El pasado 19 de diciembre la Administración de Información de Energía de EE. UU. (EIA) publicó un artículo que titulaba: “Según sube la capacidad solar, la ‘silueta de pato’ se está haciendo más profunda”.
Entre el 2015 y el 2023 la carga neta no-renovable de la red eléctrica en California se ha reducido en las horas solares de manera drástica. Toda esa energía es producida de manera limpia. El ahorro de combustibles es un beneficio económico y ambiental sumamente importante. Sin embargo, no todo es color de rosa.
La energía eléctrica debe consumirse según se produce. No existe forma económica de almacenarla. Todavía las baterías son caras, almacenan una cantidad limitada de energía y tiene un número limitado de ciclos de carga y descarga. Los operadores de la red eléctrica están obligados a administrar la energía que se despacha dependiendo de su costo y origen. Esto presenta problemas para los que todavía no existen soluciones eficientes. Por ejemplo, el estrés del sistema.
Una planta como Central Termoeléctrica Punta Catalina toma dos días apagarla y por lo menos un día encenderla. Eso implica que la misma tiene que estar encendida 24/7, eso se designa como generación de base. Al medio día pueden bajarle la carga, pero su eficiencia baja. Igual que un carro, a 20 km/h consume más gasolina por km recorrido que a 80 km/h. Otro problema es que aun si se reduce su producción al mediodía, subir la producción toma horas y a partir de las 4:00 PM, cuando el sol baja, el incremento de la demanda sube de manera exponencial en un periodo de dos o tres horas.
Los motores y las turbinas tienen la capacidad de entrar a línea rápidamente, sin embargo, sufren de la misma limitación de eficiencia en el uso de combustible a diferentes niveles de carga. Esto se traduce en mayor costo por kilowatt producido.
Hasta que el costo de almacenar energía baje solo queda limitar la penetración de la energía intermitente (solar y eólica). El reglamento propuesto para la generación distribuida plantea en el Anexo E un limite de 15% de la demanda máxima como agregado de generación distribuida (GD). El propósito final debería ser pasar a un 100% de renovables, pero manteniendo la estabilidad de la red eléctrica. Para esto hace falta almacenamiento de energía y redes inteligentes, capaces de manejar la intermitencia y variabilidad de las fuentes eólicas y fotovoltaicas. Todavía estamos lejos de ahí.
Por Federico Martínez, experto y consultor sector eléctrico
