A nivel mundial vivimos en un momento delicado en el orden económico. Comenzando porque se prevén bajos niveles de crecimiento para las economías, incluyendo las grandes.
Y en ese contexto se registran altos niveles de conflictos entre las principales economías y los grandes países. Incluyendo tensiones de conflagraciones, verbales y físicas, aunque recurriendo al uso de la tecnología.
En un ambiente así, siempre es aconsejable actuar con prudencia para preservar la estabilidad como un valor incuestionable de la sostenibilidad.
Nuestra economía no escapa a los efectos de esa realidad planetaria y por nuestras dificultades internas. En esas circunstancias, un orden riguroso de prioridades es aconsejable.
