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4 de febrero 2026
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OpiniónVíctor Elías AquinoVíctor Elías Aquino

Envejecer

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RESUMEN

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Es increíble la forma en que el cuerpo humano envejece, las facultades desvanecen, se acortan las ideas y disminuye en forma significativa la capacidad creativa.
Es así, como los gustos y diversiones cambian, y un experto en el juego ciencia del ajedrez podrá ser visto años después enfrascado en juegos de mesa como desacreditado tablero, el dominó, el pin tin tin y en casos extremos en el poker. Es para meditar y pensar.

Veo en cada adulto mayor a Luis B. Gómez Fermín, aquel agrónomo con el paso de los días, los meses, los meses los años; se arrastra como una maleta muy pesada imposible casi de cargar.

Todavía se acuerda de que estudió agronomía, que peleó en la revolución de abril de 1965. Pero su único ejercicio militar es cuando escucha el himno nacional a los 12 del mediodía cuando su grito de atención lo hace sentir joven y hasta parece que tiene las insignias por la seriedad que pronuncia las palabras mirando al cuadro con rango de mayor en la sala de su casa.

Pesan los pasos, pesa el bastón, pesa la vida, pesa cada día la tristeza, a veces la soledad, a veces el deseo de ver los hijos que partieron o están lejos; y, en otros casos otros que estando cerca estando lejos y aunque los ojos no se han apagado no pueden verlos.

Dios cada día oye oraciones pidiendo un día más, Es una lucha con el día , si se levantan, guardan un chin del desayuno por si no aparece la comida, si encuentran la comida, un poquito de ésta por si la comida desaparece no simplemente no hay.

Esos hombres trabajaron por décadas en empresas públicas y privadas no esperan aumento, a veces ni siquiera cuentan con seguro médico.
Piensan mucho en los hijos, sus ojos se vuelven vivarachos, mirando siempre a la puerta al hijo que no llega, pronuncian sus nombres en silencio como si fuera una oración.

La calidad de sus vidas disminuye con cada paso lento, con cada invierno, con cada verano, olvidan los nombres de los días de la semana, preguntan la hora, cada hora, la fecha del pago.

Ese anciano, es como los trabajadores cañeros, él no hace marchas, sus caminatas son al colmado a buscar miel de abeja, frutas y un cigarrillo que de seguro le hace daño, pero a él sólo quiere echar humo por la boca como lo hacían las calderas antes de la máquina de vapor.

Quizás muchos ancianos  quisieran quejarse, pero han visto a los obreros cañeros que entregaron sus bríos, sus fuerzas en ingenios y esperan que se conceda un nuevo decreto para completar lo que ya inició el presidente de pensionar a esos trabajadores cañeros.

Muchos ancianos se miran y tal vez se visualizan en una trampa o quizás una jaula, pero la jaula es real, no es de oro…

Víctor Elías Aquino

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