RESUMEN
Introducción: La presente investigación está basada en la evolución diacrónica sufrida por el topónimo Haina a través de los tiempos. Por consiguiente, este trabajo científico titulado: Estudio diacrónico del vocablo Haina en la lengua española, constituye una importancia capital para los estudios lingüísticos en el país. Por tanto, la misma se enmarca dentro del área de la fonología, específicamente en lo atinente a la diacronía como disciplina lingüística.
Asimismo, su propósito esencial radica en determinar cuáles han sido las causas que han provocado la sonorización de la H en el vocablo Haina, desde la perspectiva diacrónica. Por tanto, para lograr mi objetivo, me he apoyado específicamente, partiendo de tres momentos importantes de la historia de la formación de nuestro idioma, esto es, antes, durante y después de la llegada de los españoles a nuestro continente. En ese orden, llegaremos hasta nuestros días, sin dejar de repasar la era de Trujillo, por considerarla de gran trascendencia para la evolución de nuestra lengua, y, de manera muy específica, para nuestro problema en cuestión. En tal sentido, los resultados de esta investigación pueden ser aprovechados por otros investigadores o investigadoras que deseen continuar aportando al área o campo de la lingüística no sólo a nivel académico, sino, además, en el plano profesional y de cualquier otro litoral científico o pedagógico.
Planteamiento del problema: El estudio diacrónico del vocablo Haina en la lengua española, como ya acotamos en acápites anteriores, posee como propósito central determinar cuáles han sido las causas que han provocado la sonorización de la (H) en este topónimo. Por consiguiente, el aporte científico-práctico que se generaría a través de esta investigación, sería por medio a la lingüística diacrónica, y de manera muy directa por medio a la fonología.
En consecuencia, resultaría sumamente importante su utilidad a nivel social, científico y pedagógico. Por tanto, como se puede notar, el valor de este proyecto de investigación radica esencialmente en que, a través de sus resultados y hallazgos, se podrían encaminar y desarrollar otros trabajos similares tanto a nivel académico como profesional, que pudieran dar al traste con la búsqueda de soluciones al problema formulado, así como con la creación de nuevas teorías lingüísticas.
Los fenómenos lingüísticos han formado parte del interés y la curiosidad de la comunidad científica a lo largo y ancho de los siglos. En el caso del fonema H, éste no es la excepción. Por tanto, este fenómeno, el cual estudiaremos de forma científica, ha perdurado a través del tiempo sin que hasta el momento se haya ofrecido una explicación sincrónica –hasta donde tenemos conocimiento–. En consecuencia, el abordaje de este fenómeno permitirá realizar un aporte significativo a la lingüística general.
Partiendo de todo lo hasta ahora señalado, cabe entonces formularse el siguiente interrogante en torno a este problema ¿cuáles han sido las causas que han provocado la sonorización de la H en el vocablo Haina, desde la perspectiva diacrónica? Además, surgen otras preguntas que podrían guiar esta investigación por senderos insospechables hasta el momento, por ejemplo, ¿existen documentos antiguos que aporten evidencias acerca de la aparición del vocablo Haina en La Española?, ¿qué establecen los estudios de lingüística, de diccionarios relacionados con el vocablo Haina?, ¿cuál ha sido la situación del vocablo en los diversos períodos o momentos de la historia de La Española?
Objetivos:
Objetivo general
- Determinar cuáles han sido las causas que han provocado la sonorización de la H en el vocablo Haina, desde la perspectiva diacrónica.
Objetivos específicos
- Localizar los documentos más antiguos que puedan aportar información desde la aparición del vocablo Haina en La Española.
- Analizar los tres momentos de la historia de La Española desde la perspectiva dialectal.
- Revisar los estudios de lingüística, de diccionarios relacionados con el vocablo Haina.
- Analizar la situación del vocablo en los diversos períodos de la historia de La Española.
El estudio diacrónico del vocablo Haina en la lengua española, problema que se aborda desde la teoría de la lingüística diacrónica, entraña el abordaje del problema a investigar dentro del campo de la evolución del topónimo desde antes de la «conquista» de los españoles, durante la estadía de los europeos en el continente, pasando por la era del presidente Rafael Leonidas Trujillo, hasta llegar a nuestros días. Por consiguiente, debido a su naturaleza y complejidad, durante el desarrollo de esta investigación nos encontramos con algunas limitaciones, tales como, la escasez de documentos precoloniales y poscoloniales que posean en su contenido este vocablo, así como la existencia de tesis, o cualquier otra investigación referente al problema de investigación.
El estudio diacrónico del vocablo Haina en la lengua española, ofrece como aporte principal a la sociedad y a la lingüística, una vía para iniciar la búsqueda de posibles análisis a la lengua desde el punto de vista fonético. Por tanto, mediante esta monografía, se podría contribuir a conocer mejor la comprensión de la función de nuestra lengua como sistema de signos complejos y en constante evolución a través de los tiempos.
