RESUMEN
La primera encuesta del Centro Económico del Cibao (CEC), publicada el 30 de abril de 2024, mostraba un panorama ampliamente favorable para Luis Abinader y el Partido Revolucionario Moderno (PRM), quienes alcanzaban un 67.2 % de intención de voto. En segun do lugar se ubicaban Leonel Fernández y la Fuerza del Pueblo (FP) con un 20.5 %, mientras que Abel Martínez y el Partido de la Liberación Dominicana (PLD) registraban un 10.1 %. Los demás candidatos aparecían con porcentajes marginales. Estos resultados proyectaban una victoria en primera vuelta para el oficialismo y reforzaban la percepción de fortaleza del PRM frente a una oposición fragmentada.
Sin embargo, en las elecciones generales celebradas el 19 de mayo de 2024, el panorama fue distinto. Luis Abinader y el PRM, junto a sus aliados, obtuvieron un 57.44 % de los votos (2,507,297 sufragios), alcanzando 29 senadores y 147 diputados. En segundo lugar se ubicaron Leonel Fernández y la Fuerza del Pueblo (FP) con un 28.85 % (1,259,427 votos), logrando 3 senadores y 29 diputados. Mientras tanto, Abel Martínez y el Partido de la Liberación Dominicana (PLD) ocuparon la tercera posición con un 10.39 % (453,468 votos), sin senadores y con 13 diputados. Los demás partidos y movimientos apenas sumaron un 3.32 %, consolidando a estas tres organizaciones como las principales fuerzas políticas del país.
Un año después, el 17 de septiembre de 2025, el CEC publicó otra encuesta en la que el PRM obtuvo un 40.1 %, la FP alcanzó un 14.2 % y el PLD un 13.4 %. Además, se registró un 27 % de indecisión entre los votantes, lo que refleja un amplio margen de electores sin una preferencia definida.
Si observamos los datos presentados en relación con dos mediciones realizadas por el CEC con una año de diferencia una de otra y la medición real realizada por la Junta Central Electoral(JCE), podemos percatarnos rápidamente de que, en la primera encuesta, al PRM se le otorgó un “regalito” de más de un 10%, en relación con el resultado del 19 de mayo del 2024, que pudo ser para motorizar la percepción de sus seguidores y desmotivar a los votantes del pueblismo y del peledeísmo. En cambio, a la Fuerza del Pueblo (FP) se le restó más de un 9 % en comparación con la medición real, situación que resulta llamativa al provenir de una empresa cuyo propietario es, al mismo tiempo, dirigente del PRM.
Llama poderosamente la atención que esta encuesta fuera publicada precisamente el 17 de septiembre del presente año por el presidente del PRM en su cuenta personal de X (Twitter), quien además es considerado el principal peso pesado del gobierno después del presidente Abinader. Más aún, la publicación se produce en un momento en que el PRM y el gobierno atraviesan su peor etapa desde 2020, marcada por constantes casos de corrupción, como el escándalo del SENASA, así como por el resurgimiento de problemas sociales que se creían superados: apagones, aumento del costo de la vida, alza del dólar y encarecimiento del transporte público, donde un pasaje supera los 45 pesos.
Todo lo anterior ocurre en un contexto en el que el presidente, presionado por las demandas sociales, solicitó la suspensión de las celebraciones por los cinco años de gobierno del PRM. Además, se produjo una serie de decretos que modificaron la estructura administrativa, entre ellos el relevo en el Banco de Reservas: el gobernador fue trasladado a la Refinería de Petróleo, mientras que en su lugar se designó a la figura que previamente ocupaba la dirección de la misma entidad.
El funcionario designado en el Banco de Reservas es la misma persona que, durante toda su vida, se ha dedicado a realizar y publicar encuestas a través del Centro Económico del Cibao (CEC) y que dirigió la Refinería Dominicana de Petróleo desde el 17 de agosto de 2020 hasta su nombramiento en la entidad bancaria. En este contexto, la firma ha presentado un nuevo estudio que refleja los intereses de quien hoy se ha convertido en uno de los funcionarios más influyentes del gobierno y que, además, busca disminuir la presión social y desviar el eje de la opinión pública en medio de la coyuntura actual.
