EL NUEVO DIARIO, SANTO DOMINGO.- La música del inolvidable Rubby Pérez resonó con fuerza este jueves mientras familiares, amigos, figuras del arte, la prensa y fanáticos se dieron cita para rendirle el último adiós a la voz más alta del merengue, en una jornada cargada de emociones, recuerdos y dolor por su inesperada partida.
Desde tempranas horas de la mañana de este jueves, el féretro del icónico artista fue recibido en el Teatro Nacional Eduardo Brito, donde se le rindió un homenaje de Estado.
En medio de un silencio respetuoso y un profundo pesar, el presidente Luis Abinader, acompañado de su esposa Raquel Arbaje y grandes exponentes del merengue como Juan Luis Guerra, Fernando Villalona, Fefita La Grande y muchos otros, encabezaron una solemne guardia de honor.
El sombrero característico de Rubby y sus inseparables lentes adornaban el ataúd, testigos mudos del dolor colectivo que embargaba a todos los presentes.
Sus canciones más emblemáticas acompañaron cada momento del sepelio, convirtiéndose en banda sonora de una despedida que más que luto, fue un tributo a su legado.
Afuera del teatro, decenas de personas coreaban sus temas, mientras otros simplemente lloraban, en estado de shock ante la tragedia que no solo arrebató la vida del artista, sino que dejó más de 200 víctimas y numerosos heridos.
Rubby Pérez no solo fue un símbolo del merengue dominicano; fue también un hombre querido, una voz potente que llenó escenarios y corazones.
El sepelio se realizó en el Cementerio Puerta del Cielo, donde con globos, flores, la palabra de Dios y su música lo dejaron en su última morada.





