RESUMEN
¡Llora, llora urutaú!
En las ramas del Yatay
Ya no existe el Paraguay
Donde nací como tu
¡Llora, llora urutaú!
(Carlos Guido y Spano {1827-1918} poeta argentino)
El verbo macerar viene a ser un sinónimo o para-sinónimo de exprimir; pero pudiéramos decir que macerar es como manir si se tratara de la carne, o bien, macerar podría ser como machacar un cuerpo sólido para tratar de sacarle el jugo o sustancia que queremos extraer de él. Sin embargo, pudiéramos decir que el Estado y el gobierno no sólo están macerando a los ciudadanos sino que también maceran a la madre naturaleza, a la madre tierra (si usted prefiere ofenden a gea, como se le llama a la diosa de la tierra).
En su discurso del 27 de febrero el Presidente habló de muchas cosas, entre ellas de la República digital, pero lo que faltó que hablara fue de la explotación o no explotación de los recursos mineros que hay en el subsuelo de la provincia de San Juan de la Maguana. Hace algunos años, un profesor de la UASD me decía que una de las áreas de mayor conflicto es el medio ambiente.
No lo pongo en duda, ya que se mueven en torno al medio ambiente intereses muy grandes, pero si hay que tocar intereses de los poderosos hay que tocarlos, más bien impedirle a los poderosos criollos y extranjeros que exploten las minas que a largo plazo nos van a traer un daño más cuantioso que los beneficios que se pueden obtener con la explotación de los metales.
El costo social de oportunidad debe ser tomado en cuenta al abocarse a la explotación de una mina; verbigracia: debe tenerse en cuenta antes de explotar la mina de oro en San Juan de la Maguana si con la explotación de ella los beneficios son mayores, aunque sufra un deterioro la agricultura, que los beneficios que se obtendrían preservando el medio ambiente y sin deterioro de la agricultura al no explotarse dicha mina de oro. Nada dijo el presidente, pese a que prácticamente todo un pueblo en la provincia natal del Presidente se ha pronunciado en contra de la explotación de la misma.
El Presidente mientras habla de crear una república de clase media, nada dice de las deudas contraídas con los ingenieros, nada hace por los médicos de salud pública, mientras estrangula a la UASD protege la educación superior privada, le pondría la tapa al pomo si vuelven a privatizar las empresas distribuidoras de electricidad; el Presidente mientras viven loando a la inversión extranjera que viene al país a pagar salarios de miserias en empresas del sector terciario de la economía, mientras deja deteriorar los servicios en los hospitales públicos, permite que la inversión extranjera se apropie de clínicas privadas en las cuales el personal es fundamentalmente extranjero, nada de empleos para médicos dominicanos; el poder ejecutivo mientras no le aumenta los salarios a los policías y militares no se preocupa por la seguridad ciudadana, sería capaz de decir que con el uso del 911, los drones y las cámaras va a resolver el problema de la seguridad ciudadana; con respecto a la inmigración haitiana ha dicho que se van a usar los drones en la frontera, para impedir el tráfico de ilegales, quien pude creer en semejante cosa.
El Presidente promueve las exportaciones y los productos de consumo masivo suben mucho más en los precios. Pardiez y como hablar de un país de clase media con el deterioro en el nivel de vida de tanta gente. La administración de la cosa pública es una verdadera anarquía, como si fuera un ácrata el que gobernara, aunque los ácratas son anti-políticos y no creen en la organización del Estado.
El autor es de la creencia de que el jefe del Estado ha caído en un descrédito en los últimos tiempos. Sin embargo, el país está como un barco a la deriva, los capitanes de navío no saben hacia donde debe ir la nave, si moverse de babor a estribor o si de estribor a babor. Mientras los trabajadores asalariados, la gran masa de empleados públicos y privados recibe salarios que los colocan en la indigencia, la intelectualidad ve deteriorar su nivel de vida, al igual que los pequeños empresarios, los altos funcionarios reciben sueldos muy altos y los bancos haciendo todos los grandes negocios lucrativos amparados en las leyes que les protegen, al igual que las grandes tiendas y los grandes importadores.
Ahora bien, que se puede decir de la oposición y las fuerzas sociales de la esfera de enfrente al gobierno. El PRM se perfila como un partido de empresarios y no de otra cosa, basta con ver el perfil del emprendedor y los demás líderes jóvenes que quiere proyectar. No es cuestión de empresarios, casi todos los grandes empresarios han sido evasores de impuestos, además de sacarle el jugo a sus trabajadores; por otra parte, no todo es culpa del gobierno actual, sino más bien del Estado que es un órgano o asociación que trasciende cada gobierno (aunque este último es parte de él) y que trata de controlar el conflicto social que genera la división de clases y sus consecuentes desigualdades sociales, pero también tiene su culpa una gran parte la sociedad civil (en la cual estamos incluidos todos los ciudadanos, no sólo los que forman parte las organizaciones u ONG como pretenden algunos teóricos), ya que una buena parte de la sociedad civil vive de la explotación salvaje del trabajo de otros y al mismo tiempo de la corrupción.
El neoliberalismo se ha inventado el emprendurismo, sobre todo para países subdesarrollados como estos, pero en realidad nada se resuelve con esta nueva filosofía o mística de los emprendedores, porque por lo regular no se genera muchos empleos, por el contrario busca que el inversionista tenga un fuente de ingresos con poca mano de obra o ninguna mano de obra contratada para poder ganar.
Un discurso contra la corrupción, diciendo que las leyes y que están que nada más que aplicarla, que todo es un asunto de voluntad política. Más o menos ese el discurso de Alianza País y de algunas de otras pequeñas organizaciones políticas que tienen espacio en los medios, pero resulta que gran parte de las leyes son muy injustas, entre ellas las que tienen que ver con el código financiero, el código de comercio y el código de trabajo. El discurso contra la corrupción no es sistémico, pero se trata de que si queremos aplicar justicia hay que cambiar las leyes, barrer con el neoliberalismos, estatizar o nacionalizar los bancos y no sólo hablar de corrupción, lo que implica un cambio sistémico, requiere una visión y cambio holístico de la sociedad. Debemos llamarle al pan pan y al vino vino, para construir una sociedad en que no se siga macerando a los ciudadanos.