Esta investigación, sin dudas, generaría un aporte de gran valor en lo que respecta al campo institucional. Por consiguiente, instituciones como la Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD), a través de la Escuela de Letras y otros departamentos afines, tendrían en este estudio una fuente bibliográfica que servirá no sólo de consulta a nivel nacional, sino, además, a otras esferas del mundo académico y lingüístico.
Algunos antecedentes: Doman (1960), realizó un estudio titulado «H aspirada y F en el español americano». Estudio que fue publicado en el año 1969. Se trata de una investigación dialectológica, cuyo propósito principal fue demostrar si existe alguna relación o conexión histórica causal entre estos dos grafemas.
La autora llegó a la conclusión, de que no hay conexión en ese sentido entre ambos fonemas, y que, el querer llamarlos «etapas» de un mismo proceso de evolución fonética es erróneo y perjudica no sólo a la comprensión del proceso evolutivo fonético sino también a la comprensión del proceso de realización de la velarización moderna de la F. (Doman, 1969: 454).
Más recientemente, también hemos analizado otras fuentes, habiendo encontrado el siguiente resultado sobre el problema o fenómeno a estudiar: un trabajo empírico titulado «¿Jaina o Haina?» publicado en el blog www.hainaenlared.com, colgado en fecha 12 de junio de 2009. El autor aparece bajo el seudónimo de K-chiro.
En este texto, el autor establece de manera empírica y sin documentos que lo avalen, que el nombre de Jaina era debido a que en el río que delimita a Haina de la capital se ahogó un cacique de nombre Jaina (con J) y que en honor a éste se le dio el nombre a ese poblado indígena. Destaca (sin fuentes que sustenten sus argumentos) que, en 1916, para la primera intervención norteamericana al territorio dominicano, la «J» desaparece del nombre Jaina a partir de esa fecha y que se hizo así porque en inglés la J suena como «ye», y entonces los invasores tendrían que decir «Yaina».
A modo de marco teórico: De Nebrija (1492) publicó la Gramática de la lengua castellana, en la que el autor establece sobre la función del fonema H, lo siguiente: «La h no sirve por sí en nuestra lengua, mas usamos della para tal sonido cual pronunciamos en las primeras letras destas diciones: hago, hecho; la cual letra, aunque en el latín no tenga fuerça de letra, es cierto que como nos otros la pronunciamos hiriendo en la garganta, se puede contar en el número de las letras». (de Nebrija, 1492: 00).
En ese mismo tenor, Robert J. Blake, en un artículo científico titulado «Radiografía de un cambio lingüístico de la Edad Media», publicado en 1989, al referirse a la variación lingüística sufrida por el fonema h, refiere algunos datos que abarcan justamente el período comprendido entre los siglos XI y XV. En tal sentido, apunta el autor: Entre los escasos topónimos con h anteriores al siglo XI estudiados por Menéndez Pidal y la nueva valoración ortográfica de la h (h = [h]) iniciada a finales del siglo xv, hay un largo período donde el investigador lingüístico parece quedarse a la deriva en cuanto ·a poder seguir la difusión del fenómeno [f] > [h] > [~] en la Península 2• Considera, asimismo que, según los informes de Nebrija (1942), no cabe duda de que la variante aspirada [h] ya se había impuesto a finales del siglo xv como norma lingüística de la meseta central. Asimismo, parece poco debatible que este cambio venga impulsado desde época temprana «por el foco irradiador de Castilla la Vieja y, más precisamente, La Rioja, como atestigua un historiador árabe del siglo xr: «el nombre de ‘ilfante’ lo pronuncian [los riojanos] ‘ilhante’, cambiando la f en h al hablar»». (Blake, 1989:39).
Con relación a los cambios fenéticos-fonológicos que se observan en el sistema consonántico del latín vulgar con respecto al clásico, García Molina y Julio de los Santos (2003) apuntan que la aparición de un nuevo fonema /r/ en la zona ápico alveolar, así como la pérdida del fonema prepalatal que conocía el latín clásico /j/, provocaron la aparición de los fonemas nuevos /n/, /y/…/c/, /h/ y /z/. expresan los referidos lingüistas que, debido a esta situación, el sistema consonántico del latín vulgar se reorganizó, provocando algunos cambios lingüísticos. En el caso de la h esta pasó de alveolar a prepalatal.
Sobre el particular, Hureña (2003), considera que la supervivencia del sonido de la H aspirada procedente de la efe latina, que hoy se encuentra –sobre todo en Andalucía– confundido con la jota regional, no es igual en toda la América española. (Hureña, 2003: 70)
Asimismo, Benavides (2006), define el cambio lingüístico como el paso de un modelo a otro, de una palabra a otra, de un fonema a otro, de una norma a otra. Por tanto, asegura este autor, que lo que percibimos como diferencia dentro de la lengua se llama fenómeno o hecho lingüístico. Apunta, además, que las modificaciones a que los fenómenos dan lugar tanto en el sistema como en la estructura de la lengua se llaman cambios. (Benavides, 2006: 21).
