RESUMEN
Enfatizar en la Inteligencia Naturalista es sumamente importante para que los estudiantes alcancen la capacidad necesaria para observar a la naturaleza y para identificar sus elementos. En este proceso de observación del agua, de la tierra, del fuego y del aire, los participantes del aula entran en contacto directo con el medioambiente para comprenderlo y poder controlar su estabilidad y permanencia perdurable.
En el calendario de la antigua Grecia, Aristóteles argumentaba sobre estos cuatro elementos, definiéndoles como un «orden natural» en donde la tierra, como madre que sustenta la propia existencia biológica a través de sus frutos, tiene que ser el primer elemento. El agua, verdadera fuente de la vida, significado de pureza y de la emoción que anima para renovar al hombre, es el segundo. El tercero es el aire, tan esencial como el agua para la vida en el planeta, el filósofo lo vinculaba al espíritu, al intelecto y a la cultura. El fuego, que simboliza la transformación y la esencia de la purificación, es el cuarto.
Es importante puntualizar que, sobre las argumentaciones de Aristóteles, en la Edad Media aparece la quintaesencia, un elemento hipotético, que es también denominado como éter, al que se le consideraba un quinto elemento de la naturaleza.
Comprender la Inteligencia Naturalista es necesario para la docencia, porque esta capacidad, ideada por Howard Garner para enfatizar en el aprendizaje personalizado (junto a las demás inteligencias en forma integral). El pensador lo ve como un enfoque educativo puntualizado en el ajuste de las fortalezas, de las necesidades y de los intereses de cada uno de los participantes del aula. En lo particular, consideramos una cuestión trascendente en la educación y formación humana para el mundo académico actual, porque observar a la naturaleza para identificar sus elementos desde la Inteligencia Naturalista, buscando la interacción con la tierra como elemento primario, y vincularlo con los elementos agua, aire y fuego, hace del aprendizaje algo dinámico. Es así, por el significado objetivo de su vinculación.
Es de esta manera que el método sugerido por Garner, adquiere relevancia en el desarrollo de los procesos cognitivos, en donde cada estudiante es tomado en cuenta de forma particular para planificar sobre sus necesidades, partiendo de sus fortalezas y su la mejor forma para acceder a los aprendizajes. De esta forma, el estudiante puede desarrollar los procesos cognitivos y prácticos, con mayor certeza, al desarrollar la capacidad de observar a la naturaleza no solo para disfrutar a través del esparcimiento integral, sino para identificar y clasificar su diversidad de elementos.
Al desarrollar esta capacidad, el estudiante recoge la habilidad para vincular el pensamiento científico, identificando patrones en el medio ambiente natural. Estos patrones sirven para impregnar el mundo natural y desde ahí observar sus vistas simétricas y sus geometrías a distintas escalas, identificar sistemas complejos para modelar sus principios y leyes o transformar el paisaje natural.
Los estudiantes con Inteligencia Naturalista se interesan por la naturaleza, su flora y su fauna, para explorar el ambiente con fines científicos, empresarial o de esparcimiento.
Para fomentar exitosamente esta capacidad, podemos promover actividades que motiven al estudiantado a desarrollar esta importante inteligencia humana, facilitando la aparición de fortalezas relacionadas con habilidades relacionadas con los fenómenos naturales, analizando, observando e interactuando con el medio natural, el mundo físico que hace posible la existencia humana en forma estable.
La escuela debe organizarse para realizar actividades, siempre con los controles de riesgos, necesarios para garantizar la seguridad, el confort, los aprendizajes esperados y la dignidad de los participantes. Es importante para los actores del proceso educativo, promover actividades que se relacionen con la siembra y cuido de determinados cultivos de especies con el objeto de ampliar conocimiento a través de la observación y la redacción de los procesos de cambio. Planificar experimentos sobre bases científica, con finalidad de aprender en forma práctica, llevando notas diarias de las actividades de campo, para poder repetir procesos y mejorar resultados.
En la planeación anual la escuela debe incluir la realización de trabajos de campo para estudiar directamente como nos relacionamos con el entorno y quienes ocupan el lugar que estamos investigando, compartiendo el hábitat con los seres humanos. Junto a esta actividad de vivencia compartida e investigación-acción, debe desarrollarse un proceso evaluativo y de reflexión con el propósito de hacer conciencia en los participantes acerca de los problemas el contexto en aspectos como el medioambiente, la ecología y el cuido del bien natural y público, como vía de aporte a la mejora del entorno.
Adaptarse al medio natural, respetando los hábitats naturales de las otras especies que comparten con los seres humanos el contexto geográfico, es vital para el futuro armónico del planeta que compartimos con el reino animal y el mundo vegetal. De ahí la importancia de la Inteligencia Naturalista para el desarrollo de los estudiantes y por lo que abogamos se enfatice en esta capacidad desde el ámbito escolar y cultural.
Por Francisco Cruz Pascual
