RESUMEN
Tenemos que evitar por todos los medios de que República Dominicana sea convertida en otro Haití.
Hablar de Haití es hablar de lo peor.
Nadie en el mundo quiere que su país sea comparado jamás con el monstruo viviente de Haití.
Comenzando con la frontera limítrofe entre República Dominicana y Haití nunca ha estado plenamente protegida, cuidada ni guardada.
Por tierra, aire y mar siempre ha habido contrabando de tipo: De personas, de armas y de productos incluyendo el tráfico de drogas.
El tráfico o contrabando de haitianos con destino a nuestro país no para durante las veinticuatro horas del día.
Y los haitianos ilegales o indocumentados están ocupando las escuelas y los hospitales.
Las parturientas haitianas se han adueñado de nuestros hospitales.
La vida de una mujer haitiana es parir!
Hay que impulsar una política clara y abierta de repatriación permanente de haitianos ilegales o indocumentados.
Haití es un país prácticamente desinstitucionalizado donde prácticamente no existen ni un Estado organizado ni un gobierno capaz de imponer el orden.
En ese gran vacío de Haití las bandas armadas son las que se imponen.
Haití es un país totalmente desorganizado que no podemos permitir bajo ninguna circunstancia que nos inyecten ese veneno a través de la migración forzada e ilegal de haitianos indocumentados.
No necesitamos ni queremos el dinero de los haitianos ilegales.
Creo que es necesario cerrar todos los consulados que tiene nuestro país en Haití o reducirlos a su mínima expresión.
Evitemos que la República Dominicana se hunda con el desastre que estamos trayendo de Haití.
AUTOR: DR. VÍCTOR MANUEL PEÑA
