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1 de enero 2026
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OpiniónAndrés RojasAndrés Rojas

Estado de bienestar en la República Dominicana: Reflexiones y desafíos

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Ronald Reagan, presidente número 40 de los Estados Unidos dijo: “Deberíamos medir el éxito del Estado de Bienestar en función de cuántas personas abandonan los programas de asistencia social, no en función de cuántos se incorporan a ellos”. Dicha frase, invita a reflexionar profundamente sobre la naturaleza, efectividad y objetivos de los programas sociales en la República Dominicana. En un país con una economía emergente y una desigualdad persistente, evaluar el éxito del Estado de Bienestar se vuelve una cuestión de vital importancia para el desarrollo sostenible y la inclusión social.

El contexto de los programas sociales en República Dominicana

La República Dominicana ha implementado diversos programas de asistencia social a lo largo de las últimas décadas con el objetivo de reducir la pobreza, mejorar la calidad de vida de los ciudadanos y promover la igualdad de oportunidades. Programas como “Supérate”, la Tarjeta Solidaridad y el Programa de Alimentación Escolar han sido instrumentos clave para asistir a las familias más vulnerables.

Según datos recientes publicados en el periódico El Caribe el 20 de febrero de 2025, el 51.1% de la población dominicana recibe asistencia gubernamental. En 2019, 3.8 millones de personas cobraban algún tipo de ayuda estatal, cifra que ha aumentado a 5.5 millones en la actualidad. El programa Supérate sigue liderando la distribución de estos beneficios. Esta tendencia plantea interrogantes sobre la sostenibilidad del modelo de asistencia social, ya que el aumento en el número de beneficiarios sugiere una creciente dependencia de los programas gubernamentales en lugar de una reducción progresiva de la pobreza estructural.

Evaluar el éxito: Más allá de las estadísticas

La frase de Reagan sugiere que medir el éxito del Estado de Bienestar por el número de personas que ingresan a estos programas puede resultar engañoso. Un aumento en el número de beneficiarios puede reflejar una mayor necesidad, pero no necesariamente una mejora en las condiciones de vida. En cambio, un indicador más revelador sería analizar cuántas personas logran salir de estos programas debido a un progreso económico y social sostenible. Esto implica no solo medir la cobertura de los programas, sino también su capacidad para generar autonomía en los beneficiarios.

Desafíos y obstáculos en el camino hacia la autosuficiencia

  1. Educación y Capacidades Laborales: Uno de los mayores obstáculos para que las personas abandonen los programas sociales es la falta de formación y educación. Es crucial invertir en programas que capaciten a los beneficiarios, brindándoles herramientas para insertarse de manera competitiva en el mercado laboral.
  2. Creación de Empleo: La generación de empleo digno es esencial para reducir la dependencia de los programas sociales. La colaboración entre el sector público y privado puede jugar un rol fundamental en la creación de oportunidades laborales.
  3. Formalización del Empleo: En la República Dominicana, aproximadamente un 55.0% de la población trabaja en el sector informal, lo que limita el acceso a beneficios laborales y reduce las posibilidades de mejorar sus condiciones de vida. Promover la formalización del empleo es clave para romper el ciclo de pobreza.
  4. Acceso a Financiamiento y Emprendimiento: Facilitar el acceso a créditos y recursos para emprendedores puede ser una vía eficaz para que los beneficiarios generen ingresos propios y abandonen la asistencia social.

Estadísticas relevantes:

Según el Boletín de Estadísticas Oficiales de Pobreza Monetaria en República Dominicana 2023, la pobreza monetaria a nivel nacional disminuyó del 27.7% en 2022 al 23.0% en 2023, indicando un progreso positivo en la mejora de las condiciones económicas generales de la población. Sin embargo, la reciente cifra del 51.1% de la población recibiendo asistencia sugiere que aún hay desafíos por superar.

En el primer trimestre de 2024, la tasa de pobreza monetaria se redujo considerablemente, situándose en 18.9%, lo que representa una disminución de 5.3 puntos porcentuales respecto al mismo periodo del año anterior. No obstante, el aumento de beneficiarios en 2025 plantea la necesidad de analizar si la reducción de la pobreza es sostenible o si la asistencia social está funcionando como un paliativo temporal.

Redefiniendo el éxito

Redefinir el éxito del Estado de Bienestar en la República Dominicana implica un cambio de paradigma: de la asistencia permanente a la creación de oportunidades reales para que los ciudadanos mejoren sus condiciones de vida de manera autónoma. La clave está en diseñar programas que no solo alivien la pobreza a corto plazo, sino que también empoderen a las personas para salir de ella de forma definitiva.

El reto está planteado, la República Dominicana tiene el potencial de construir un Estado de Bienestar más efectivo, centrado en el desarrollo humano y la autosuficiencia, trazando un camino hacia un futuro más equitativo y próspero para todos.

El autor es catedrático y consultor empresarial.

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Por: Andrés Rojas, MBA

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