RESUMEN
EL NUEVO DIARIO, SANTO DOMINGO.- El dirigente social, educador y ambientalista Enrique de León reiteró su llamado a que la República Dominicana impulse con mayor firmeza la producción de energía renovable, tomando en cuenta el impacto que podría tener en el país la crisis en Medio Oriente, debido a su alta dependencia de los combustibles fósiles.
“Nosotros hemos estado diciendo desde el año 2022 que había que prever un escenario de alta volatilidad de los combustibles fósiles; es decir, de petróleo y del gas, y que por tal razón el país debía rápidamente hacer una transición hacia las energías renovables”, expresó.
Durante su participación en el programa “Alternativa”, que transmite la plataforma digital El Nuevo Diario TV, manifestó que si la guerra continúa, proyectos de gran importancia como la planta eléctrica Energía 2000, ubicada en Manzanillo, se podrían ver afectados por la situación internacional.
(Ver programa).
“En el discurso del señor presidente, de este 27 de febrero, se estaba anunciando con bombos y platillos la instalación de nuevas plantas de gas como Energía 2000 en Manzanillo y dos megaproyectos en conjunto, de 860 megavatios a gas. Eso no lo vamos a ver aquí”, expuso.
En ese contexto, planteó que el país enfrenta dos posibles escenarios: el primero, y más grave, sería que el conflicto se prolongue al punto de generar una crisis extrema de abastecimiento, obligando a Estados Unidos a acopiar combustible para sostener su maquinaria de guerra y la de sus aliados, lo que impactaría severamente a economías dependientes como la dominicana.
El segundo escenario sería un incremento significativo en los precios del petróleo, similar al ocurrido durante una de las Guerras del Golfo, cuando el barril superó los 100 dólares.
“Nuestra economía se salvó gracias a la generosidad de Chávez y esa no es la situación actual; es decir, Trump es el que está decidiendo sobre los combustibles de Venezuela”, expresó.
Recordó que Irán controla alrededor del 35 % del petróleo que transita por vía marítima y comercializa cerca del 20 % del crudo mundial y que, además, por sus costas pasa una parte importante del petróleo procedente de Arabia Saudita, estimada en unos seis millones de barriles diarios, lo que coloca al mundo ante una situación de extrema gravedad.