En ese sentido, pudiéramos atrevernos a decir que hay que considerar que sí, faltando un mes para las elecciones, una encuesta otorga diez puntos de más a un partido y nueve de menos a otro, ya se evidencia un sesgo de medición significativo. Si tal error ocurre tan cerca del evento electoral, es lógico entender que a tres años de los comicios la incertidumbre estadística es todavía mayor. En ese período intervienen factores como cambios en la economía, crisis sociales, reacomodos políticos, emergencias nacionales o el surgimiento de nuevos liderazgos, lo que podría provocar variaciones de quince o incluso veinte puntos en cualquier dirección.
Desde una perspectiva teórica, las encuestas deben ser interpretadas como una fotografía del clima de opinión en un momento específico, y no como una predicción absoluta de los resultados futuros. Como explica López Pintor (1998), “la volatilidad electoral aumenta cuanto mayor es la distancia entre la encuesta y la jornada electoral, ya que la decisión de los votantes aún no está consolidada” (p. 214). Esto significa que una encuesta realizada tres años antes de las elecciones ofrece únicamente tendencias preliminares y debe asumirse con cautela, evitando atribuirle un carácter de pronóstico definitivo.
Además, si un encuestador se atrevió a favorecer en un escenario cercano a los comicios a una organización política otorgándole ventajas irreales, resulta evidente que su estudio pierde credibilidad. Una firma que incurre en sesgos tan marcados compromete no solo su rigor científico, sino también su imparcialidad, lo que pone en duda la validez de sus mediciones futuras. En ese sentido, la confianza pública en las encuestas depende tanto de la transparencia metodológica como de la independencia de quienes las producen.
De todas formas, vamos a verificar e imaginar que, tal como se señaló en párrafos anteriores, si el margen de error o sesgo alcanzara un rango de entre 15% y 20 %, el escenario político se transformaría significativamente. Aplicando este ajuste a la encuesta del CEC de septiembre de 2025, el PRM pasaría de 40.1 % a 20.1 %, mientras que la Fuerza del Pueblo se elevaría de 14.2 % a 34.2 %, convirtiéndose en la primera fuerza política del país en términos de preferencia. El PLD mantendría su 13.4 % y los indecisos permanecerían en 27 %, lo que en conjunto proyecta un panorama donde la oposición, especialmente la FP, tendría una oportunidad real de disputar el poder si logra capitalizar el voto indeciso.
Ahora bien, si asumimos que los indecisos no votan y se eliminan del cálculo, los porcentajes deben ajustarse para sumar el 100 % entre los partidos. En ese escenario, el PRM con 20.1 % pasaría a representar aproximadamente un 27.2 %, la Fuerza del Pueblo con 34.2 % alcanzaría un 46.2 %, y el PLD con 13.4% se ubicaría en torno a un 18.1 %. De este modo, sin considerar el peso de la indecisión, la Fuerza del Pueblo se consolidaría como la primera fuerza política con casi la mitad de las preferencias, dejando al PRM en segundo lugar y al PLD con una presencia más competitiva en el tablero electoral.
Referencias
Centro Económico del Cibao (CEC). (2024, abril 27-29). Luis Abinader lidera con el 67.2 %, según encuesta del Centro Económico del Cibao. Pincel Digital. https://pinceldigital.do/luis-abinader-lidera-con-el-67-2-segun-encuesta-del- centro-economico-del-cibao/
Centro Económico del Cibao (CEC). (2025, septiembre). Encuesta: PRM 40.1 %, FP 14.2 %, PLD 13.4 %. El Pregonero RD.
https://elpregonerord.com/encuesta-del-centro-economico-del-cibao-prm- 40-1-fp-14-2-y-pld-13-4/
Junta Central Electoral (JCE). (2024, mayo 19). Resultados definitivos presidenciales y congresuales: Elecciones generales ordinarias presidenciales, senatoriales y de diputaciones 2024. Elecciones 2024 JCE. https://elecciones2024.jce.gob.do/
López Pintor, R. (1998). Las encuestas electorales en la democracia contemporánea. Madrid: Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS).
Por Olfran Ovalle
Docente del Instituto Superior Especializado en Negocios a Distancia (ISEND). Licenciado en Ciencias Sociales (UASD).
Especialista e Historia y Geografía (UCNE).
Especialista en Educación Ambiental (ISA) Maestrando Historia Dominicana (UASD).