Por otro lado, y continuando con los cambios fonéticos, en relación al fonema H, Moralejo Laso sostiene que, los cambios fonéticos no suelen producirse con la regularidad que suponen los ejemplos que suelen aducirse para su formulación y demostración. Este autor considera que, aunque esos cambios formen mayoría en cada uno y en cada lengua, ni las adaptaciones o sustituciones de fonemas entre lenguas en contacto, como estaban el árabe y el castellano, por ejemplo, y demás romances peninsulares durante la Edad Media, se dan tampoco con plena uniformidad, y cita como ejemplo los casos de H aspirada y de J arábiga. (Laso: 319)
En ese sentido, el propio Laso considera que ni el castellano medieval ni siquiera el clásico hasta entrado el siglo XVII, tenían en su sistema fonológico el fonema de la J moderna, que existía en cambio en árabe. Destaca el hecho de que hubo de adaptarlo en los préstamos arábigos de varias maneras; pero luego, afirma, en castellano o español moderno se desarrolló por evolución propia de otro fonema de varios orígenes y entró a formar parte de aquel sistema. Laso puntualiza que, entre ambas etapas de la lengua parece ser que por lo menos algunos topónimos arábigos con aquellas aspiradas J o H mantuvieron su pronunciación en boca de moriscos y en regiones habitadas e influidas lingüísticamente por ellos. Y Alfajarín es quizá el primero de norte y sur y el mejor conservado. (Laso,1976: 322).
Conclusiones: Entre los hallazgos encontrados a través de nuestra investigación, podemos contar sobre la existencia de algunos documentos coloniales obtenidos en el Archivo General de la Nación (AGN), los cuales, evidencian la escritura del topónimo Jayna con (J). entre estos podemos citar una carta escrita por el Clero en 1754, la cual contiene lo siguiente: «viendo el reverendo arzobispo que fue de esta Isla española Don Fray Ignacio de Padilla promovido varias diligencias a fin de que se le acudiesen a los curas de los ingenios de Jayna con quince pesos en cada mes por estas reales caxas se huvo de dar la providencis por el Superior Gobierno desta dicha Isla que estaba a cargo de Don Pedro Sorrillas de San Martin de que ofiziales reales satisfacieran los enunciados quince pesos cada mes…» (AGI: Legajo 286, pág. 4).
La mayoría de los estudios en materia de las lenguas taínas sostienen que este dialecto no se escribía, o sea, que eran pueblos ágrafos, se comunicaban de manera oral. Obviamente, esto conduce a la conclusión de que, en el caso del vocablo Haina, éste debió asignársele la hache al inicio o durante la «conquista de América», como idea de los españoles, todo esto sin dejar de lado que algunos estudios demuestran claramente que, a la llegada de los españoles –los cuales imponen su lengua sobre los nativos de la isla– ya se sabía que la (H), tanto en el latín como en el castellano, carecía de sonido desde su procedencia.
En tal sentido, una muestra de esta afirmación, se puede sustentar al citar a autores respetables como es el caso de Rodríguez (1976), quien afirma que, «Las Casas y algunos otros cronistas escribieron Haina, pero esa H indica de una manera categórica que los indios pronunciaban Jaina, porque la H en la época de la conquista tenía sonido aspirado igual o parecido al de la jota». Afirma, que los escritores españoles y muy particularmente los que escribían en latín preferían la H a la J para evitar, según el geógrafo, que el sonido de ésta se confundiera con su sonido latino parecido al de la Y. (Rodríguez, 1976: 395).
Por otro lado, en su obra titulada: Geografía de la isla de Santo Domingo y reseña de las demás Antillas, publicada en 1915, Cayetano Armando Rodríguez, describe la ubicación geográfica de Haina de la siguiente manera: «Boca de Jaina. –Como á nueve millas al O. de Santo Domingo, está el fondeadero de Jaina, en la desembocadura del río del mismo nombre. Allí pueden anclar buques de algún calado con cierta seguridad, cuando reinan vientos del Norte, pero cuando soplan los del Sur, las marejadas son muy fuertes» … (Rodríguez: 1976: 271).
Como se puede apreciar claramente en este párrafo, donde el autor no sólo describe al río geográficamente, sino que, hace una profunda reseña de las cualidades físicas de este importante acuífero. Nótese, siempre usando el nombre con jota, lo que evidencia claramente que esta es la grafía original del topónimo, y deja por sentado, además, que fueron los conquistadores (especialmente los cronistas) quienes se encargaron de «desvirtuar» la ortografía de este vocablo, arrastrando esta dicotomía fonética –por evolución fonológica– hasta nuestros días. De manera que, aunque por naturaleza el grafema H carece de sonido –como hemos visto en este estudio–, en este caso, como en muchos otros en el español de América, sí lo posee, aunque solo se materialice a través de su manifestación oral.
Bibliografía
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Rodríguez Cayetano, Armando. 1976. Geografía de la isla de Santo Domingo y reseña de las demás Antillas. Segunda Edición. Sociedad Dominicana de Geografía.
Ureña Henríquez, Pedro. 2003. Estudios lingüísticos y filosóficos. Tomo IV. Editora Universal. Santo Domingo.
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