RESUMEN
EL NUEVO DIARIO, SANTO DOMINGO – El periodismo dominicano se encuentra en una etapa crucial de transición, donde la credibilidad y la ética convergen como pilares fundamentales para el futuro de la profesión. La integración de la experiencia empírica de los pioneros con el conocimiento académico de las nuevas generaciones se presenta como un desafío y una oportunidad histórica para elevar los estándares del periodismo en el país.
El periodismo dominicano es un reflejo de la evolución social, educativa y tecnológica del país. Los pioneros, formados en la calle, la imprenta y el contacto directo con la realidad social, construyeron su reputación en la credibilidad, no en diplomas. En contraste, la nueva generación, formada en universidades, domina herramientas digitales y tiene acceso a un ecosistema informativo globalizado.
La diferencia entre ambas generaciones no debe interpretarse como superioridad, sino como etapas de una misma evolución. El periodista empírico poseía instinto noticioso y olfato humano, mientras que el periodista académico maneja metodología y técnica. El desafío actual consiste en fusionar ambos atributos.
Algunos veteranos expresan preocupación por la superficialidad de ciertos contenidos modernos, mientras que jóvenes comunicadores perciben resistencia al cambio en el periodismo tradicional. Sin embargo, ambos coinciden en la necesidad de credibilidad, que surge de la combinación de valores, disciplina intelectual y compromiso social.
Los pioneros del periodismo dominicano abrazaron la comunicación como una misión, supliendo la falta de títulos con vocación y convicción. Informar era un acto de servicio público, sostenido por la pasión y la responsabilidad moral. Su autoridad nacía del respeto ganado, no de credenciales. La Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD) integra la Ética Profesional en su pensum como una disciplina clave para la formación integral.
Con el tiempo, la institucionalización de la enseñanza transformó el oficio, con facultades como las de la UASD y el Instituto Tecnológico de Santo Domingo formando comunicadores con bases teóricas en diversas áreas. El Colegio Dominicano de Periodistas consolidó estándares profesionales.
La tecnología redefine rutinas y la audiencia exige transparencia, pero recordar a los precursores sirve como guía ética. Ellos enseñaron que el periodismo es un servicio público. La nueva generación (con errores formativos, en algunos casos), tiene la oportunidad de integrar lo mejor de ambos mundos, honrando la memoria de quienes ejercieron contra vientos y mareas.
El debate entre periodismo empírico y periodismo académico no debería dividir al gremio, sino enriquecerlo. La verdadera medida de un periodista será la honestidad con que ejerza la verdad.
