RESUMEN
El sistema Automatizado de Desafío Bola- Strike debuta esta temporada de la MLB
¿Agridulce? Quizás. Aunque también INOLVIDABLE.
Así se siente este Clásico Mundial 2026 para nosotros. Tenemos un sabor extraño por el último strike en la semifinal que hasta el propio Mark DeRosa, manager de Estados Unidos, dijo entender. Y al mismo tiempo, una alegría inmensa por lo que vimos en el terreno con nuestros peloteros. Lo cierto es que, como se expresa en la nueva campaña de Presidente “Nuestro orgullo no se poncha”.
Constatamos, una vez más, que cuando todo está tan parejo, la diferencia no siempre está en el jugador… a veces está en el ojo humano y su interpretación. El umpire Cory Blaser es uno de los hombres más mencionados en la República Dominicana por el pitcheo con el que fue ponchado Geraldo Perdomo para el último out.
“Eso fue bola” se convirtió en coro nacional la semana pasada completa, porque como lo cantó nuestro cantautor Pamel “eso muy bien lo sabe hasta el que no sabe de pelota”. Y para todo aquel que critica esa catarsis de la mayoría de nuestro pueblo, les recuerdo aquella célebre cita del poeta romano Ovidio: “La esperanza hace que el náufrago agite sus brazos en medio de las aguas, aún cuando no vea tierra por ningún lado”.
Justamente, en ese instante en que quedamos todos con el mismo rostro de Junior Caminero en el dugout, con la mirada perdida, parecía que nos había hablado el mismísimo periodista coreano que le preguntó a nuestro lanzador Cristopher Sánchez en su lengua natal y en mi cabeza, solo repetía, como muchos dominicanos “Espérate, eoo… oye nos faltó un árbitro robot”.
Tras años estudiando inteligencia artificial, era inevitable pensar en una tecnología que ya existe en el béisbol. Se llama ABS: Sistema automatizado de bolas y strikes. ¡Calma! Este sistema no viene a sustituir al árbitro; viene a acompañarlo, reduciendo el margen de error en jugadas donde la precisión forma parte de la justicia deportiva y legitimidad de resultados. Se ha puesto a prueba en estadios de Spring Training y en juegos de Entrenamientos de Primavera en 2025, con resultados de revocación exitosa de la decisión original del árbitro en más de un 50% en determinados momentos del juego, especialmente en las primeras entradas, según MLB.
Seguro te preguntas ¿cuántas decisiones determinantes podrían haberse corregido? Ya lo veremos: este sistema de reto debutará formalmente en las Grandes Ligas esta temporada. Monitorea la ubicación exacta de cada pitcheo relativo a la zona específica del bateador. Utiliza cámaras y seguimiento digital. Los jugadores podrán retar (impugnar) una decisión de bola o strike en la que piensan que el árbitro se equivocó.
Pero, ojo: ¡ni el humano es perfecto ni la tecnología es infalible! La precisión tecnológica no se percibe igual en toda la zona de strike; esta se personaliza a la altura individual de cada jugador y será ligeramente menor que la zona tradicional marcada por el árbitro. Los “retos” que se pueden presentar para usar el sistema son limitados. Asimismo, existe un riesgo de generar dependencia excesiva de la tecnología si no hay espacio para cuestionar su funcionamiento, ya que puede tener fallas. Por último, cabe destacar que, habrá desigualdad en la implementación, pues no todos los estadios tienen la misma tecnología; por tanto, existirán reglas distintas que pueden generar inconsistencias.
Ahora bien, la discusión no es si debe existir. El reloj de pitcheo es hoy una realidad que fue muy cuestionada en sus inicios. Lo importante es cómo se implementa, bajo qué condiciones y con qué controles. Al final, la tecnología no cambia el béisbol; el béisbol aprende a convivir con ella.
Más allá de la indiscutible lección de incorporar este tipo de sistemas para el próximo Clásico Mundial, quiero compartir con ustedes las lecciones con las que me quedo del equipo del Plátano Power:
- Que el Señor siempre va con nosotros. Por eso, el primo Austin Wells, tras conectar un homerun de tres carreras finalizando el partido con un knockout a Corea, dijo: Primero que todo, GLORIA A DIOS.
Sí, sí, yo sé que después dijo klk y culminó con la viralizada expresión gloria morisoñando, porque ser dominicano se lleva en la sangre, sin importar que nazcas en cualquier otro lugar del mundo.
- Que el valor de la humildad nos hace grandes. De ahí que sea uno de los momentos más emotivos cuando el capitán de la selección dominicana, Manny Machado, cedió su emblemático número 13 a Junior Caminero, quien siempre estuvo dispuesto a ir al Clásico aunque fuera de aguatero y terminó siendo protagonista. Su participación, que incluyó un cuadrangular frente al temido lanzador estadounidense Paul Skenes, permitió que rompiéramos récord en el Clásico, al ser el decimoquinto jonrón del equipo dominicano.
- Que los sueños se hacen realidad y que a veces las personas más importantes en nuestras vidas viven sus sueños a través de nosotros. Vladimir Guerrero, inmortal del Salón de la Fama de Cooperstown, así lo expresó al referirse a la alegría de ver su apellido y número 27 en la chaqueta Dominicana que portó su hijo Vladimir Guerrero Jr., porque él, en su tiempo, no tuvo oportunidad de hacerlo.
- Que el verdadero espíritu deportivo separa la competencia de la admiración y el respeto. Por eso, el abrazo entre Fernando Tatis Jr. y William Contreras dejó un mensaje claro de la hermandad entre República Dominicana y Venezuela, país que aprovecho para felicitar por su triunfo.
- Que el talento te ayuda a ganar un juego, pero jugar en equipo es lo que nos lleva lejos. Y así lo expuso el dirigente de la selección de la República Dominicana, Albert Pujols: no basta con reunir estrellas; lo que vale es la química entre ellas.
- Que la buena vibra es la que deja huella, esa que no se explica… se siente y se contagia. El mundo entero vio el sazón dominicano, porque nuestros peloteros jugaron con el corazón. Un Juan Soto deslizándose en el home como si estuviera en un juego del topao, bailando cada jugada y celebrando con un saludo distinto para cada miembro del equipo.
Un Julio Rodríguez que nos regaló un espectáculo cuando, como superhéroe, le robó un cuadrangular a Aaron Judge y, por supuesto, la memoria de la “camarita”, esa que llevó a todas partes para capturar cada momento como si se tratara de una excursión entre panas.
Bien lo afirmó el gerente general Nelson Cruz: “Para nosotros el béisbol es como una religión, es una forma de vivir”.
“Nuestra pelota es algo único. No es cualquier cosa. Es un pueblo entero que se paraliza para ver un juego” -Fernando Tatis Jr.
Este Clásico no solo se definió en el terreno, sino en lo que nos dejó fuera de él. #DOMINICANOYYA
Por Nicole Marie Suárez Uribe
