RESUMEN
EL NUEVO DIARIO, WASHINGTON. -El mundo carcelario en los Estados Unidos es «un desastre» para el que se requieren urgentes reformas, según Warren Burger, presidente del Tribunal Supremo Norteamericano.
Como para evidenciar la situación denunciada por la más alta autoridad jurídica del país. varios motines se han producido en seis cárceles durante el fin de semana.
El balance de los disturbios en dos centros penitenciarios de Michigan, en Nevada, Nueva York y California, es de más de cuarenta heridos.
El gobernador de Michigan, William Milliken, ha ordenado la creación de un equipo especial para investigar el peor estallido de violencia en tres décadas en las cárceles de Jackson e lona.
Recientes estudios oficiales han revelado que en las cárceles de Estados Unidos las condiciones son inhumanas, debido sobre todo al apiñamiento de los presos.
Además de la violencia inherente al sistema carcelario, se han denunciado los problemas raciales, –origen de muchos disturbios, la mezcla de criminales endurecidos con delincuentes de poca envergadura y la falta de preparación de los carceleros.
El índice de reincidencia de los criminales es sumamente alto en Norteamérica, declaró el domingo el presidente del Tribunal Supremo al intervenir en la facultad de derecho de la Universidad George Washington.
En un intento de remediar tanto la inadecuada preparación de los guardianes como el índice de reincidencia, Warren Burger ha pedido a la administración Reagan que ponga en práctica, pese a la economía de austeridad, los siguientes programas
El primero estipula la creación de programas educativos obligatorios para los presos, con incentivos -para asegurar su éxito como una reducción de penas para quienes participen con seriedad en los mismos.
«El número de jóvenes analfabetos en nuestras instituciones es aterrador», dijo Burger al pedir que se obligue a seguir cursos a quienes no sepan leer, escribir calcular.
Para los presos condenados a penas largas, seria – obligatorio participar en programas de enseñanza para empleos calificados, semi-calificados, que les permitiría al término de su condena encontrar trabajo con más facilidad reduciendo así la posibilidad de que reincidan.
El presidente del Tribunal Supremo también recomendó la creación de una academia nacional de correccionales a carceleros. «En demasiadas institucionales penales, el personal está mal preparado o carece de toda preparación para desempeñar el delicado papel que debería realizar», subrayó Warren Burger.
Aunque dichos programas resultasen costosos, permitirían reducir la criminalidad -que ha instituido «un dominio del terror en las ciudades norteamericanas»-, cuyo costo global se calcula anualmente en unos 100,000 millones de dólares, destacó el presidente del Tribunal Supremo de Estados Unidos.
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