EL NUEVO DIARIO, SANTO DOMINGO.- Esperanza Benítez, licenciada en contabilidad, explicó que llegó al mundo del autismo por el amor a su sobrino Luis Ángel Benítez.
“Es un camino al que me ha traído el amor”, expresó.
Benítez sostuvo que su sobrino Luis Ángel Benítez, quien actualmente tiene 20 años, ha estado bajo su cuidado desde que tenía alrededor de un año y ocho meses. Indicando que ella quien comenzó a notar las primeras señales de autismo en el joven.
La contable señaló que el amor por su sobrino y la responsabilidad de cuidarlo la impulsaron a buscar respuestas y a encontrar maneras de ayudarlo después de recibir el diagnóstico.
En este sentido, explicó que los primeros años del joven estuvieron llenos de terapias, y con el tiempo fueron implementando otras estrategias que contribuyeron a su desarrollo.
“Es básicamente el amor hacia él, al hijo de mi corazón, como él y yo decimos; realmente es lo que me llevó a apartarme de la contabilidad y a involucrarme en el mundo del autismo y en el activismo de esta causa”, explicó.
Esperanza Benítez se expresó en ese término al ser entrevistada por los comunidades Manuel González y Nere Moreta, en el programa “El Nuevo Diario Los Sábados”, transmitido por la plataforma digital El Nuevo Diario TV.
(Ver programa).
Como activista, Benítez sostuvo que lleva varios años trabajando con charlas, talleres, jornadas y conferencias, ofreciendo ayuda a las personas que tienen hijos con autismo. Destacó que su primera conferencia de gran magnitud e impacto internacional fue en octubre de 2014, totalmente gratis, en el auditorio de la Universidad Nacional Pedro Henríquez Ureña (UNPHU). Después de esa actividad, creó un grupo de apoyo en Facebook, que era la red social más popular en ese entonces, y comenzó a participar en grupos de apoyo, fundaciones y colegios, tanto en Santo Domingo como fuera de la ciudad.
Asimismo, indicó que está en proceso de legalizar su “Fundación Una Nueva Esperanza, Une”, con el objetivo de proporcionar los recursos y el apoyo que los niños y las familias en el mundo del autismo necesitan.
Benítez resaltó que los servicios para los niños con autismo están centralizados en Santo Domingo y Santiago, algo que no debería ser así.
La activista abogó por que cada provincia del país tenga un pequeño Centro de Atención Integral para la Discapacidad (CAID) y propuso que las Administradoras de Riesgos de Salud (ARS) pongan menos trabas a los profesionales independientes para obtener los códigos de prestadores de servicios de salud; ya que esas medida permitiría que las familias puedan acceder a terapias para sus hijos con la cobertura de sus ARS.




