiendo que las dificultades son el crisol que forjan y fortalecen el carácter, por cuanto comencé a caminar entendiéndome y sabiendo que en mis manos estaba el cambio que necesitaba hacer, si quería ser feliz.
Cuando me choqué con mi primer amor, que es el amor de Dios, entendí que debía aceptarme y agradecer profundamente el amor que Dios depositaba y deposita en mi, pues el suyo no es un amor de tipo romántico, de amistad o filial, que espera algo a cambio, sino ágape, aquel que sólo provoca emociones sublimes, bellas, de donde se desprende un bienestar que como fresca lluvia te empapa y sumerge tu ser en un trance embriagador, que te conmueve hasta las lágrimas.
En el momento que conecté con ese amor Superior, brotaron de mí, ríos de gratas emociones que reflejaron un profundo agradecimiento por la franca mejoría en todo cuanto yo hacía, pues venía inspirado por la gratitud de resultados totalmente diferentes a los anteriores; sanando todas las heridas de mi alma, reconfortándome en una renovación emocional y espiritual tan completa que no dejó ningún resquicio para albergar rebeldía, rencor, miedo o inseguridad.
En ese momento me llené de confianza y solté por completo fluyendo en la dirección que debía pues me había aceptado como era y por ende sabía cual era mi lugar y mi destino.
Ahí Dios se glorificó en mi imperfección para llenarme de su amor perfecto, y por vía de consecuencia aprendiendo a sentirme cómodo en mi propia piel y agradecido de tanto de su parte y ese agradecimiento me llevó a la felicidad.
La felicidad es la consecuencia del agradecimiento, y aceptarte a ti misma como eres es el mayor acto de agradecimiento que puedes tener para contigo misma, y por vía de consecuencia, para con Dios.
En ese orden de ideas hay que decir que la gratitud es el resultado del valor que das a las cosas y personas que están en tu vida, las cuales ves como una bendición ya que decidiste experimentar una de las mayores sensaciones de la vida que es la dicha de sentirte agradecida por la vida que te ha tocado tener. El agradecimiento es una decisión, como todo lo importante en la vida.
Al escribir este texto me viene a la mente una canción del grupo brasileño Paralamas, la cual dice que «siempre va a existir alguien con más dinero, más respeto, más respuestas, más o menos de lo que tu puedas tener”, por cuanto al compararte con los demás encontrarás que algo siempre te falta para ser feliz, y más en estos tiempos de redes sociales donde la felicidad se finge a raudales.
De manera que el arte de vivir agradecido requiere no compararte con nadie y asumir esa actitud como una constante, valorándote en tu justa medida. Como dice una frase legendaria de Esopo, “la gratitud convierte lo que tenemos en suficiente. Es la señal de las almas nobles”.
Así que agradecer la salud, las finanzas buenas o malas, lo cual es relativo siempre; la oportunidad de vivir sin traumas mayores, y si los tienes, entender que los mismos son transitorios y alesionadores, es fundamental para sentirte bien.
Ponemos demasiadas excusas para sentirnos bien, pero no tenemos reparos para sentirnos mal y amargarnos cuando las cosas no resultan como esperamos o queremos.
Siempre vas a tener lo que necesitas para vivir bien, sin embargo la falta de agradecimiento, la desesperación y la vanidad, te llevarán a pensar que te faltan cosas para vivir mejor.
Asimismo como el Creador no te preguntó para ponerte en esta tierra, de igual forma se va encargar de suplirte de todo lo que necesitas para vivir tu vida con dignidad, pues tu eres su responsabilidad, pero todo ello sucederá a su tiempo, no al tuyo.
Debo decir que se equivocó el sabio cuando dijo que “no se puede esperar resultados diferentes haciendo siempre lo mismo”, dado que sí se puede tener resultados diferentes haciendo lo mismo, siempre que la actitud al hacerlo sea de agradecimiento y entusiasmo, pues cuando haces las cosas con una alta inspiración y pasión, los resultados serán diferenciadores, sobresaliente y diferentes. El “cómo” siempre será el factor X.
Finalmente, no busques la felicidad, sin antes buscarte a ti misma, porque cuando te aceptas como eres, haces la paz contigo, por vía de consecuencia encontrarás la felicidad en todo lo que hagas, en todo momento y en todo lugar, dado que como una vez dijo platón “la conquista de sí misma es la mayor de las victorias”.
Por Alfredo García
